2026-10-02

Auto Estilo Brisas

Un coche nacido con estrella

CLA 200 es el coupé, aunque de 4 puertas, del sedán Clase “C” de Mercedes-Benz. Trae un motor turbonaftero 1.3, el mismo que la Renault Duster, con algunos faltantes en ayudas a la conducción. No obstante, a pesar de esas limitaciones en seguridad, hace prevalecer la estética, los materiales y el andar típico de la marca. Apoyado en esos pilares, el precio hace muy difícil su competencia con otros jugadores, aunque estas sean de marcas chinas y desconocidas.

Hay marcas que tienen un respaldo propio. Un acervo que, por genética, pasa de generación a generación. Ya sea por goteo, decantación o carácter transitivo. Esa fortaleza consolida a una empresa, para que al momento de mencionarla o mostrar su emblema, no haga falta explicar nada. Le sucede especialmente a las premium, y de algún modo a las generalistas, que son de consumo mucho más masivo.

Al menos, hasta ahora ha sido de ese modo en la industria automotriz. Hoy con la proliferación de nuevas marcas propias de origen chino, ese paradigma ha cambiado. La multiplicación de competidores impulsa a nuevos desafíos de superación. Todos lo saben. Aunque algunos se resisten y recuestan aún en la cuna de oro sobre la que nacieron. Eso puede ser un problema si no entendieran al cambio para mejorar.

En su línea de productos, Mercedes-Benz adecua su plataforma - a la que denomina Clase -, para transformar cada vehículo en un SUV o todo terreno y llamarlo GL, manteniendo la tercera letra original según el segmento. Mientras que a los coupés – aún de 4 puertas - con estética y en algunos casos prestaciones deportivas, los llama CL.

Hoy te contamos sobre el CLA 200, al que tuvimos la oportunidad de probar. Es la segunda generación, con algunas actualizaciones de rediseño en el medio. Salió por primera vez a la venta en 2013 y en este caso, despierta más entusiasmo por el encanto de su aspecto exterior. Conducir un Mercedes es siempre vivir una experiencia, que con este modelo aparece un poco más limitada. Conserva a bordo la sobriedad señorial de la marca, porque en tecnología está varios escalones por debajo de quienes son sus competidores. Claro que muchos dirán que ningún chino puede ponerse todavía a la altura de la firma de la estrella, que ya ha dejado su estela por cada metro recorrido. No obstante, la última palabra la tiene siempre el cliente, que ve en el costo-beneficio la oportunidad. Para eso, debe romper prejuicios, o confiar en lo desconocido, arriesgarse en la compra y hasta apostar a un eventual futuro valor de reventa.

El paso del CLA 200 delante de la vista despierta puro elogio, encanto y seducción. Ese “charme” es producto de sus líneas que marcan una silueta de gran porte, digna de un sedán en el primer cuerpo. Luego, con una caída aerodinámica, casi de fastback, dibuja el enigma de su cola, para que disimule un enorme baúl de 460 litros, que lamentablemente no alberga rueda de auxilio, reemplazada por un kit de reparación para pinchaduras y daños menores. De frente es todo presencia, que impone respeto por su gigantesca parrilla que es casi un firmamento. Hay detalles que simulan estrellitas, y se corona con la enorme estrella insignia, sujetada por un listón cromado entre los faros. El logo estampado se repite en miniatura, como escudo sobre el capot, donde hay nervaduras para provocar un aspecto agresivo. Las ópticas son full led, de excelente alcance y profundidad lumínica, amplias superficies en lo frontal y extendidas a los laterales, enmarcadas por las luces de marcha diurna y giro, con las formas de los símbolos menor y mayor. Debajo hay tomas de aire y una parrilla secundaria al centro, con forma de pollera, para coronar un coche muy bajo, de un despeje del suelo que merece el mayor de los cuidados en algunas topografías y relieves. Colocarse detrás de este modelo, nos hace imaginar el resto de la carrocería, por la altura y el tamaño de la tapa manual, y por los faros led muy alargados, que recrean los principales y los duplican en dimensiones, para llegar desde los guardabarros hasta el maletero. El logo de la estrella se abre para activar la cámara de retroceso. De perfil, sin marcos para las ventanillas en sus cuatro cristales y sus llantas de aleación de 18 pulgadas con 5 rayos, completan un cuadro armónico.

