viernes 15 de mayo de 2026
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Auto Estilo Brisas

El proceso de motores encendidos que parecen apagados

Los vehículos sustentables son una atractiva experiencia que llega muy lenta pero progresivamente a nuestro mercado. Precios altos, cargas impositivas, déficits de infraestructura y una cuestión cultural son los chips que se deben cambiar y mejorar. Nos subimos a híbridos de Nissan y BMW y al poderoso Mustang, pero completamente eléctrico.
viernes 21 de marzo de 2025

El uso de los combustibles fósiles en el sector automotriz es desde hace mucho tiempo una gran preocupación por distintos motivos. Al tratarse la producción de hidrocarburos de un recurso agotable, sabemos que más temprano que tarde pasará a ser historia, aunque todavía queda por delante la explotación del enorme yacimiento Vaca Muerta en la provincia del Neuquén. Le sumamos la contaminación medio ambiental y sonora que provoca el uso de naftas o diesel en nuestros vehículos. Y por supuesto, el factor que impacta de lleno en nuestros bolsillos, el precio de los combustibles, con permanentes retoques prácticamente mensuales.

Para llegar a la tecnología eléctrica en un 100% hay varios pasos intermedios y algunos de ellos ya van quedando obsoletos. El más notorio fue el uso del GNC que necesitó en casi todos los casos de la adaptación de los motores con instalación de los equipos, excepto aquellos muy pocos que vinieron de fábrica. Sin embargo, el metro cúbico del Gas Natural Comprimido dejó de ser tan conveniente y está en la mitad de un litro de nafta, sin contabilizar el costo del equipo y sus obligatorios controles con oblea que garantizarán carga, circulación y verificación segura y en cumplimiento de las normas. Una de las frases más célebres que para la posteridad se aplica en aquellas acciones muy lentas ha sido la famosa “Pasalo a nafta”. El GNC entró en la misma desgracia por costo que el gas-oil. La migración al diesel Premium que por su nivel de cetanos es el que acepta la nueva tecnología en los desarrollos de motores, lo llevó a valores similares a la Nafta Premium y cerca de 20% más costosa que la Súper.

Camino a los eléctricos, el primer avance en los nafteros y en los autos de más alta gama fue el desembarco del Sistema Start-Stop, automático pero optativo, para reducir el uso de combustible en la detención prolongada por varios segundos y poniendo al motor en un status mudo.  En un paso que ha significado un enorme adelanto, llegaron como punto intermedio los híbridos que combinan lo térmico y lo eléctrico. En la mayoría de los vehículos, a medida que la tracción es a nafta, con la misma propulsión se recargan las baterías que serán utilizadas en la puesta en marcha, con velocidad baja, en tramos urbanos y en momentos en que el vehículo se haya detenido, por ejemplo, en un semáforo. La computadora será la qué decidirá inteligentemente cuál de los dos motores funcionará.

La tecnología de punta es la motorización absolutamente eléctrica, cuya capacidad de autonomía, recarga y regeneración dependerá mucho del modelo, prestaciones y por supuesto se reflejará en el precio de cada automóvil. Todos los desarrollos provienen del exterior a pesar de que el principal insumo es el litio, un mineral que tiene gigantescas reservas especialmente en nuestra provincia de Jujuy. La materia prima la exportamos a cinco países que producen el 93% de las baterías y son China, Corea del Sur, Estados Unidos, Polonia y Suecia.

Entre los mayores beneficios de los eléctricos se destacan que no producen contaminación de gases ni tampoco sonora. Y entre sus particularidades se encuentran que son completamente silenciosos, no pasan cambios de velocidad, tienen rápida salida en baja pero sus carrocerías son notablemente más pesadas, ya que en el piso suelen instalarse los packs de baterías.

Un gran tema pendiente para resolver es la mejora en la infraestructura de puntos de recarga, ya que si bien cada vez son más ciudades las que van incorporando el servicio, todavía estamos lejos de lo ideal. En Mar del Plata hay tres puntos de recarga y la misma cantidad en Pinamar; en la Autovía 2 existen tres puntos en jurisdicciones de los partidos de Maipú, Dolores y Chascomús. Y en el Área Metropolitana de Buenos Aires son cerca de 30 los lugares para abastecerse. En Tandil existen dos servicios de cortesía que ofrecen privados, sin costo por el momento, pero con restricciones horarias y una potencia limitada. Debemos tener en cuenta que una membresía mensual de las petroleras para la recarga eléctrica está en el orden de los 60 mil pesos sin límite de consumo. Los cargadores más veloces trabajan a 50 kilowatts por hora, los intermedios a 8 kilowatts y la conexión domiciliaria a 220, como si se tratara de un celular, evoluciona a solamente 2 kWh.

El diferencial del costo del consumo es aproximadamente una quinta parte más económico a favor del eléctrico. Pero hay datos que no son menores y deben tenerse en cuenta. Llegar a un punto de recarga para completar las baterías y poner la autonomía al máximo demandará cerca de una hora y media, ya que el 80% inicial se completará con mayor celeridad que el 20 restante, como suele ocurrir con los dispositivos móviles y las notebooks. Y también puede suceder que el equipo “surtidor” esté ocupado por otro usuario que obligará a una larga espera. O increíblemente que el espacio reservado esté usurpado como estacionamiento en la estación de servicio y la reducida extensión del cable impedirá la conexión.

