sábado 22 de agosto de 2026
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After News

El hartazgo que conduce a la verdadera grieta

El episodio de violencia en Villa La Palanga, el aumento del robo automotor, un mega allanamiento en un desarmadero, la detención de un comerciante que mató a un menor para defenderse de un robo y la filtración de información sensible de la Policía, exponen una realidad compleja y extraordinaria en la ciudad de Mar del Plata que provoca un futuro incierto en muchos aspectos.
sábado 22 de agosto de 2026

La madrugada del domingo 16 de agosto fue un punto de quiebre en la vida de Ulises Cristiano, un comerciante de 36 años que decidió custodiar su local de la avenida Champagnat dentro de su camioneta, agobiado por los robos reiterados: 8 en total, pero dos en menos de 24 horas, entre el viernes y el sábado de la semana anterior.

Con una persiana metálica rota, sin la seguridad necesaria, decidió montar guardia en la puerta de su comercio, hasta que un grupo de jóvenes se acercó a su camioneta con intenciones de robo y el desenlace fue trágico. Según explican los abogados de Cristiano, los jóvenes estaban armados e intentaron abordar la camioneta en la que estaba el comerciante, quien se defendió con su arma y terminó con la vida de Sebastián Nazareno García, de 16 años, e hirió a otro joven, de 15, en una mano, lo que le provocó la amputación de tres dedos.

Ulises se quedó en el lugar, llamó al 911, contó lo ocurrido y se puso a disposición de la Policía. Quedó detenido e imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, lesiones grave y portación ilegal de arma de fuego atenuada. Todavía está en la unidad 44 de Batán.

El lunes 17 de agosto, durante el feriado, en horas de la primera tarde sucedieron hechos de extrema violencia en las inmediaciones de Villa La Palanga, concretamente en el cruce de las avenidas Juan B Justo y Arturo Alió (ex 180), en donde un grupo de jóvenes, aproximadamente 20, de entre 14 y 18 años, con las caras tapadas, comenzaron a arrojar piedras, patear, amedrentar y amenazar a los conductores de autos, camiones, camionetas, bicicletas y motos que pasaban por ahí.

La Policía apenas logró acercarse al lugar y nunca consiguió recuperar el orden, hasta que la violencia desapareció por el propio cansancio de los protagonistas, luego de haber prendido fuego un auto en la madrugada del día siguiente.

En diálogo con Radio Brisas, la subsecretaria de Participación Ciudadana del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Solange Marcos, explicó que la intervención comenzó luego de varios llamados al 911 que alertaron sobre lo que estaba ocurriendo. Confirmó además que “ante la magnitud de los hechos se pidieron refuerzos”, y dijo que “hay personas identificadas” pero “no hay detenidos”.

Esa situación hoy todavía no cambió. No más de 20 chicos tuvieron en vilo a toda una barriada y no hay un solo detenido ni un solo allanamiento. Los vecinos que llamaron al 911 sienten que no sirvió de nada el aviso y que no pasó a mayores por casualidad.

En el pensamiento de muchos ciudadanos es inadmisible e incomprensible, que el comerciante esté preso y los que robaron, rompieron y prendieron fuego, estén en libertad, como si nada hubiese pasado.

“La Policía no va a entrar a romper porque no quiere cargar con un muerto en medio de un operativo”. Nadie se va a hacer cargo de este textual, pero es lo dicen dentro de todos los ámbitos que tienen responsabilidad sobre la seguridad, desde el Municipio pasando por el Ministerio Público Fiscal y los mismos hombres de la Fuerza, que saben que pueden perder su trabajo si la violencia escala durante el procedimiento.

Por esas mismas causas no irrumpen en los encuentros de motos, que superan el centenar en distintos puntos de la periferia marplatense, para evitar que “en una huida de un patrullero o de Tránsito se produzca un siniestro fatal”.

Entonces necesitamos preguntarnos: ¿Quién pone orden en el desorden?. Por ahora nadie. Esa situación de desamparo genera una anarquía y una violencia virtual, que corre el riesgo de transformarse en real si alguien no pone un freno ante semejante pandemonio.

Ante esta situación comienzan a surgir otros problemas.

Si los detienen y los ponen presos, la cárcel de Batán está superpoblada. En la unidad 15 hay 1500 internos contra las 1000 plazas habilitadas, y en la 44 hay 200 reclusos más que los 392 que puede alojar. No tienen dónde mandarlos.

El delito automotor aumentó en un 26% en el segundo trimestre del 2026 con respecto al mismo periodo del año anterior. Ese tipo de robo hoy es mucho más violento, porque como los autos no se pueden “puentear”, los roban a punta de pistola, en cualquier momento del día y exponiendo a las víctimas a cualquier tipo de desenlace.

Para entender este crecimiento, nos podemos ir al viernes 14 de agosto. Ese día se llevó adelante un megaoperativo en tres establecimientos de Mar del Plata vinculados a chatarrerías y desarmaderos clandestinos, lo que permitió secuestrar más de 1100 autopartes ilegales, 10 motores con pedido de secuestro activo y vehículos en desguace, mientras intentaban sobornar a los efectivos policiales con 100.000 dólares.

Las fotos eran muy claras. Mostraban los cables de cobre que iban a ser fundidos, las autopartes preparadas para ser vendidas y las carrocerías que iban a ser compactadas. Estas últimas son compradas por mayoristas de chatarra y luego son vendidas a metalurgias para hacer chapas y caños.

Un enredo con muchos nudos que no parece tener a nadie que los desate a la misma velocidad que se generan.

Volvamos al comerciante Ulises Cristiano. El lunes a la 9.30 de la mañana está convocada en la puerta de Tribunales, en Tucumán y Brown, una marcha para apoyarlo, pedir su excarcelación y solicitar que la Justicia “no se ponga del lado de los delincuentes”. La mujer del comerciante habló con Radio Brisas, expresó su situación de angustia y explicó que su marido le dijo: “Eran ellos o yo”.

Esa convocatoria cuenta con el hartazgo de mucho de los ciudadanos y con el oportunismo de otros que están en pie de guerra contra la delincuencia, pero también contra la jefatura policial, no solo la local sino también la provincial.

Una información que obtuvimos es que se abrió una investigación por la filtración del mapa de la ubicación de los patrulleros en el partido de General Pueyrredón, que fue publicada en una red social, exponiendo así data sensible del accionar de la Fuerza. Los problemas internos no solo están en la política, también parecen emerger en la Bonaerense.

Este escenario genera una incertidumbre ciudadana muy fuerte, que puede hacer tambalear cualquier estrategia electoral posible. Una vez más estamos en condiciones de decir que, si bien falta mucho, si bien falta que se ordenen arriba, en Nación, en Mar del Plata se multiplican las mediciones con los posibles candidatos.

Se miden nombres y fuerzas. Ni de una forma ni de otra alguien cosecha más de un 20% de intención de voto. Pero en un panorama tan extraño y particular, podría alcanzar con el 28% para ser el próximo intendente de la ciudad si la oferta se diversifica.

 

Por Adrián Barbarulo

 

Imagen generada con IA