sábado 09 de mayo de 2026
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La UTEP celebró la reapertura de La Salada y exigió garantías laborales

La Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) destacó la reapertura de la Feria La Salada, una fuente de empleo clave para miles de personas. Reclamaron que la investigación judicial no detenga el derecho al trabajo ni profundice la precarización laboral en el sector informal.
viernes 06 de junio de 2025

La reapertura de la Feria La Salada fue recibida con entusiasmo por parte de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), que expresó en redes sociales su satisfacción por el regreso de una de las principales fuentes de ingresos para el trabajo informal. El gremio destacó que el logro fue producto de la organización colectiva y de la resistencia de quienes dependen de este espacio para subsistir.

“¡Viva La Salada! ¡Sin organización popular no hay justicia social!”, afirmaron desde la organización.

El caso judicial que impulsó el cierre temporal generó tensión entre las autoridades, los feriantes y los referentes de la economía informal. Desde la UTEP expresaron que “cada día sin feria es hambre”, subrayando que las consecuencias del cierre no pueden ser soportadas por quienes viven del trabajo cotidiano.

Reclamo por un enfoque justo y sin estigmas

La UTEP hizo hincapié en que la investigación judicial debe continuar, pero sin afectar de manera directa a miles de familias. Denunciaron que, mientras se cuestiona a los trabajadores por no estar registrados o tributar, los grandes empresarios evasores siguen siendo aplaudidos como modelos de éxito.

“El libre comercio parece ser un privilegio de pocos”, señalaron desde el sindicato.

En este sentido, plantearon la urgencia de regularizar los espacios de comercialización popular sin criminalizarlos, y de garantizar que las medidas judiciales o administrativas no desplacen a quienes sostienen a diario la economía desde abajo.

Una feria con historia de lucha

La Salada es una de las ferias más emblemáticas del país y una de las más grandes del continente. Su funcionamiento ha estado en el centro del debate económico y político durante años. Para la UTEP, se trata de un símbolo del trabajo autogestivo que necesita ser protegido, no perseguido.

Desde la organización insisten en que es posible ordenar, fiscalizar y garantizar condiciones laborales sin necesidad de cierres abruptos ni decisiones que comprometan la subsistencia de miles de familias.