lunes 13 de julio de 2026
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Déficit de atención e hiperactividad: cómo reconocer los síntomas del TDAH

La dificultad para mantener la atención, la impulsividad y la hiperactividad son algunas de las características del TDAH. Los especialistas destacan la importancia de un diagnóstico temprano y un abordaje integral.
lunes 13 de julio de 2026

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que afecta la capacidad de una persona para mantener la atención, controlar los impulsos y regular el nivel de actividad. Aunque suele asociarse con la infancia, los especialistas advierten que también puede continuar durante la adolescencia y la vida adulta.

Se estima que alrededor de uno de cada 25 niños presenta TDAH, lo que lo convierte en uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes. Su detección temprana y un tratamiento adecuado pueden mejorar significativamente el desempeño escolar, las relaciones sociales y la calidad de vida.

¿Qué es el TDAH?

El TDAH no es una enfermedad ni un problema de conducta provocado por una mala crianza. Se trata de una condición vinculada al funcionamiento del cerebro, en la que existen dificultades para regular procesos como la atención, la planificación, la organización y el autocontrol.

Las personas con este trastorno pueden presentar distintos grados de afectación y no todos manifiestan los mismos síntomas.

Los principales síntomas

El TDAH suele expresarse mediante tres grupos de síntomas:

  • Déficit de atención: dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes, pérdida de objetos, problemas para finalizar tareas y facilidad para distraerse.
  • Hiperactividad: necesidad constante de moverse, dificultad para permanecer sentado, hablar en exceso o sentirse inquieto.
  • Impulsividad: responder antes de que terminen las preguntas, interrumpir conversaciones o actuar sin medir las consecuencias.

¿Cuáles son las causas?

No existe una única causa del TDAH. Las investigaciones indican que intervienen múltiples factores, entre ellos los genéticos y los relacionados con el desarrollo del cerebro.

Los antecedentes familiares tienen un peso importante. Cuando uno de los padres presenta TDAH, el riesgo de que un hijo herede la condición se ubica entre el 20% y el 30%, aunque la presencia de antecedentes no significa que necesariamente vaya a desarrollarla.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico debe ser realizado por profesionales de la salud capacitados, como psiquiatras infantiles, neurólogos o psicólogos especializados, mediante entrevistas clínicas, cuestionarios, evaluación del comportamiento y la historia del paciente.

No existe un análisis de sangre ni un estudio por imágenes que confirme el TDAH. El diagnóstico se basa en la persistencia de los síntomas, su intensidad y el impacto que generan en la vida cotidiana.

Tratamiento y acompañamiento

El tratamiento suele adaptarse a las necesidades de cada persona y puede incluir:

  • Acompañamiento psicológico.
  • Estrategias para mejorar la organización y la planificación.
  • Apoyo escolar cuando es necesario.
  • Orientación a las familias.
  • Medicación, indicada únicamente cuando el profesional considera que es apropiada.

Los especialistas destacan que un abordaje integral permite mejorar el rendimiento académico, laboral y social, además de fortalecer la autoestima.

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