Debajo del capot con apertura neumática, se guarda un motor controvertido. Si bien es un diseño conjunto de Mercedes-Benz en alianza con Renault, este CLA 200 está equipado con el turbonaftero 1.3 que también lleva la Duster. En este caso, alcanza los 163 caballos de potencia, con un torque de 270 NM y está asociado a una caja automática de doble embrague y 7 marchas, además de la opción de cambios manuales con levas al volante. El consumo es muy moderado en ruta, a velocidades normales, ya que va a 2 mil RPM cuando marcha a 110 kilómetros por hora. Tiene 3 modos de manejo, tracción delantera y suspensión trasera independiente multibrazo, que genera un rodaje suave y agradable.

A bordo indiscutiblemente hay confort, porque los materiales son de buena manufactura y calidad, entre suaves y semi-rígidos, apliques negros brillantes, detalles de aluminio o metalizados y costuras. Los tapizados son de cuero ecológico, con regulación eléctrica para ambas plazas delanteras, que son de corte y ergonomía muy deportivo con sus apoyacabezas integrados. Las posiciones se eligen eléctricamente desde las puertas, con la opción de memorizarlas. Como ocurre con los automóviles de la marca, viene con una asistente de voz, que responde a la orden de “Hola, Mercedes”, por ejemplo para cambiar los 64 tonos de la retro-iluminación ambiental, sintonizar radios AM y FM y activar la música, aunque de calidad discreta desde sus 6 parlantes. Todas esas funciones también se pueden operar de manera táctil desde la pantalla central. Tiene cargador inalámbrico para celular, techo solar eléctrico muy amplio con cortina y apertura y climatizador automático, aunque monozona. El volante tiene aspecto deportivo, a pesar de que el aro es completamente circular, e incorpora botones multifunción capacitivos, que puedan resultar fastidiosos, según el estilo de agarre. La pantalla y el tablero están unidos, bien rectos y planos, colocados sobre la planchuela del panel. Hay10 pulgadas para los instrumentos, que con diseño completamente digital, simulan dos relojes convencionales con agujas. Y la misma medida es para la multimedia de doble conectividad inalámbrica. Como es fiel a su estilo, Mercedes-Benz lleva el selector de cambios al volante, los limpiaparabrisas conviven a la izquierda con las luces de giro y el flash de altas, mientras que el encendido de luces opera con una rueda, ubicada abajo entre la columna de dirección y la puerta.

El punto más flojo del CLA 200 está en el nivel de equipamiento de ayudas a la conducción. Porque en materia de seguridad, está equipado con 7 airbags, incluyendo una cortina intermedia; control de estabilidad; frenos a disco en las cuatro ruedas, con ABS, distribución y asistencia electrónica. Si bien, lo esencial y valioso lo trae incorporado, luego no hay mucho más para jugar en este segmento. Trae sensores visuales y sonoros de ángulo ciego; cámara; alerta de frenado de emergencia y activación autónoma; sensores de proximidad delanteros y traseros y monitoreo de presión de los neumáticos. No hay más detectores ni controles, que ofrezcan más asistencias y que otras propuestas de gamas más bajas, ya traen incorporados.

El aspecto más conflictivo quizás sea el precio del CLA 200, construido en la planta de Hungría, cargado con el impuesto del 35% a los importados. Acá es donde Mercedes-Benz hace valer, y mucho, su marca, rica en historia y confiabilidad. Está al público a 58.500 dólares, con garantía de 3 años y sin límite de kilometraje. La estrella sabe lo que es y significa. Es y lo parece, tanto como para apoyarse en sus fortalezas y disimular sus debilidades en motor y tecnología al servicio de las asistencias en esta categoría. Y seguramente, la empresa también lo sabe.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas

 

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