Se entregó el principal sospechoso del crimen del remisero en Villa La Palangana
El homicidio del chofer de aplicaciones y remisero Alberto Rodríguez, ocurrido el pasado 1° de agosto en las calles Remedios de Escalada y Quintana, sumó un avance crucial en las últimas horas.
Tras permanecer prófugo y verse acorralado por las intensas diligencias del Gabinete de Homicidios de la DDI en el asentamiento Villa La Palangana, Rodrigo Sebastián Pacheco Páez, de 18 años, se entregó en la sede policial junto a su abogado defensor, Matías Quiñones.
Sobre el joven pesaba un pedido de captura por el delito de homicidio agravado, dispuesto por la UFI N° 7 a cargo del Dr. Carlos Russo. Tras formalizarse su detención, fue trasladado a la Unidad Penal N° 44 de Batán.
Un ataque mortal reconstruido por las cámaras de seguridad
La reconstrucción del trágico hecho fue posible gracias al análisis de registros fílmicos y testimonios clave. Durante la madrugada del crimen, el Chevrolet Corsa que conducía la víctima detuvo su marcha en la esquina de Quintana y Remedios de Escalada.
En ese instante, al menos tres individuos interceptaron el vehículo. Segundos después se escucharon tres detonaciones de arma de fuego. Rodríguez recibió un disparo en la zona femoral de la pierna izquierda y múltiples golpes en el rostro y las manos; pese a intentar desplazarse a pie con dificultad, cayó desvanecido en la vía pública.
Los delincuentes escaparon del lugar sustrayendo el auto y el teléfono celular del chofer.
Múltiples allanamientos, secuestros y detenidos
La investigación avanzó rápidamente con la realización de 10 allanamientos simultáneos en diferentes puntos de Mar del Plata. En los operativos, la policía logró secuestrar prendas de vestir utilizadas durante el ataque, ocho teléfonos celulares —entre ellos uno de características similares al de la víctima— y tres motocicletas con pedido de secuestro activo.
Asimismo, resultaron aprehendidas tres personas por el delito de encubrimiento, entre ellas el hermano del imputado principal, quien poseía características fisonómicas e indumentaria idénticas a las observadas en las filmaciones.
El crimen de Rodríguez, un trabajador de 67 años con un extenso historial de esfuerzo, había movilizado a familiares y vecinos en reclamo de justicia y seguridad en la ciudad.