martes 28 de abril de 2026
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Alarma por el avance del vapeo en menores: 1 de cada 4 adolescentes lo probó

El 7,1 % de los estudiantes de 13 a 15 años ya probó vapeadores y uno de cada cuatro adolescentes porteños admite haberlos usado.
lunes 10 de noviembre de 2025

Los vapeadores se han convertido en una tendencia preocupante entre niños y adolescentes. Un informe reciente del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos revela datos alarmantes sobre su uso y la percepción de riesgo.

El avance del vapeo en edades tempranas se consolida como una de las problemáticas de salud que más inquieta a especialistas, familias y autoridades educativas. Aunque su comercialización está prohibida en Argentina desde hace más de una década, su presencia se multiplicó a través de redes sociales, puntos de venta informales y comercios que los ofrecen sin control.

De acuerdo con el informe del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, el 7,1 % de los estudiantes de 13 a 15 años ya probó vapeadores, una cifra que crece año a año y que alerta sobre un consumo que suele iniciar como un “juego”, pero que puede derivar en adicción a la nicotina y otros riesgos respiratorios.

La situación es aún más grave en la Ciudad de Buenos Aires, donde 1 de cada 4 adolescentes reconoció haber vapeado alguna vez. La accesibilidad, la amplia variedad de sabores y la estética llamativa de los dispositivos son factores que facilitan su adopción en edades jóvenes.

Uno de los datos más preocupantes del informe es la percepción del riesgo: el 41,8 % de los adolescentes cree que vapear es menos dañino que fumar cigarrillos tradicionales. Este mito, difundido en gran parte por la publicidad encubierta en redes sociales y la falta de información, lleva a muchos a subestimar los riesgos.

Especialistas en neumonología infantil advierten que los vapeadores pueden causar irritación pulmonar, dificultades respiratorias, afectación del desarrollo cerebral en menores y una rápida dependencia a la nicotina. A esto se suma la falta de regulación sobre los líquidos utilizados, que muchas veces contienen sustancias tóxicas no declaradas. Mientras tanto, familias y escuelas enfrentan el desafío de prevenir un hábito que se instaló con fuerza entre los jóvenes.