jueves 12 de marzo de 2026
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Vivir en una casilla con cinco hijos: el duro testimonio de Johanna en el barrio José Hernández

En medio del operativo de seguridad que se realiza en el oeste de Mar del Plata, una mujer compartió en Rardio Brisas su modo de vida junto a su familia. Precariedad habitacional, conexiones irregulares y el desafío de criar a cinco hijos en una sola habitación.
jueves 12 de marzo de 2026

En el barrio José Hernández, en el oeste de Mar del Plata, se desarrolla la etapa final de un operativo de seguridad en terrenos cercanos a instalaciones eléctricas. La intervención se realiza debido a que varias viviendas precarias se construyeron dentro de la franja de seguridad de 15 metros que debe respetarse cerca de las líneas de energía.

Desde la empresa Transba, encargada del transporte de energía eléctrica en la zona, solicitaron que se cumpla con esa distancia por el riesgo que representa vivir cerca de las líneas de alta tensión.

El predio está ubicado a unas 15 cuadras de la Avenida Carlos Gardel, a la altura de Azopardo.

Durante la recorrida del móvil de Radio Brisas, se detectó una casilla que invadía la franja de seguridad. A sus ocupantes se les indicó cortar parte de la estructura o modificarla para ubicarla dentro del límite permitido. La misma situación se registró con otras dos viviendas del sector.

“Es de mi mamá la casilla, ella no sabe nada”

En diálogo con el móvil radial, Johanna explicó la situación familiar detrás de la vivienda precaria.

Es de mi mamá la casilla. Ella no sabe nada todavía. No le queremos decir para que no se ponga mal. Es paciente oncológica y le costó mucho levantarla”, contó.

La mujer relató que ahora deberán retirar parte de la construcción para cumplir con la franja de seguridad.

“Va a tener que sacar la mitad de la casilla. Puede tirarla para atrás o para el costado”, explicó.

En ese terreno conviven varios integrantes de la familia. Johanna vive allí con sus cinco hijos, mientras que su hermana también reside en el lugar junto a sus dos hijas. La otra casilla pertenece a su madre, que vive con su pareja, quien trabaja y ayuda con los gastos.

Una habitación para siete personas y servicios precarios

Johanna contó que llegó al lugar hace aproximadamente un año, luego de haber vivido en la zona de Félix U. Camet.

La realidad cotidiana está marcada por la precariedad de los servicios básicos.
“Nos enganchamos de ahí (en alusión a una torre). Cada tanto viene EDEA y nos corta la luz. Queremos que nos pongan el medidor”, relató.

Cuando hay tormentas, explicó, pueden pasar uno o dos días sin electricidad.

El acceso al agua también es informal: “Al agua nos enganchamos con una manguera”, contó, en tanto que para cocinar utilizan garrafas de gas.

La vivienda es extremadamente reducida para la cantidad de personas que viven allí. “La casilla es una habitación para todos. Tenemos baño, precario, pero tenemos”, explicó.

Johanna cría sola a sus hijos y se sostiene con trabajos ocasionales.
Hago changuitas de limpieza en casas de familia. Los chicos van de 8 a 16 a la escuela, comen ahí. Después cobro la asignación y nada más que eso”, señaló.

A pesar de las dificultades, mantiene una esperanza:
Obvio que esto no es lo ideal. Queremos ir a un lugar mejor”.