lunes 06 de abril de 2026
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Ingresos y canastas de consumo: alertan sobre límites en el cálculo de la pobreza

El economista Leopoldo Tornarolli analizó cómo se mide la pobreza en Argentina y advirtió sobre las limitaciones del método actual. Planteó que la baja informada podría estar sobreestimada y pidió mirar más allá de los ingresos para entender la realidad social.
lunes 06 de abril de 2026

El economista del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata, Leopoldo Tornarolli, se refirió en Radio Brisas a la medición de la pobreza y su interpretación dentro del debate público, al señalar que “una cosa es la pobreza, que es un problema complejo, y otra cómo se mide”.

En ese sentido, explicó que en Argentina se utiliza principalmente la medición por ingresos, es decir, un método que compara los ingresos del hogar con el costo de una canasta básica.

Sin embargo, advirtió que este instrumento tiene limitaciones, especialmente en contextos económicos inestables.

Tornarolli sostuvo que el contexto reciente de la economía argentina afecta directamente la medición. Remarcó que la fuerte suba de la inflación a fines de 2023 y comienzos de 2024, seguida por una desaceleración, junto con cambios significativos en los precios relativos, pueden distorsionar los resultados.

“Intuíamos que ese podría ser el factor que a finales de 2023 exageró la suba de la pobreza y ahora esté exagerando un poco la baja”, explicó.

En esa línea, contrastó los datos oficiales con sus estimaciones: mientras el INDEC informó una caída de entre 10 y 14 puntos en la pobreza, los cálculos del equipo de Tornarolli indican una baja más moderada, de entre 2 y 5 puntos.

Limitaciones del sistema y la necesidad de ampliar la mirada

El especialista también puso el foco en cómo se recolectan los datos. Indicó que la encuesta de hogares abarca unas 40 mil viviendas en 31 aglomerados urbanos, que representan el 65% de la población, pero excluye áreas rurales y ciudades pequeñas.

En diálogo con Marina Enrico, aclaró que los ingresos relevados son declarados por los encuestados, sin verificación documental, lo que puede introducir sesgos.

Por otro lado, consideró que no debería utilizarse un único indicador para analizar la realidad social, especialmente en un contexto donde el consumo muestra señales de caída. En ese sentido, propuso incorporar variables como vivienda, acceso a servicios y niveles de consumo.

Finalmente, explicó que el impacto de la inflación no es homogéneo: los bienes que más se encarecieron afectan en mayor medida a sectores no pobres, lo que genera una percepción de deterioro en el nivel de vida.

“La lectura de la realidad es compleja, porque es compleja la realidad”, concluyó.