domingo 08 de noviembre de 2026
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El Polideportivo vibró como nunca con Ciro y Los Persas: el guiño al Dibu Martínez y "si no existe la memoria..."

El Polideportivo vibró como nunca con Ciro y Los Persas: el guiño al Dibu Martínez y "si no existe la memoria..."
El Polideportivo vibró como nunca con Ciro y Los Persas: el guiño al Dibu Martínez y "si no existe la memoria..."

Este sábado, "Ciro y Los Persas" volvió a brillar en la ciudad en el Polideportivo, un espacio con el que guardan una complicidad de años. El recital se extendió por casi tres horas y fue un verdadero espectáculo de rock barrial, blues y hasta folklore. Hubo lugar para varios hits y el recital dejó a su paso varias interacciones explosivas con el público.

No habían pasado más de veinte minutos del recital cuando Ciro se colgó la guitarra criolla por primera vez y conmovió al público con el clásico “Vas a bailar”. Y terminó de emocionar al estadio más tarde con “Luz”. “Es un placer tocar esta canción en la ciudad del Dibu”, advirtió, y lanzó la primera estrofa. Detrás de él, una pantalla gigante reproducía escenas de la gesta de la Selección Argentina en el mundial de 2022. Hasta en las plateas se pusieron de pie para dejar en claro que el que no salta es un inglés.

Sorprendió a los más fanáticos con su performance de “Bicho de ciudad”, bajó del escenario y saludó a todo el mundo que se encontraba en la valla en “Mirenla” y hasta se paseó subido en bicicleta —y cantó al mismo tiempo— en “Ruleta”, repleto de vitalidad. Vibró con la espontaneidad que lo caracteriza y la complicidad de una banda que sabe acompañar con un sonido que oscila entre la murga y el blues según la ocasión. Y sacudió el estadio con “Antes y Después” y “Desde lejos”.

El contexto político del país —a cuatro días del paro general de la CGT— tuvo su párrafo aparte en los instantes que rodearon la inesperada interpretación de “Quemado”. Es que una multitud aprovechó un intervalo que siguió a "Mirenla" y, en la oscuridad del estadio, coreó “la patria no se vende”. El episodio amagó con quedarse en la anécdota hasta que la voz de Ciro respondió desde el escenario con un famoso verso de la canción. “Si no existe la memoria, todo lo nuestro es suicida”, murmuró.

El espectáculo se extendió luego hasta las tres horas. Terminó con el líder de la banda en soledad arriba del escenario: pasadas las doce, cerró con broche de oro el recital con su clásica interpretación del Himno Nacional en armónica y el saludo para cada uno de los barrios y localidades que ondearon sus banderas (“Punta Alta”, “San Bernardo”, “Berazategui”…). Un bastión de resistencia para la "cultura del aguante". 

La noche lo encontró a Ciro acompañado de la base que bien conocen los “piojosos”: Rodrigo Pérez en guitarra rítmica y Juan Manuel Gigena Ábalos en guitarra melódica, “Broder” Bastos en el bajo, Julián “Lulo” Isod en la batería y el tecladista Martín Löhrengel.

Fue fundamental la presencia del trío de trombón, trompeta y saxo, y la de un invitado especial: su hijo Alejandro, que vivió en primera persona el recital. Acompañó con su voz en “Pistolas” y se movió al compás de Ciro como si ambos estuvieran en un ring en “Como Alí”.