miércoles 25 de febrero de 2026
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Vecinos alertan por la inseguridad en Coronel Dorrego y Belisario Roldán

Vecinos de Coronel Dorrego y Belisario Roldán advierten por la inseguridad creciente, robos constantes y un predio abandonado convertido en foco delictivo.
miércoles 25 de febrero de 2026

La inseguridad en los barrios Coronel Dorrego y Belisario Roldán genera una creciente preocupación entre los vecinos de esta zona de Mar del Plata, quienes aseguran vivir una situación límite marcada por robos reiterados, incendios de autos y hechos de violencia que se repiten a diario.

El testimonio fue recogido por el móvil de Radio Brisas, que dialogó con un vecino del sector de Monte Varela, uno de los puntos más afectados por el avance del delito.

Uno de los principales focos de conflicto es un predio de grandes dimensiones, donde antiguamente funcionaba una quinta y posteriormente la escuela primaria Jesús María. Según relatan los vecinos, mientras la institución estaba en funcionamiento comenzaron los robos, hasta que finalmente el edificio fue totalmente desmantelado.

No dejaron nada, se llevaron todo”, relató el vecino, quien explicó que el lugar quedó abandonado y hoy es utilizado como espacio para consumo de drogas, robos, disparos nocturnos y circulación de motos a cualquier hora. La falta de control transformó el predio en lo que describen como un “punto oscuro”, donde nadie sabe con certeza qué ocurre puertas adentro.

Robos cotidianos y miedo permanente

La situación impacta de forma directa en la vida diaria de los habitantes de Barrio Coronel Dorrego y Barrio Belisario Roldán. Los hechos delictivos son constantes y afectan tanto a viviendas como a vehículos.

El vecino contó que sufrió el robo de rejas, picaportes, canillas y herramientas, además de la sustracción de maquinaria de un galpón trasero. “Acá de noche no se puede salir. Vivís con la llave en la mano y mirando para todos lados”, afirmó.

La inseguridad adquiere un dramatismo mayor cuando afecta a personas mayores. En el caso relatado, la víctima convive con el temor constante por su madre de 85 años, que vive sola en la zona. Para cuidarla, la familia se turna para acompañarla de día y de noche, en un esquema que refleja la ausencia de tranquilidad y prevención.

Te meten caño, te roban lo que tengas, no hay límite de nada”, señaló, describiendo una realidad donde el miedo se volvió parte de la rutina.

Otro de los fenómenos que se repite es la aparición de autos robados que luego son incendiados en el barrio. Los vecinos aseguran que los vehículos llegan poco tiempo después del robo y son prendidos fuego casi de inmediato, una escena que ya se volvió habitual.