La durabilidad del pack de baterías es otro tema a tener en cuenta. Dependerá del uso del vehículo, aunque se estima en 8 años si se siguen las recomendaciones de recarga. Luego de ese lapso, ya será imposible que la carga se complete, acortándose la autonomía.

Mis contactos de conducción de los híbridos comenzaron hace casi 15 años con el primer adelantado que fue el Toyota Prius, seguido más acá por el Corolla, Corolla Cross, Rav4 y Crown de la misma corporación japonesa. Todos con buen rendimiento en lo urbano que bajan el consumo de nafta a 5 litros por cada 100 kilómetros pero que en ruta se eleva a entre 8 y 10 litros, donde el eléctrico es casi inexistente.

De todas las experiencias híbridas y de electromovilidad que disfruté al volante elegí detenerme en tres recientes.

Nissan X-Trail e-Power tiene como tecnología diferencial que con dos motores eléctricos alimentan la tracción y cuando sus baterías necesitan recargarse se utiliza la combustión naftera de 1.5 litros. Este SUV 4x4 tiene una potencia de 213 caballos.

El BMW 330e es un híbrido enchufable cuya batería tiene una autonomía reducida a cerca de 50 kilómetros. La potencia combinada con el turbonafta 2.0 llega a 292 cv. El Serie 3 alemán es un sedán fabricado en México que luce imponente, con asistencia a la conducción y una estética interior a la que la marca tiene acostumbrados a sus clientes.

Y finalmente el Ford Mustang Mach-E GT, 100% eléctrico, con la rareza de encender y conducir un ícono deportivo que es insonoro, como contracara del mítico rugido de un V8. Sin embargo, sus caballos salvajes se despiertan de 0 a 100 km/h en menos de 4 segundos. Y su autonomía con un manejo tranquilo, al ritmo de las normas de tránsito, puede estirarse por encima de los 400 kilómetros. En el interior, una destacada pantalla táctil vertical de 15,5 pulgadas concentra casi toda la información y circunscribe un reducido tablero a lo más básico y prioritario. Para que simule el sonido del Mustang aunque atenuado con una conducción más rabiosa, divertida y adrenalínica, se puede elegir el modo Unbridle. La marca del Óvalo también propone un utilitario eléctrico, en su furgón Transit.

En eléctricos, el portafolio de productos es mucho más amplio. Nissan trajo hace varios años el Leaf con una autonomía de casi 300 kilómetros que coincide con el Renault Kwid, hoy muy utilizado como vehículo de transporte por aplicación en Capital Federal y el conurbano. La marca francesa del Rombo hace ya varios años trajo una versión totalmente electrificada de la Kangoo que ahora renovada llega a los casi 300 kilómetros de recorrido con una sola carga plena. Este año Peugeot tiene previsto desembarcar con un modelo totalmente eléctrico del nuevo 2008.

Quizás parezca una obviedad pero la autonomía dependerá directamente del modo de manejo y de la dinámica del tránsito. Por ejemplo, a mayor velocidad, superior a los 100 kilómetros, será mayor el consumo de energía, similar a lo que sucede con los motores térmicos. Por ello, el mayor beneficio de rendimiento se percibirá en el uso urbano.

No quiero dejar de mencionar que los alemanes son quizás los más activos en desarrollos que reducen el impacto medioambiental. Hay una categoría que se denomina Mild-Hybrid, conocida como Híbrida Suave, para la que BMW presenta la Serie X 3, 5, 6 y 7 y de electromovilidad el iX2. Mientras que Audi aporta distintos modelos A 6, Q 5, 7 y 8 y tres opciones completamente eléctricas. Y la tercera potencia automotriz germana, Mercedes-Benz, ofrece en la Argentina 7 versiones Mild-Hybrid en Clase C, E y G y dos completamente eléctricas, que son EQA y EQE SUV. Todos ellos llegan a nuestro país casi que a cuenta gotas y por encargue. Los chinos de Baic ya importan 3 tipos de vehículos, uno por cada segmento Mild-Hybrid, Híbrido y Eléctrico. La japonesa Subaru trae dos híbridos, entre las que se encuentra una versión de la consagrada Forester.

Para que la combustión sustentable se imponga es necesario sacudir la modorra de quienes gobiernan y legislan. Deberían iluminarse y entender que no solamente hay que mejorar la infraestructura de puntos de recarga, sino estimular la importación, ventas y también posible producción, con quita de aranceles y gravámenes. Hace poco, el Gobierno Nacional decidió liberar de impuestos a los vehículos híbridos y eléctricos pero deben costar menos de 16 mil dólares. Por encima de ese precio, pagarán impuestos, excepto el arancel del 35% que no aplica si proceden de Brasil y México. Únicamente 13 distritos no cobran el Impuesto Automotor a eléctricos e híbridos, entre ellos la ciudad de Buenos Aires.

Y otra preocupación a futuro es que nuestro sistema energético está en épocas de alta demanda en el límite o superado, con cortes y apagones. Por eso, pensar en un parque mayormente eléctrico, sin inversiones acordes, haría saltar los fusibles.

Tenemos litio para baterías que no fabricamos, excepto en una planta en Berisso. Tenemos altos niveles de contaminación ambiental y sonora. Tenemos autos recargados de impuestos. Si queremos subirnos al futuro, tenemos que encendernos, hacer algo y rápido, en el presente.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg