viernes 20 de marzo de 2026
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Obesidad infantil y desnutrición: la otra pandemia en Argentina

viernes 27 de septiembre de 2024

 

La crisis de alimentación mundial impacta de manera severa en Argentina, donde la falta de acceso a alimentos saludables se ha convertido en un problema estructural que golpea especialmente a los sectores más vulnerables.

Según un estudio de Harvard, crecer en barrios marginados puede aumentar hasta un 50% el riesgo de obesidad infantil, exponiendo a los niños a una paradoja devastadora: la coexistencia de la inseguridad alimentaria y la obesidad.

En Argentina, las familias de bajos recursos no solo enfrentan el desafío de llevar comida a la mesa, sino también de acceder a alimentos nutritivos. Esta carencia afecta desde el embarazo y los primeros años de vida, incrementando el riesgo de problemas de salud como la obesidad infantil.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que el 41,1% de los niños y adolescentes en el país tiene exceso de peso, y en las zonas más empobrecidas, esta cifra es aún más preocupante.

Un informe reciente de la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, que accedió a un estudio del Instituto de Atención Sanitaria Harvard Pilgrim publicado en JAMA Pediatrics, destacó que vivir en barrios de bajos ingresos con escaso acceso a alimentos saludables incrementa considerablemente el riesgo de obesidad infantil.

El estudio analizó datos de más de 28.000 niños en Estados Unidos y concluyó que crecer en estos entornos aumenta hasta un 50% la probabilidad de padecer obesidad o incluso obesidad severa a lo largo de la vida.

El impacto del entorno en la salud infantil

Los investigadores identificaron que los barrios más afectados son aquellos donde el supermercado más cercano está a más de medio kilómetro en áreas urbanas y a más de 16 kilómetros en zonas rurales.

En estos lugares, las opciones saludables son casi inexistentes, obligando a las familias a recurrir a alimentos ultraprocesados y poco nutritivos, lo que no solo incrementa la obesidad, sino también el riesgo de enfermedades graves a largo plazo como la diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares.

En Estados Unidos, la situación es alarmante: la inseguridad alimentaria en hogares con niños aumentó del 12,5% en 2021 al 17,3% en 2022, coincidiendo con un crecimiento en las tasas de obesidad infantil.

Esto refleja un problema profundo de acceso a alimentos saludables que no solo afecta la calidad de vida actual de los niños, sino que compromete gravemente su salud futura.

La necesidad de políticas públicas urgentes

Este estudio refuerza la urgencia de implementar políticas públicas que prioricen la salud infantil a través del acceso a una alimentación adecuada.

Es fundamental que los gobiernos enfoquen sus esfuerzos en garantizar que, especialmente durante los primeros años de vida, los niños de las comunidades más vulnerables puedan acceder a nutrición adecuada que contribuya a mejorar sus perspectivas de salud a largo plazo. 

Por su parte, a nivel local, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer datos relacionados con la pobreza durante el primer semestre del 2024: en la ciudad de Mar del Plata fue del 46,2% y alcanzó a 306.221 personas.

A su vez, en el informe publicado hoy por el organismo, se desprende que la indigencia fue del 12,9% y afecta a 85.825 personas.

El aumento en los números es notorio si se lo compara con los datos del segundo semestre de 2023, cuando la pobreza había sido de 37,7% y alcanzaba a 249.322 personas.

Además, Indec dio a conocer que el 38,1% de los hogares del Partido de General Pueyrredon vive bajo los índices de la pobreza, mientras que el 9,4% de las viviendas son indigentes. 

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