viernes 14 de agosto de 2026
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Auto Estilo Brisas

El que ahora viene de Europa, y acá ya se consigue

El nuevo C4 es totalmente diferente. Llega con motorización micro-híbrida, importado desde España, con silueta crossover, buenos materiales, alta tecnología y seductor diseño. Es otra de las apuestas de Citroën para volver a ponerse en carrera. Un producto que cambia el espíritu de aquel sedán grande, el Lounge o la berlina, que salieron de a miles desde El Palomar. La marca francesa toma con este producto, un vuelo en otras dimensiones.
viernes 14 de agosto de 2026

Un mismo modelo que fue sedán, hatchback o monovolumen, y que ahora es crossover. Cambiaban los nombres complementarios, según las versiones, aunque siempre mantuvieron la identidad y el lazo sanguíneo con el producto madre. Hoy, con el segmento sedán en un bajo poder de seducción, hay una retirada que no implica que sea definitiva. De hecho, como lo marcábamos en notas anteriores, por ejemplo Kia tiene al menos dos nuevos vehículos que son tricuerpos, como el K3 y K4.

El producto que hoy mostramos fue un consagrado sedán, sucesor hace 22 años del Xsara, que inclusive llegó a tener una extensión para convertirse en monovolumen con la estética y la firma de un Picasso. Hablamos del Citroën C4, que era originariamente un coche con mucha musculatura, forma disruptiva y cola cuadrada, apodado popular y vulgarmente como “la ballena”. Manteniendo el frente, convivía con una silueta que se transformaba en una berlina elegante. Se hacían monovolúmenes con el C4 Picasso y Grand C4 Picasso, que tenía 7 asientos en 3 filas. Ya renovado, el C4 era un perfecto sedán bautizado como Lounge, orgullo nacional, que en 2017 tuvo - con una plataforma diferente - una recreación parecida y más compacta, llamada C-Elysée, desde la planta española de Vigo. Además, hubo un producto Crossover bautizado C4 Cactus, que al comienzo era muy minimalista porque tenía unos novedosos paneles laterales, sobre la mitad más baja de sus puertas. Esas molduras, estaban confeccionadas con un material blando, se las conocía como Airbumps y no cumplían solamente una función estética. Esos paneles de poliuretano termoplástico, también amortizaban los toques y golpes que podían producirse desde las puertas de otros rodados que se estacionen al lado, que suelen dejar huellas en pintura y hasta en la chapa. Algunos años después, el Cactus se convirtió en un bitono de gran porte, que conservó esa identidad, despojado de esos aditivos y ornamentaciones.

Este nuevo C4 tiene mucho más que ver con ese último Cactus, que con algunos de los C4 sedanes que lo hicieron emblemático. Entonces, un nombre fuerte e impuesto, que ha pasado por varias mutaciones, llegó a una nueva reconversión. Un crossover del segmento “B” en su parte aspiracional más alta, se presenta muy estilizado, tanto que de perfil simula ser un vehículo más grande de lo que realmente es. Muestra un cambio en todo, ya que renueva motorización, otorga una personalidad fuerte con una impronta de tecnología completa y equipamiento seguro. Pero además, se construye en una de las plantas de Stellantis en España y trae un sistema eléctrico auxiliar, un híbrido suave que acompaña la potencia de un 1.2 turbonaftero de 136 caballos que se estiran a 145, con 230 NM de torque. Está asociado a una caja automática de doble embrague de 6 marchas, que facilita un andar confortable y una buena reacción en baja. El consumo es moderado en situaciones normales, apoyado por la hibridación del motor eléctrico que cuando trabaja en soledad, sin que requiera mucho esfuerzo de empuje, lo hace con 48 cv. Además, trae los tres modos convencionales de conducción.

