miércoles 01 de abril de 2026
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Piden 14 años de cárcel para pastor evangélico acusado de trata laboral en un templo ubicado en Brumana al 2200

La fiscal federal Laura Mazzaferri solicitó 14 años de prisión para Roberto Tagliabué, pastor evangélico acusado de trata de personas con fines de explotación laboral, ejercicio ilegal de la medicina y maltrato animal. 
martes 30 de septiembre de 2025

La fiscal Laura Mazzaferri pidió una condena de 14 años de prisión para Roberto Tagliabué, responsable del centro de rehabilitación de adicciones no habilitado en Mar del Plata.

Además, solicitó la inhabilitación perpetua para que no ejerza actividades vinculadas a la medicina, psicología ni dirección de programas de salud o religiosos, buscando proteger la salud pública y prevenir futuros abusos.

Se requerirá también la reparación económica para las víctimas, que asciende a más de 135 millones de pesos, y el decomiso de inmuebles y vehículos ligados al delito.

Contexto y modus operandi

El caso comenzó tras una denuncia en 2021 que llevó a investigar la captación y acogimiento de al menos nueve jóvenes en situación de vulnerabilidad. Estos eran engañados para ingresar a un supuesto Programa Cristiano de Rehabilitación de Adicciones (PCRA), sin profesionales ni habilitación legal.

Tagliabué usaba su figura pastoral para manipular psicológicamente a los jóvenes mediante un proceso de persuasión coercitiva, creando dependencia y anulando su libertad de autonomía.

"Los explotó laboralmente y se benefició de manera personal, no sólo económicamente, sino también en relación a la influencia que ejercía y sigue en parte ejerciendo en la comunidad", estableció la fiscal Mazzaferri.

Los jóvenes realizaban tareas laborales no remuneradas para Tagliabué, incluyendo venta ambulante y trabajo en sus negocios, mientras sufrían condiciones precarias, aislamiento, controles estrictos y maltrato.

La fiscalía destacó que se configuró un esquema de explotación laboral análogo a la esclavitud, donde el acusado se beneficiaba personalmente del trabajo de las víctimas, reteniendo sus ingresos, aplicando multas arbitrarias y obligándolos a aportar diezmos a la iglesia.

Impacto y delito complejo

Mazzaferri resaltó que el reconocimiento de la restitución económica y el decomiso de activos son claves para abordar esta criminalidad compleja y violaciones graves a los derechos humanos.

El juicio, que está en sus etapas finales, revela cómo el abuso de poder y la manipulación espiritual sirvieron para perpetuar un estado de servidumbre y explotación, mientras las víctimas enfrentaban una falsa esperanza de rehabilitación.

"La persuasión coactiva funcionaba en la creencia de que si no cumplían con las normas impuestas no lograrían cumplir con el objetivo de recuperarse por el que habían acudido al pastor, o quedarían en situación de calle, o incluso perderían los beneficios de los regímenes de libertad a los que se encontraban sujetos en el marco de procesos penales", agregó Mazzaferri.