viernes 27 de marzo de 2026
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Atlántico Sur y petróleo offshore: el momento decisivo para Argentina

La exploración de petróleo offshore en Argentina atraviesa una etapa clave. El Atlántico Sur ofrece potencial, pero exige decisiones estratégicas para avanzar.
lunes 12 de enero de 2026

La exploración offshore de petróleo en el Atlántico Sur ingresó en una fase decisiva para la Argentina, en un contexto en el que la energía vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global. Un informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral advierte que el país enfrenta hoy un punto de inflexión: cuenta con más información geológica que nunca, pero todavía con pocas perforaciones que permitan confirmar su verdadero potencial.

Argentina comparte características geológicas con Uruguay, el sur de Brasil y el margen africano, regiones que forman parte de un mismo sistema de cuencas de frontera. Sin embargo, el ritmo de avance es muy diferente. Según el análisis, la brecha ya no se explica solo por la geología, sino por la capacidad de transformar conocimiento técnico en decisiones concretas de inversión y perforación.

Desde la adjudicación de bloques offshore en 2019, la actividad en el país se concentró en la adquisición de sísmica marina 2D y 3D y en la reinterpretación de información geológica existente. Este proceso permitió reducir incertidumbre, aunque la cobertura de datos sigue siendo limitada a escala de cuenca, especialmente en áreas de frontera como la Cuenca Argentina Norte, donde el sistema petrolero todavía no fue comprobado.

En ese marco, el pozo Argerich-1, perforado en 2024 por Equinor, YPF y Shell, representó un hito. Más allá de su resultado puntual, significó el primer test real del sistema petrolero en esa zona. Para los especialistas, este tipo de perforaciones son indispensables para calibrar modelos, ajustar estrategias y avanzar hacia decisiones de mayor escala.

Avances concretos en el sur argentino

El panorama es diferente en el sur del país, donde el sistema petrolero ya está probado. El desarrollo del proyecto Fénix, en la cuenca marina Austral, y la decisión final de inversión del yacimiento Sea Lion, en la cuenca de Malvinas Norte, muestran que cuando existe mayor certidumbre geológica, las definiciones llegan con mayor rapidez.

En estas áreas, si bien persisten riesgos exploratorios, la confirmación del sistema reduce la incertidumbre relativa y acelera los procesos de inversión. Este contraste interno refuerza la idea de que el principal desafío argentino está en las cuencas de frontera aún no testeadas.

Uruguay, Brasil y África

La comparación regional es elocuente. En Uruguay, la exploración offshore en aguas profundas entró en una nueva fase, con compromisos concretos de perforación previstos para 2026 y 2027. Grandes compañías internacionales asumieron la operación de bloques estratégicos, marcando el paso de la evaluación geológica a la acción.

En Brasil, la Cuenca de Pelotas concentra el interés de empresas como Petrobras, Shell y Chevron. El mayor programa de sísmica 3D realizado hasta el momento respalda la intención de perforar nuevos pozos hacia 2028, consolidando una estrategia de largo plazo.

Del otro lado del Atlántico, el contraste es aún más fuerte. En la cuenca de Orange, en Namibia, se perforaron más de diez pozos exploratorios desde 2022, con una elevada tasa de éxito. La clave, señalan los expertos, fue la continuidad: una secuencia sostenida de perforaciones que permitió validar rápidamente el potencial del área.

Para los especialistas, el desafío argentino es tanto técnico como estratégico. La exploración offshore requiere convicción, escala y paciencia. En cuencas de frontera, cada pozo aporta información valiosa, incluso cuando no resulta comercialmente exitoso.