viernes 27 de marzo de 2026
Publicidad

Menos nacimientos en Argentina: desafíos y ventajas de un cambio profundo en marcha

La fecundidad en Argentina cayó un 50% en una década. Especialistas advierten sobre un cambio histórico con efectos sociales, económicos y previsionales.
lunes 02 de febrero de 2026

La fecundidad en Argentina atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia demográfica. Según explicó en Radio Brisas Rafael Rofman, investigador principal de CIPPEC, el país experimentó una caída del 50% en la cantidad de hijos por mujer entre 2014 y 2024, uno de los descensos más rápidos registrados a nivel mundial.

Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, el proceso se inscribe en una tendencia global. Sin embargo, la velocidad del cambio local encendió alertas entre especialistas en población y políticas públicas.

Rofman hizo un acercamiento histórico al tema, explicando que durante buena parte del siglo XX, la discusión giraba en torno al crecimiento excesivo de la población. La cultura popular incluso reflejaba ese temor: la idea de un planeta superpoblado era parte del debate cotidiano, "tal como aparecía en las historietas de Mafalda".

Hoy el escenario es inverso. “Ahora asusta porque podemos ser pocos”, resumió Rofman. El eje pasó de la explosión demográfica al envejecimiento poblacional y la reducción de nacimientos.

Por qué bajan los nacimientos

Uno de los factores centrales detrás de la baja fecundidad es el avance en los derechos y la autonomía de las mujeres. Hoy más mujeres estudian, trabajan y postergan —o directamente descartan— la maternidad.

La maternidad dejó de ser un destino casi inevitable, como ocurría generaciones atrás. “Mi bisabuela tuvo diez hijos”, ejemplificó el especialista, para marcar el contraste con las familias actuales.

También cambió la forma de concebir la crianza. Los hijos ya no son solo parte de la estructura familiar: son sujetos de derecho. Educación, actividades, salud, tiempo de calidad: todo implica mayores costos económicos y emocionales.

El resultado es claro: tener hijos hoy requiere más recursos y planificación, lo que influye directamente en la decisión de cuántos tener… o si tenerlos.

Otro dato clave es la reducción del embarazo adolescente, especialmente en sectores vulnerables. Este fenómeno, asociado a mayor acceso a educación sexual y métodos anticonceptivos, explica parte del brusco descenso reciente.

Los impactos positivos que también trae el cambio

No todo son alertas. La baja fecundidad también abre oportunidades.

Con menos niños en edad escolar, los sistemas educativos pueden, en teoría, mejorar la calidad, reducir la sobrecarga y destinar más recursos por alumno. Lo mismo ocurre con la salud materno-infantil.

Se trata de una transición que, bien gestionada, puede traducirse en mejores condiciones de desarrollo para cada niño.

El gran desafío: una sociedad que envejece

El principal efecto estructural es el envejecimiento de la población. Con menos nacimientos y mayor esperanza de vida, crece la proporción de personas mayores.

Esto genera tensión en los sistemas previsionales, diseñados bajo la lógica de muchos trabajadores activos sosteniendo a menos jubilados. Cuando esa relación se invierte, el modelo empieza a crujir.

Además, se incrementa la demanda de servicios de salud y cuidados de larga duración, un área para la cual Argentina todavía no tiene una estructura sólida.