lunes 22 de junio de 2026
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Por Jimena Paternoster

Bienvenidos todos a desregular la ciudad del SI

jueves 26 de septiembre de 2024

¿Alguna vez se preguntaron por qué las grandes cadenas de supermercados, esas que están en todo el país, nunca vinieron a Mar del Plata? Esa respuesta la daremos en las próximas líneas. Con un adelanto: todo puede estar a punto de cambiar.

El 30 de octubre del 2008, cuando Gustavo Pulti era Intendente del Partido de General Pueyrredon, se promulgó la ordenanza 18.788 que propone la regulación de la localización, instalación y habilitación de supermercados, minoristas o mayoristas donde se desarrolle la comercialización, elaboración y venta de productos alimenticios, aun cuando incluyan la venta de productos no alimenticios.

Dicha normativa, aún vigente, establece en su artículo 2, por ejemplo, las categorías de los comercios según la cantidad de metros cuadrados que ocupan, y en su artículo 3, establece que la cantidad máxima de locales que podrán instalarse por cadenas de distribución en ningún caso superior a tres, esto desde su promulgación, por lo que en la ciudad solo quedó una marca con más de 30 sucursales.

Nada fue al azar, de hecho, el artículo 4 determina las zonas en que pueden instalarse los supermercados, de acuerdo con su tamaño y categorías, definido en el artículo 2. Asimismo, el artículo 8 obliga a fomentar el empleo local, priorizando la contratación de residentes del Partido de General Pueyrredon, incorporar un porcentaje mínimo del 10% de materias primas, artículos de producción local y regional a la totalidad de la oferta que efectúen; y ligar el emprendimiento comercial a un programa de desarrollo de proveedores. 

Mientras que el artículo 9, manifiesta que los comercios podrán iniciar sus actividades una vez obtenida la habilitación con carácter definitivo, quedando prohibido el otorgamiento de permisos o habilitaciones provisorias.

En el 2017, ya entrada la gestión de Carlos Fernando Arroyo, se modificaron algunos parámetros de los artículos 2 y 5 (bajo la promulgación de la Ordenanza 22998) pero el espíritu de Pulti aún hoy continúa  en las calles del Partido de General Pueyrredon.

La ciudad creció a pasos agigantados en los últimos 15 años, las empresas que en el 2008 eran fuertes, ya no lo son, por lo que los intereses (personales, empresariales, y políticos) junto con las necesidades están en un continuo y dinámico cambio;  por lo que es menester actualizar las normativas y adaptarlas a los tiempos modernos.

En la ciudad del SÍ, nada de esto puede seguir en pie. Tal cual sucedió con la destilación de bebidas espirituosas, se debe modificar esta ordenanza para que puedan instalarse más de tres sucursales de las grandes marcas que pretenden, hace muchos años, desembarcar en la ciudad de Mar del Plata, la más linda del mundo.

En este contexto, el edil Guido García de la Coalición Cívica presentó, en junio de este año, un expediente para que se deroguen los artículos 3 y 4 de la vieja ordenanza, y se modifiquen los artículos 8 y 9. Dicho expediente aún está frenado en la primera comisión de  industria, donde tuvo el primer giro, y aún le falta recolectar los avales en la Comisión de Obras y Legislación para tratarse en sesión.

Entre los argumentos de García se destaca que la Ordenanza, tal cual está hoy, contiene una posible inconstitucionalidad de varios artículos que podrían violar los derechos de los consumidores, al ejercicio libre del comercio y el principio de igualdad ante la Ley. Además, el Concejal manifestó en su texto que la ordenanza de Pulti tiene un impacto negativo en los derechos de los consumidores.

Además, la ordenanza “impone limitaciones en cuanto al número máximo de tres (3) locales por cadena de distribución en el Partido General Pueyrredon, lo que impide que nuevas empresas ingresen al mercado y que las existentes crezcan, resultando en menos fuentes de trabajo, opciones para los consumidores y precios potencialmente más altos. La competencia es esencial para un mercado eficiente que beneficie a los consumidores”, a eso se le debe sumar las restricciones del artículo 4 sobre las categorías de establecimientos permitidos en cada zona  que “limitan la libertad de los comerciantes para establecerse donde consideren más conveniente. Estas restricciones limitan el crecimiento de ciertas áreas del distrito, reduciendo las opciones para los consumidores y el desarrollo económico equitativo en toda la Región”.

Asimismo, el edil argumenta su idea de modificar los artículos 8 y 9, para permitir una mayor flexibilidad en la contratación y el abastecimiento de productos locales; y la  agilización en el proceso de habilitación de nuevos establecimientos, promoviendo más dinamismo para las inversiones.

En diciembre del 2017, un  hipermercado en el sector ferretero, llegó a la ciudad. Y una discusión de este tipo se abrió también. El sector comercial aseguraba que iban a fundirse todas las ferreterías de la ciudad, pero eso nunca pasó.  En ese momento también existió un fuerte lobby y presiones sectoriales para que esta firma no se instalara en la ciudad. Hasta hoy, no se registra una disminución en la cantidad de ferreterías a partir del desembarco de esta empresa.

Esta semana, la Secretaría de Legal, Técnica y de Hacienda, elevó a la Comisión de Industria los informes pertinentes y favorables para que este expediente avance y continúe con su camino legislativo. Ahora resta esperar que la Comisión sea convocada por su presidente Miguel Guglielmotti y que en el orden del día incluya el expediente de la Coalición Cívica.

Que lleguen nuevas empresas, inversiones y fuentes de trabajo siempre es bueno para la ciudad. Está claro, y con vastos ejemplos, que ampliar el negocio no perjudica a los pequeños locales de los barrios, pueden convivir tranquilamente, incluso hasta se pueden potenciar.

Desempolvar viejas legislaciones para aggiornarse a los tiempos que corren, siempre es un buen ejercicio. En la ciudad del SÍ, derogar las Ordenanzas que son prohibitivas y limitantes es un avance para nuevas oportunidades, siempre y cuando se hagan en beneficio de los miles de marplatenses y batanenses y no a medida de una empresa o persona física.

Ahora con toda esta información brindada, ya podés contestar: ¿Alguna vez se preguntaron por qué las grandes cadenas de supermercados, esas que están en todo el país, nunca vinieron a Mar del Plata?.

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