miércoles 08 de abril de 2026
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El papamovil del último adiós

El vínculo de Mercedes-Benz y el Vaticano lleva 95 años. El domingo de Pascua, la última aparición pública de Francisco fue en una recorrida por la Plaza de San Pedro, a bordo de un Clase G 100% eléctrico. A las puertas del Vaticano se los recuerda a bordo de algún modelo de los alemanes. Aunque los viajes de los papas por el mundo los han tenido desplazándose en otras marcas y modelos.
viernes 25 de abril de 2025

Un vehículo es mucho más que un medio de transporte. Para sus diseñadores y fabricantes, es casi un ser vivo que permite generar experiencias y despertar emociones. Al mirar la última imagen del argentino más influyente de la historia de la humanidad que dirigiera a una iglesia con más de 1300 millones de fieles en el planeta, es muy difícil que seguramente alguien se detenga en el medio de locomoción que lo transportaba.

Francisco se despidió en público el domingo de Pascua, con 88 años de edad y de ellos, los últimos 12 años y 40 días como conductor de los católicos desde El Vaticano. No sabemos si el papa tuvo auto y licencia para manejar. Sabemos que Jorge Mario Bergoglio era porteño, nació y vivió en Flores, era hincha de San Lorenzo y que como Obispo, Arzobispo y Cardenal se movía generalmente en subte, combinando líneas desde la estación Catedral, a las puertas de su residencia frente a Plaza de Mayo.

Siete años antes de que Jorge Bergoglio llegara al mundo como el primero de los cinco hijos de Regina María y Mario José, un contador y empleado ferroviario, Mercedes-Benz ya se convertía en la automotriz tradicional como proveedora de vehículos para el Vaticano. Si se tratara de una actividad deportiva, en términos marketineros, hoy diríamos que la alemana es, desde hace casi 95 años, el vehículo oficial de Su Santidad. Desde el primer modelo la carrocería lleva pintura de color blanco místico y una chapa patente con la nomenclatura SCV1 que significa Stato della Città del Vaticano, es decir Estado de la Ciudad del Vaticano.

En 1930 la historia comenzó a escribirse con un Nürburg 460 Pullman Saloon para el papa Pío XI. Esa limusina de 8 cilindros continuó en la vida pontificia de Eugenio Pacelli, llamado Pio XII y sucesor de Achille Ratti. El revolucionario Juan XXIII a bordo del Landaulet 300 quizás decidió la convocatoria al Concilio Vaticano Segundo y el oficio de las misas en la lengua oficial  de cada país en reemplazo del latín. Ese Mercedes que llevaba al apodado “papa bueno” ya venía con transmisión automática y mayor distancia entre ejes. Lo sucedió otro italiano, como era casi una costumbre, para llevar la palabra de Dios por los caminos de la fe. Paulo VI utilizó dos modelos diferentes de Landaulet ya que inicialmente Giovanni Montini se desplazaba en un 600 Pullman y luego en un 300 SEL. Casi que no hay registro de Juan Paulo I, por su fugaz y misterioso paso papal de apenas 33 días. Al polaco Karol Wojtyla le tocó estrenar lo que oficialmente se conoce hasta hoy como Papamovil. Juan Paulo II  comenzó a mostrarse en los actos en la Plaza de San Pedro a bordo de un Clase G 230, como todos los anteriores naturalmente adaptado, pero también con cúpula fija y blindada. Esa tradición se mantiene hasta ahora con sucesivas modificaciones para la vida papal de nuestro Francisco y su predecesor, Benedicto XVI. Y entre los 266 papas, si bien han sido muy pocos los alemanes, fue Joseph Ratzinger el único que se movió en una automotriz oriunda de su misma patria.

Los distintos periplos de los pontífices por el planeta durante el siglo XX y el cuarto de vida del contemporáneo XXI han tenido muchas excepciones. Por ejemplo, la muy activa vida de Juan Paulo II, conocido como el papa viajero, lo ha paseado por España en Range Rover y Seat Panda. Siempre a partir de la adaptación de vehículos, el carismático polaco dio bendiciones en República Dominicana desde un Toyota Land Cruiser y en Colombia a bordo de Land Rover Santana. Las inolvidables visitas de Juan Paulo II a nuestro país dejaron varias huellas. Miles de fotos lo recuerdan en tiempos del conflicto bélico por Malvinas, saludando a multitudes en llanto desde un Ford 350 proporcionado por el Automóvil Club Argentino. Ya en tiempos florecientes de la democracia, la segunda visita cinco años después lo transportó en una adaptadísima Renault Traffic, fabricada especialmente en la planta cordobesa de Santa Isabel. El furgón tenía montada una cabina de cristal blindado y butacas para transportar al papa y dos acompañantes. Esa misma Traffic se utilizó en una visita posterior a Brasil y hoy puede verse en el Museo de la Industria de la capital cordobesa. En la visita de Wojtyla a Chile en los días previos al segundo viaje a la Argentina, fue Mercedes-Benz la proveedora de un minibús totalmente blindado en acero.

La historia del Clase G de Mercedes con los líderes del Vaticano lleva 45 años. A pocos días de asumir su Pontificado, con la primera audiencia de los miércoles, Francisco vio a la marea humana desde un Clase G 500 en la primera recorrida entre los feligreses de la Plaza de San Pedro. El Papamovil había sido donado cinco años antes por Mercedes-Benz, y si bien lógicamente se desplazaba a bajísima velocidad, contaba con un motor naftero V8 de 5.5 litros de cilindrada, 388 caballos de potencia y tracción en las cuatro ruedas.

De aspecto deportivo y características de todo terreno, el Clase G tiene entre sus competidores directos al Jeep Wrangler, aunque el Mercedes tiene mayor sofisticación y lujo. Hoy se ofrece también con una versión de la división AMG bajo la denominación G 63 que combina un bi-turbonaftero V8 con un sistema Mild-Hybrid.

Para este año de Jubileo, en diciembre pasado Mercedes-Benz le entregó a Francisco el primer modelo eléctrico papal, pensando en la importancia de la sustentabilidad. Un Clase G 580 EQ Edition One, con cuatro motores totalmente eléctricos. Las baterías de 116 KWh logran desarrollar una potencia de 587 caballos y una autonomía de 450 kilómetros. Con su salud muy deteriorada por la reciente afección pulmonar y las dolencias en sus rodillas para su desplazamiento, lo han tenido muy poco a bordo de esta nave eléctrica. Quedarán eternizadas las últimas imágenes que lo muestran cerca de emocionados feligreses de todo el mundo a menos de 24 horas de su fallecimiento. Seguramente, el argentino más admirado sin entrar en comparaciones religiosamente futbolísticas, se llevó como último recuerdo los miles de rostros y miradas. Fue en la Piazza, en el día de Pascua, el paso de la muerte a la vida. Quien lo sucederá, dentro de algunas semanas, seguramente volverá a experimentar las mismas sensaciones y emociones, a bordo del mismo Papamovil.

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg