miércoles 17 de junio de 2026
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María Josefa, única sobreviviente del derrumbe del hotel Dubrovnik: "Soy creyente, creo en los bomberos que me rescataron"

viernes 08 de noviembre de 2024

La vida de María Josefa Bonazza renovó el punto cero de su reloj hace diez días, cuando la rescataron entre escombros derivados del derrumbe del hotel Dubrovnik, en Villa Gesell. Arrasaron con su departamento del edificio lindero y provocaron la muerte de su esposo, Federico Ciocchini, que la acompañaba.

Es la única sobreviviente entre los impactados de manera directa por los restos de ese edificio de diez pisos que además se llevó la vida de otras siete personas, cuatro obreros –tres de ellos de Mar del Plata-, la ex dueña del establecimiento y dos jóvenes que vivían allí y colaboraban con ella.

“Me preguntan si soy creyente y les digo que sí: creo en los bomberos”, dice a Radio Brisas desde Balcarce, su ciudad de residencia, y por fin en su casa. Pasó por el Hospital Municipal de Villa Gesell, el Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata y el Hospital Municipal de Balcarce. Recibió el alta, aunque sigue con tratamiento y cuidados ambulatorios.

“Dentro de lo que estoy viviendo estoy bien”, aseguró sobre lo que consideró “una tragedia” porque “Perdí el amor de mi vida”. “Lo estoy tomando con calma y tengo paz porque él no sufrió y vivimos una linda vida juntos, tuvimos amor y del bueno y en eso siento un consuelo”, reconoció.

No hace especulaciones sobre por qué le tocó a ellos, que justo habían viajado ese día para acondicionar el departamento que tenían en Villa Gesell y preparaban para alquilar durante la temporada. “La vida sigue”, dice con una voz calma que asombra tras semejante experiencia vivida.

Para este resultado de estar en casa considera que fue fundamental la gente que trabajó en el operativo de rescate. “Los verdaderos ángeles custodios son los bomberos, los verdaderos héroes de la vida”, dijo y sumó a médicos, enfermeros y otros que colaboraban. “El que me sacó es bombero y médico”, dijo sobre Mariano, como lo recuerda y con quien se reencontró.

Fue la primera voz que escuchó: “Soy Mariano, vine a ayudar”, recuerda María Josefa y remarca que siempre estuvo convencida que se iba a salvar a pesar de la situación que le tocaba vivir, atrapada entre escombros. “Cuando tuve la certeza que él ya no estaba con nosotros dije que tenía que luchar por mi vida”, explicó.

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