After News
La política en deuda, hasta en las pequeñas cosas
No hablamos de otra cosa y es lógico: la visita de un Sumo Pontífice es la visita más trascendente de cualquier jefe de Estado a un país, no por la influencia política —que sabemos que la tiene—, sino porque ningún otro líder tiene el arraigo y la pertenencia que evidencia la religiosidad y la fe. Ahí estaremos atravesando los feriados, las misas, los encuentros y los gestos de Robert Prevost, en medio de un desplazamiento de casi seis millones de personas mientras dure su estadía en nuestro país.
Ahora bien, esto no detiene al mundo; lo cotidiano sigue su curso y la política demuestra las fallas que tiene para resolver no solo las problemáticas mayores, sino las pequeñas, que por momentos pueden ser temas administrativos o caprichosos.
En el After News anterior contamos la importancia de los Juegos Evita y resaltamos también la movilidad económica que generan para Mar del Plata —al igual que los Torneos Bonaerenses— para un sector clave como el hotelero y el gastronómico, más el derrame. La posición del Gobierno nacional, a cargo de Javier Milei, es no hacerse cargo de los costos del traslado y alojamiento de las delegaciones, como sí lo hicieron los ejecutivos anteriores, en menor o mayor medida.
El tema que esto genera es la pérdida de competencia que muchos chicos y chicas pueden sufrir, además de la estrategia que tiene la Dirección de Deportes de la Nación, que invita a participar a delegaciones de municipios cercanos políticamente, como lo son General Pueyrredon y Tres de Febrero, entre otros. Como no tienen una representación provincial, se enfrentan en desigualdad de condiciones y los competidores quedan en el medio de lo que se define en el escritorio.
El Gobierno nacional hace su aporte para la contratación de los escenarios y toda la logística para la competencia; las delegaciones sostienen sus gastos, pero la ideología política hace su juego. Las cuatro provincias que no participan de estos juegos están gobernadas por el PJ y la postura es muy parecida a los boicots de EE. UU. y la URSS en los Juegos Olímpicos de 1980 y 1984, respectivamente.
Algo que tenemos que contar también es que, este año, el director de Deportes de la Nación, Sebastián Neuspiller, y el secretario de Ambiente, Turismo y Deportes, Daniel Scioli, se mostraron al frente de estas finales casi sin mencionar que esto se hace posible por la inversión de cada una de las provincias participantes. Los bonaerenses, riojanos, formoseños y pampeanos, afuera; y los que se presentaron solo como municipio no tuvieron la mejor experiencia.
No es una deuda de gravedad de la política, pero parece de fácil solución: los enfrentamientos ideológicos pueden más que la voluntad.
Segunda deuda de la política que vamos a transitar en esta columna sabatina.
Se cumplió un año de la concesión del estadio José María Minella, el polideportivo Islas Malvinas y los espacios comunes del Parque Municipal de los Deportes, y las obras brillan por su ausencia. No se le hizo absolutamente nada al estadio. El techo sigue ahí, no se puede jugar de noche porque el sistema lumínico no funciona, solo puede albergar el 60 % de su capacidad y cambió la masa societaria principal con la salida del grupo brasileño Revee y la llegada del empresario Marcelo Fígoli.
Durante la transmisión televisiva del partido de River con Aldosivi, le hicieron llegar a uno de los cronistas de campo que, cuando Alvarado tenga todo preparado en el Torneo Federal A, la concesión sacará el techo para dejar un estadio en condiciones para recibir fútbol en el verano. El optimismo es tan grande como la ausencia de los que tienen que dar explicaciones desde el Ejecutivo municipal ante semejante bochorno. Se concesionó un espacio público, en un año no le hicieron nada, pero sí recaudan con los shows del Polideportivo.
Tal vez al vecino de la villa La Palangana le importe poco esa discusión porque quiere asfalto y luminaria, pero es una deuda que no podemos dejar de contar.
La que viene ahora puede sonar todavía más superflua. Aerolíneas Argentinas decidió no incluir la ruta Mar del Plata – Mendoza, como lo había prometido desde el primero de noviembre de este año. No pasó, y Mar del Plata es la ciudad turística más importante de Argentina con el aeropuerto con menos cantidad de rutas de todo el país: solo tiene 31 frecuencias semanales desde CABA, tres semanales con Córdoba y otras tres con Tucumán. Una miseria para semejante ciudad.
Lo más extraño es que la ruta MDQ-MDZ funcionaba muy bien. Bodegas de primer nivel invirtiendo en la ciudad y cocineros de Mar del Plata al mando de restaurantes mendocinos de excelencia con productos locales, sin contar la importancia que el mundo del vino le da a la gastronomía local, que todos los años viene a presentar sus novedades y a contar su portfolio. Desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica le pidieron una intervención urgente a las autoridades municipales, provinciales y nacionales para revertir la postura; nadie acusó recibo.
Sumemos una más: la Canchita de los Bomberos. Hace décadas que nadie ordena lo que pasa en ese bendecido espacio verde de la zona norte de nuestra ciudad y ahora tenemos tres políticos que parece que le encontraron el “agujero al mate” y tienen la verdad revelada. Primero fue el senador nacional Maximiliano Abad; después fue el concejal del PRO, Fernando Muro; y, por último, el diputado nacional Alejandro Carrancio. Todos le van a pedir a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) que le dé esos terrenos para hacerlos plaza y propios de Mar del Plata, aprovechando la buena sintonía con las autoridades nacionales.
Todo hace indicar que va a salir; después veremos quién se pone en la foto, pero va a salir. Ojo, que los terrenos que pertenecen a la AABE son cuatro; la resolución sería favorable para las dos manzanas que están ubicadas entre las calles Ricardo Gutiérrez, Flosbelo Acosta, Concepción Arenal, López de Gomara y José Mármol. Los otros dos predios que ocupan Gutiérrez, Acosta, Arenal, Dardo Rocha y Acceso Norte, la agencia nacional tiene toda la intención de venderlos, según información a la que pudimos acceder.
En el final se lo vamos a dedicar al transporte público de pasajeros. Esta semana entró al despacho de la Secretaría de Hacienda, Legal y Técnica del municipio el pedido para llevar el boleto de colectivo de $1922 a $3015,83, lo que equivale a un aumento del 57 % con respecto al último incremento, que se había hecho efectivo el primero de junio de este año.
El servicio de transporte en Mar del Plata está en medio de una trampa mortal. Primero, porque el empresario que está a cargo, Juan Inza, siempre disfrutó de los subsidios del Estado nacional y provincial para seguir haciendo negocio: tuvo choferes fantasmas —y no por Halloween—, pagó precios de gasoil subvencionados y tuvo un sindicato funcional a sus intereses. Era como un “ganar/ganar”; por lo tanto, si cortaban más o menos boletos o si los aportes a las campañas tenían que ser más jugosos, poco importaba.
Hoy se acabaron los subsidios y las subvenciones, tienen muchos menos pasajeros, el pliego está vencido y encima aparecieron los autos de aplicación, que son un beneficio para un sector de los usuarios que los aprovecha al máximo.
El Ejecutivo responsabiliza al Honorable Concejo Deliberante y viceversa. Hoy el pliego está prorrogado y el mal estado de las unidades ya se cobró una vida en el fatal siniestro del skatepark.
Claramente que hay deudas mayores; si no, pregúntenles a los jubilados, los maestros, los usuarios de PAMI y de IOMA. No queríamos terminar esta semana con León en la Argentina, en la que estamos llamados a la unidad, sin hablar de los políticos, pero sí de mostrar sus consecuencias.
Por Adrián Barbarulo
Imagen generada con IA