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sábado 15 de junio de 2024
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POSTALES DE PROVINCIA

Museo de la Soda y el Sifón: es único en el mundo y está en Berisso

miércoles 22 de mayo de 2024
Museo de la Soda y el Sifón: es único en el mundo y está en Berisso
Museo de la Soda y el Sifón: es único en el mundo y está en Berisso

Todos hemos visitado alguna vez un museo, de historia, de arte, de ciencias naturales. Pero Berisso, a unos 6 kilómetros de La Plata, tiene un lugar muy particular y único no solo en nuestro país, sino en el mundo: el “Museo de la Soda y el Sifón”. Declarado de interés Municipal por el Honorable Consejo Deliberante, es propiedad del vecino Luis Taube y se encuentra instalado en Avenida 60 y 128 de la ciudad nacida en 1871 alrededor de un saladero. 

Su creador, en charla con POSTALES DE PROVINCIA comentó las características de este museo temático: “Está compuesto por una colección de sifones, acá vos podés encontrar más de cuatro mil sifones diferentes, de diferentes soderías, capacidades, colores y después otras colecciones de botellas de gaseosas, porque cada sodería también tenía su propia gaseosa. Hay cubre y porta sifones, te podés encontrar con la maquinaria que se utilizaba para llenarlos, herramientas, fotos y publicidades.”

Esta bebida burbujeante, que acompañó a casi todas las familias argentinas durante décadas, tiene una historia que se remonta a miles de años. “Al principio, debemos remontarnos a la época del Imperio Romano donde existían manantiales efervescentes de aguas carbonatadas. Estas aguas naturales eran encerradas en vasijas y llevadas a Roma. Y bueno, como sabemos que hacían grandes comilonas, allí tomaban esas aguas y el agua les producía el eructo, por lo que ellos consideraban que tenían cualidades curativas. A partir de ahí arranca todo, con las aguas curativas y digestivas, aguas naturales, existen todavía algunos pozos, pero a partir de 1500, 1600, se empiezan a perder estos manantiales y el hombre, bajo el paraguas de la industria farmacéutica, empieza a hacer diferentes elaborados, las aguas de seltz , que tienen un alto contenido de dióxido de carbono, lo que produce las burbujas tan típicas. En el siglo XVIII exportaban botellas a toda Europa, siendo muy conocida, además de como bebida refrescante, por ciertas cualidades medicinales, sobre todo para el estómago. Luego nace la gaseosa y más tarde la soda. A partir de 1800 en Europa le comienzan a dar un sabor a esa bebida y entonces el primer sifón que se inventa es para gaseosa. Luego hubo un ingeniero inglés llamado Joseph Priestley quien logra encerrar esa gasificación que se llama gas carbónico, la junta con el agua y ahí se produce la soda.”

La llegada de los ingleses a nuestras tierras sembró la semilla para el desarrollo de este invento en el país. “A la Argentina comienza a llegar con las primeras licorerías a partir de 1845, pero en realidad en 1860 Domingo Marticorena fundó una fábrica de licores y soda, esa fábrica se cree que fue la primera, no solo en nuestro país sino en Sudamérica. Fue pasando por diferentes lugares, la zona de San Telmo, hasta que en el año 1886 la fábrica se instala en la Avenida Independencia en Buenos Aires y con el nombre de Refrescos Inchauspe, que es quien se queda con la fábrica. En un principio, las farmacias producían todo, pero a partir de esa época los licores se abren del rubro y tienen su fábrica propia, y con ello se llevan también la producción de las aguas gaseosas y las sodas. Luego, a partir de 1904, 1905, comienza todo lo que tiene que ver con la fabricación de soda fuera de las licorerías.”

Pasaron algunas décadas para que los típicos envases que todos conocemos pasaran a formar parte de nuestra vida cotidiana. “En la primera etapa la soda llegaba a los restaurantes, a los bares, a las despensas, tenías que ir a comprar ahí si querías tomarla. A partir de 1930 se inventa el reparto de soda a casas de familia, primero en carros tirados por caballos y luego en camiones hasta que en los años 50, 60, 70 es un furor, comienza a ser una tradición en la mesa de los argentinos. Por eso creí que se merecía tener un museo. En los años 80 cuando se empieza a perder un poco el consumo de soda, se empieza a sacar el vidrio y a utilizar el plástico tanto en las sodas como en las gaseosas. Ahora se está utilizando mucho nuevamente en los bares, se está utilizando mucho el sifón de medio litro para los aperitivos o para las casas de familia.”

Tal vez uno de los más famosos sifones argentinos es el Drago, que permitió elaborar la soda en casa. Se conoció en los años 60. Su creador, Enrique Álvarez Drago, había viajado a Italia y allí ya había sifones de acero inoxidable, de cobre y otros metales ( hay varios en el museo ). De allí trae la idea y lo patenta. Hubo otros similares, como el Inflex, Barsoda, Sodalux, pero el que quedó fue grabado, y aún persiste, es ese.

Hasta la llegada del plástico, la rotura de un sifón era bastante peligroso, por lo que hubo que agudizar el ingenio. “A partir de los años cincuenta pasó eso, se comenzó a utilizar una protección para evitar que si un sifón se caía, los vidrios salieran despedidos y pudieran causar un accidente familiar. En el Museo tenemos una colección de unos ciento veinte protectores diferentes que se utilizaban en el sifón, porque estaba el cubre sifón, el que lo cubría totalmente, y también el portasifón, que en realidad lo que hacía era darle una vista en la mesa.”

Con la pasión típica de todo coleccionista, Luis Taube habla con orgullo sobre algunas de las perlas que hay en el lugar, único en el mundo, ya que otros museos similares que había en Francia y España ya no están abiertos al público. “Acá tenemos los sifones europeos, desde el primer el sifón de gaseosa de 1870, tenemos de 1880, 1890 y a partir de ahí una colección grandísima. Está el primer sifón de la Sodería La Argentina, que fue la primera del país, era la de Domingo Marticorena y luego fue pasando de mano en mano. Esas son todas piezas importantísimas, también hay maquinaria, herramientas que se utilizaban, los cubre y portasifones en bronce, en cobre. Tengo en una vitrina especial el primer sifón con el que empezó la historia, mi propia historia. Es un sifón común que no dice nada, pero es el primero de todos. Yo tengo un negocio de compraventa de cosas usadas, en una época los sifones se tiraban y se rompían."

"Hubo dos, los primeros que no tiré, que los guardé y luego a partir de ahí empecé a comprarle a todos los chatarreros de la zona y fui acopiando, y luego de varios años los empecé a ver y ahí empecé a clasificar y a partir de clasificar me di cuenta que tenía una colección y eso me atrapó y me llevó a investigar, porque también tenemos una biblioteca sodera, con fotografías, con historia, con las cartelerías, con fotografías de las diferentes fábricas que existieron. Cada pueblo tenía sus soderías, la colección comienza acá en la zona, La Plata, Ensenada, Magdalena, Verónica, Brandsen, pero después empezamos con mi familia a recorrer rutas, primero la provincia de Buenos Aires, después Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Córdoba, Santa Fe, San Luis, San Juan Mendoza, trayendo de cada lugar, de diferentes ciudades, de cada provincia, un sifón. Por eso hay una colección de más de cuatro mil sifones diferentes, la gente también dona muchas piezas, pero seguramente, siempre va a aparecer uno de algún lugar que no tenemos.

Para conocer más sobre el tema, se puede acudir a las redes sociales:

Facebook: Museo de la Soda

Instagram: @luisitotaude

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