jueves 11 de junio de 2026
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Luis Distéfano en Radio Brisas: “La escuela perdió el control porque hace 30 años abandonó los límites”

Un pasacalle con amenazas sexuales contra directivos, un alumno que se hace llamar “El Intocable” y un fallo judicial que obliga a un colegio privado a reincorporarlo. El exsecretario de Educación Luis Distéfano analiza en Radio Brisas el quiebre de la escuela argentina: “La sociedad está violenta porque la escuela perdió el espacio de certezas”.
jueves 11 de junio de 2026

La comunidad educativa de Mar del Plata está conmocionada. Un hecho que comenzó como un conflicto de convivencia en el Colegio Albert Einstein (IAE) derivó en un escándalo nacional: un alumno cuya matrícula no fue renovada logró por vía judicial reincorporarse a la institución y, como respuesta, colgó un pasacalle en la puerta de la escuela con un mensaje de alto contenido sexual y violento contra el director y la vicedirectora.

“Cuando se abusa de la autoridad se pierde. Quisieron meter mano y yo metí el brazo”, decía el cartel, firmado por “El Intocable”. Debajo, una imagen de una pica (espada de póker) reforzaba la alusión explícita. El hecho se conoció en la misma semana de las movilizaciones por “Ni una menos”, lo que multiplicó el repudio.

La escuela de gestión privada había decidido no renovar la matrícula del alumno al finalizar el ciclo lectivo anterior, basándose en el Decreto 2299/11 que regula el régimen académico y disciplinario de las instituciones privadas en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, la familia inició una acción judicial y obtuvo una medida cautelar que obligó al colegio a reintegrar al estudiante.

Según información recogida por este medio, el colegio decidió apelar el fallo de primera instancia y aguarda la resolución de la Cámara. En un caso anterior con características similares, la Cámara ya había fallado a favor del establecimiento educativo.

Luis Distéfano: “La escuela perdió su lugar de certezas”

El profesor Luis Distéfano, exsecretario de Asuntos Docentes, exsecretario de Educación de la Municipalidad de General Pueyrredón y director de escuelas de gestión estatal y privada, pasó por los estudios de Radio Brisas y fue contundente.

“No es nada nuevo para los que estamos en las escuelas. El deterioro lleva tres décadas. En los últimos años, sobre todo en secundaria a partir del régimen académico vigente, sabíamos que esto iba a pasar”, afirmó.

Y agregó una reflexión que cuestiona el diagnóstico habitual: “Muchos dicen que la sociedad está violenta. Mi pensamiento es que la sociedad está violenta porque la escuela perdió el espacio de certezas de hace décadas”.

Según Distéfano, los padres de los alumnos actuales son egresados del polimodal post años ’90, “una escuela que fue perdiendo su rumbo y se corrió de su lugar de autoridad –no autoritarismo–, ese lugar donde los directores tenían autonomía institucional”.

Violencia cotidiana en las aulas

El especialista describió la realidad diaria que enfrentan los docentes:

“Para un profe hoy, entrar a una escuela donde los chicos llegan a cualquier horario, se sientan, agarran el celular, vos llamás la atención y recibís insultos, agravios, situaciones de violencia. En Mar del Plata tenemos escuelas donde los maestros son golpeados, salivados. Esto es diario”.

Puso como ejemplo el reciente caso de Tandil: un alumno de secundaria le fracturó el maxilar a un profesor de música de una trompada, luego de un conflicto por el uso del celular. “Yo quiero que imaginen estar en un estudio con tres o cuatro personas que insulten y hagan lo que quieran. Así es el aula hoy: 30 o 35 chicos, un grupo reducido que respeta, pero una mayoría que no”.

La diferencia entre escuela pública y privada

Distéfano explicó las herramientas legales diferenciadas. La escuela privada puede no renovar la matrícula (decreto 2299). La escuela estatal, en cambio, no puede suspender ni expulsar porque se interpretó –a su criterio erróneamente– que el derecho a la educación implica permanecer en la misma escuela.

“El derecho a la educación es la obligación del Estado de garantizar que los chicos tengan la obligatoriedad cumplida, no que se queden en una escuela específica pase lo que pase”, aclaró.

Para ejemplificar, relató su propia experiencia al frente de la Escuela Secundaria N°25 “La Chacra”, una escuela pública que logró ser un modelo de exigencia y disciplina.

“Un día la inspectora me obligó a recibir a un alumno que ya había pasado por dos escuelas privadas con hechos de violencia grave. Ninguna privada lo quería. A los 15 días, entró a un aula de sexto año y le sacó un diente a un chico de una trompada”.

Para sortear las restricciones normativas, en aquel momento le cambiaron el nombre a las suspensiones: “En vez de suspensión le poníamos ‘continuidad pedagógica en el hogar’, como en pandemia”.

La sanción punitiva, un fantasma que volvió a debatirse

El exsecretario criticó la ideología del actual régimen académico bonaerense:

“El régimen académico hoy elimina la posibilidad de sanciones punitivas. No entiende que todo es reflexión y reparación. La discusión con los inspectores era constante”.

Y concluyó: “La escuela tiene que ser de diálogo, pero también tiene que tener un principio de verticalidad. Eso es lo que perdimos como sociedad”.

Para Distéfano, la relación entre una escuela privada y una familia es un contrato de partes. “Si una de las partes no cumple, el contrato se puede disolver”, sostuvo. Por eso, el fallo judicial que ordena la reincorporación del alumno del Einstein genera un precedente peligroso.

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