sábado 16 de mayo de 2026
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Déficit nutricional en niños argentinos de 12 a 24 meses: cómo afecta el desarrollo cognitivo y físico

Un informe del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) revela déficits críticos en la dieta de niños de entre 12 y 24 meses, lo que podría afectar su desarrollo físico y cognitivo.
martes 11 de marzo de 2025

Un informe del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) reveló una preocupante situación en cuanto a la nutrición de los niños argentinos de entre 12 y 24 meses, lo que podría comprometer su desarrollo físico y cognitivo a largo plazo.

Según los datos obtenidos de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, muchos niños pequeños enfrentan carencias nutricionales significativas, como una baja ingesta de hierro, lo que está relacionado con el consumo insuficiente de carnes magras y legumbres, elementos fundamentales para el desarrollo cognitivo.

Además, se detectó un déficit en los ácidos grasos omega-3, y en las vitaminas D y B9, nutrientes esenciales que no se están absorbiendo adecuadamente debido a la escasa inclusión de alimentos como pescado, huevo y vegetales de hoja verde en las dietas. La falta de calcio, por otro lado, se atribuye a un bajo consumo de lácteos y fuentes vegetales que favorecen el desarrollo óseo y otras funciones vitales.

A esto se suma una preocupante falta de diversidad alimentaria, ya que muchos niños no están consumiendo suficientes frutas, verduras y cereales integrales, lo que afecta la ingesta de fibra, vitaminas y minerales esenciales para su crecimiento y bienestar. Un aspecto adicional señalado por el informe es el elevado consumo de leche de vaca sin fortificar, que muchos niños empiezan a consumir tras abandonar la lactancia materna, pero que no cubre completamente sus necesidades nutricionales.

Para revertir esta alarmante situación, CEPEA propone una serie de estrategias. La primera es fomentar la lactancia materna hasta los dos años, complementada con una alimentación adecuada a partir de los seis meses. También se debe promover el consumo de una amplia variedad de frutas y verduras, asegurando una dieta colorida y diversa que facilite la absorción de nutrientes esenciales.

Asimismo, es fundamental incluir proteínas de alta calidad, como carnes, huevos, legumbres y lácteos, que son clave para el desarrollo físico. Otro aspecto importante es incorporar más fibra en la dieta infantil, optando por cereales integrales en lugar de harinas refinadas.