jueves 16 de abril de 2026
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El consumo de carne sigue bajando en el país

El consumo de carne vacuna volvió a caer en Argentina y se ubicó en uno de los niveles más bajos de los últimos años, según datos recientes del sector.
jueves 16 de abril de 2026

El consumo de carne vacuna en Argentina atraviesa una nueva caída que enciende señales de alerta en el sector. De acuerdo con el último informe de la cámara de la industria frigorífica (CICCRA), el consumo aparente cayó un 10% interanual durante el primer trimestre de 2026.

En términos absolutos, esto representa una reducción de más de 56 mil toneladas destinadas al mercado interno, reflejando un retroceso significativo en uno de los indicadores más sensibles de la economía doméstica.

El impacto también se observa en el consumo por habitante. El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kilos por persona al año, lo que implica una caída del 3,7% interanual.

Este nivel consolida una tendencia descendente en el consumo de carne vacuna, históricamente uno de los alimentos centrales en la dieta argentina.

El precio, uno de los principales factores

Uno de los factores clave detrás de esta caída es el fuerte aumento en los precios. En el último año, el valor de la carne vacuna registró incrementos de hasta 55,1% interanual, superando el ritmo de otros alimentos.

Además, en marzo de 2026 los precios continuaron en alza con subas mensuales cercanas al 6,9%, lo que impacta directamente en el poder adquisitivo de los consumidores.

Este escenario obliga a muchas familias a reducir el consumo o reemplazar la carne vacuna por alternativas más económicas.

Exportaciones en alza y menor oferta interna

Mientras el consumo interno cae, las exportaciones muestran una dinámica opuesta. En el primer trimestre de 2026, los envíos al exterior crecieron aproximadamente 11,4% interanual, lo que reduce la disponibilidad de carne en el mercado interno.

A esto se suma una menor producción, que en el mismo período registró una caída del 5,1%, afectando la oferta total.

La combinación de estos factores genera una presión adicional sobre los precios y limita el acceso al producto.

El informe también señala que la producción ganadera enfrenta dificultades estructurales, como las consecuencias de eventos climáticos extremos (sequías e inundaciones) que redujeron el stock ganadero y afectaron la oferta.

Además, la menor faena registrada en los últimos meses confirma un escenario de restricción en la disponibilidad de hacienda, lo que contribuye a sostener los precios elevados.

La caída del consumo de carne vacuna no solo responde a variables económicas, sino que también refleja un cambio progresivo en los hábitos alimentarios.

Cada vez más consumidores optan por proteínas alternativas como pollo o cerdo, que presentan precios más accesibles, consolidando una tendencia que podría profundizarse en el corto plazo.