De frente, esta tercera generación del crossover luce su porte como nunca antes había sucedido. Un capot afilado, con líneas de molduras muy pronunciadas, cae hacia una parrilla triple, con dos mini-rejillas atadas al centro por un óvalo que encierra la nueva imagen del “doble chevrón”. Junto a un listón del color de la carrocería, conecta las puntas donde se ubican los faros delgados y rasgados, con luces de tecnología full led y muy buen alcance. Debajo, aparece un doble subrayado de marcha diurna muy potente. En la falda frontal está la parrilla principal, como gran toma de aire para el motor, reafirmada por una barra metalizada que conecta con las luces antiniebla.

De costado, es todo sensualidad por sus llantas de aleación diamantadas de 17 pulgadas, una muy buena distancia entre ejes y una pronunciada caída “fatsback”, que arranca ya en la mitad del habitáculo. En la luneta, el ángulo de inclinación merecería una escobilla para la lluvia y la suciedad. Más allá de este detalle faltante, posee un diseño de faros algo similar a los del modelo Basalt, por la textura sobresaliente en las puntas. Luego, el C4 repite las líneas de la trompa en el interior de las luces traseras, y ya sobre el portón del baúl de 380 litros y auxilio homogéneo en la versión tope de gama. Una cola imponente, que se lleva todas las miradas, donde se destacan el bitono de la carrocería y una simulación de alerón deportivo y aerodinámico.

En el interior de esta variante Max, aparecen todo el espíritu francés de fineza y buen gusto. Una mezcla de sobriedad y deportividad, confeccionado con materiales blandos y rígidos de muy buena calidad, validando su construcción europea. Hay toques de color blanco en tapizados y paneles, como también cuero ecológico con costuras en butacas y volante multifunción. Lo insólito de las carencias, es que tiene regulación manual de ambos asientos delanteros, aunque están calefaccionados, y resultan cómodos para largas distancias. El tablero de instrumentos está embutido, es digital y contiene abundante información en sus 7 pulgadas. La pantalla táctil multimedia inalámbrica no está integrada, sino que sobresale, como si estuvieran agregadas esas 10 pulgadas, entre negros piano y originales toberas de ventilación, que conviven junto a teclas físicas de algunas operaciones. Se mantienen muchos comandos físicos, además de traer navegador incorporado; cargador inalámbrico de celular; climatizador automático bizona y techo solar eléctrico.

Un punto muy a favor, está en el equipamiento de seguridad y en las ayudas conductivas. Cuenta de serie con 6 airbags; frenos ABS con distribución electrónica en sus cuatro ruedas; asistencias a la detención de emergencia y arranque en pendientes; cámara de retroceso; freno de estacionamiento eléctrico y controles de estabilidad y tracción. La premium incorpora los sensores de proximidad y de ángulo ciego; control de carril involuntario; frenado autónomo ante emergencias; velocidad crucero adaptativa; detector de fatiga y reconocimiento de señales.

Al tratarse de un electrificado, este Citroën C4 Micro-Híbrido logró entrar con lo justo en el beneficio de la exención impositiva para este tipo de coches, que no superen los 16 mil dólares en puerto de origen. Por eso, la versión base se vende a 46 millones de pesos. Sin embargo, estaMax no goza de ese beneficio, paga por la importación y su precio se dispara a 55 millones, siempre con los 3 años de garantía o 100 mil kilómetros, que hoy están en desventaja frente a otros competidores.

La legendaria Citroën era una de las marcas que había quedado algo abandonada por su fabricante Stellantis en los últimos años, priorizando a otros jugadores del portfolio de la corporación. Sin embargo, con el buen low-cost Basalt, el nuevo C5 Aircross, los reversionados C3 y este disruptivo C4 español e híbrido, vuelve a mostrar su atractivo desde las concesionarias. Lleva 107 años de historia que comenzaron en París y que la posicionaron como la pionera en producir vehículos en cadena o serie, fuera de Estados Unidos. La primera europea con ese proceso, nos trae lo último que ha desarrollado, para intentar que lo último pueda darle batalla a los que están primeros.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas