La Fuerza Aérea ya tiene 12 F-16 en el país y avanza con la capacitación de pilotos y personal técnico
La llegada de los seis nuevos F-16 el pasado 29 de septiembre marcó un nuevo punto dentro del programa de incorporación de este sistema de armas. Pero, más allá del arribo de las aeronaves, el proceso abre una etapa centrada en poner en funcionamiento una estructura capaz de sostenerlas y utilizarlas de manera integrada.
Con las nuevas unidades, la Fuerza Aérea Argentina ya cuenta con 12 F-16, la mitad de las 24 aeronaves adquiridas a Dinamarca. El programa contempla no solamente la incorporación de los cazas, sino también la formación del personal, la adaptación de infraestructura y el desarrollo de procedimientos específicos.
El desafío detrás de los aviones
Durante los últimos meses, la Fuerza Aérea avanzó en distintos aspectos vinculados con la preparación del sistema. En abril comenzaron las primeras operaciones con F-16 en el Área Material Río IV, mientras que en julio pilotos argentinos realizaron sus primeros vuelos solos en el país, como parte del proceso de certificación.
A esto se sumó la puesta en funcionamiento, en Tandil, del Centro de Instrucción y Capacitación en Mantenimiento de Aeronaves F-16, destinado a formar y perfeccionar al personal técnico que tendrá a su cargo el mantenimiento de las aeronaves.
El proceso implica, por lo tanto, mucho más que sumar unidades a una pista. La operación del F-16 requiere personal capacitado, mantenimiento especializado, infraestructura, logística y procedimientos de entrenamiento, elementos que deben desarrollarse de manera paralela a la incorporación de los aviones.
Una incorporación que modifica la estructura de entrenamiento
La segunda tanda está compuesta por cuatro F-16AM monoplaza y dos F-16BM biplaza. El traslado desde Dinamarca hasta la Argentina demandó más de 7.000 millas y diez reabastecimientos en vuelo por aeronave, con apoyo de aviones KC-135R de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
La presencia de unidades biplaza también resulta relevante para la formación de pilotos, dentro de un programa que busca ampliar progresivamente la cantidad de personal habilitado para operar el nuevo sistema.
En paralelo, el Ministerio de Defensa planteó que el objetivo no se limita a incorporar una aeronave, sino a integrarla con radares, sistemas de comando y control, sensores y otros medios de las Fuerzas Armadas.
Así, con 12 aeronaves ya en el país, la siguiente etapa del programa estará marcada por el entrenamiento, la infraestructura y la consolidación de una estructura logística que permita sostener en el tiempo la nueva flota.