viernes 21 de agosto de 2026
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El crédito entra en zona de riesgo debido al endeudamiento de familias

El endeudamiento de las familias argentinas profundizó su deterioro: la mora llegó al 12,8% en bancos y al 30,1% en billeteras virtuales.
viernes 21 de agosto de 2026

El endeudamiento de las familias argentinas atraviesa un escenario de fuerte deterioro, con niveles de morosidad que se encuentran entre los más elevados de las últimas décadas. Según un nuevo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la situación se agravó especialmente en el segmento de hogares, donde el incumplimiento de las obligaciones financieras continuó creciendo durante junio de 2026.

El informe analiza la evolución de la deuda de las familias tanto con el sistema bancario como con las billeteras virtuales, y advierte sobre un fenómeno que excede el simple aumento de la mora: una parte de los hogares estaría desplazando sus obligaciones desde entidades bancarias hacia canales de financiamiento con costos mucho más elevados.

La morosidad del sector privado con el sistema financiero alcanzó el 7,6% en junio de 2026, apenas por debajo del 7,7% registrado en mayo. Aunque la variación mensual fue leve, el indicador continúa en niveles históicamente elevados para las últimas dos décadas.

El deterioro es mucho más pronunciado cuando se observa exclusivamente a las familias. En ese segmento, la morosidad llegó al 12,8%, después de acumular 20 meses consecutivos de incremento.

En las empresas, en cambio, la irregularidad se ubicó en 3,5%, lo que marca una diferencia significativa respecto de la situación de los hogares.

De acuerdo con el análisis de CEPA, el fenómeno no necesariamente significa que las familias hayan dejado de endeudarse. Por el contrario, puede estar reflejando un cambio en los canales utilizados para obtener financiamiento.

Préstamos personales y tarjetas concentran gran parte de la mora

El financiamiento destinado al consumo aparece como uno de los principales motores del deterioro. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentraron el 73% del saldo irregular de las familias a mayo de 2026, último dato disponible para este indicador.

La situación adquiere relevancia porque estos instrumentos suelen utilizarse para afrontar gastos cotidianos cuando los ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades del hogar.

El endeudamiento migra de los bancos hacia las billeteras virtuales

Uno de los principales puntos de preocupación del informe es el crecimiento de la morosidad en las billeteras virtuales.

La tasa de mora de las familias en este segmento pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026. El indicador incluso superó el máximo registrado durante la pandemia, cuando había llegado al 27,1% en mayo de 2020.

Para CEPA, este proceso puede interpretarse como una precarización del endeudamiento. La reducción del crédito bancario disponible para personas con antecedentes de incumplimiento puede llevarlas a buscar alternativas en plataformas digitales, empresas de financiamiento o prestamistas informales.

El problema es que esos canales pueden presentar costos financieros considerablemente más altos, lo que dificulta todavía más la posibilidad de cancelar las obligaciones acumuladas.

Menos crédito bancario no significa menos deuda

Las entidades bancarias endurecieron las condiciones para otorgar financiamiento a los clientes con mayor riesgo y, además, desprendieron parte de sus carteras irregulares.

Sin embargo, esta estrategia no elimina el problema de fondo. El deudor puede dejar de tener una obligación con un banco, pero continuar endeudado con otro actor del sistema financiero o recurrir a mecanismos de crédito más costosos.

En ese sentido, el informe plantea una migración del riesgo: una deuda que inicialmente podía renegociarse dentro del sistema bancario puede transformarse en una obligación con mayores costos y menor capacidad de refinanciación.

Casi 21 millones de personas tienen deudas

El universo de personas consideradas en el análisis también permite dimensionar la magnitud del fenómeno.

En junio de 2026, la cantidad de deudores con bancos y billeteras virtuales alcanzó 20,97 millones de personas. Dentro de ese conjunto, los deudores morosos sumaron 5,91 millones.

Las billeteras virtuales explicaron por sí solas 2,90 millones de los morosos, más de la mitad del total. En tanto, 1,66 millones registraron deudas irregulares únicamente con bancos y otros 1,36 millones presentaron obligaciones en mora en ambos tipos de entidades.

Los números muestran que el endeudamiento dejó de ser un fenómeno circunscripto al crédito bancario tradicional y se extendió a un ecosistema financiero cada vez más diversificado.

El alto riesgo concentra la mayor parte de la deuda irregular

El mapa de morosidad también muestra un fuerte deterioro en las categorías de mayor riesgo.

La Situación 4, considerada de alto riesgo, concentra el 45,7% del monto irregular, equivalente a unos $6,73 billones entre bancos y billeteras virtuales.

Le sigue la Situación 3, con aproximadamente $4,14 billones, mientras que la Situación 5, correspondiente al segmento considerado irrecuperable, ya alcanza los $3,86 billones.

Un dato particularmente significativo es que las billeteras virtuales explican el 64,6% del capital considerado incobrable en la Situación 5, unos $2,49 billones.

La Situación 2, por su parte, acumula unos $3,90 billones y mantiene un elevado nivel de exposición a nuevos deterioros si continúan los incumplimientos.

La mora continúa avanzando hacia las categorías más graves

El endurecimiento de las condiciones crediticias redujo la cantidad de deudores que permanecen en situación normal. Sin embargo, esto no impidió que crecieran los saldos en las categorías más críticas.

En particular, los montos en mora aumentaron en la Situación 3 en $23.383 millones y en la Situación 5 en $153.442 millones.

El comportamiento es consistente con un proceso de acumulación de intereses y desplazamiento de los deudores hacia categorías de mayor riesgo.

En el caso de las billeteras virtuales, también se registró una retracción en la concesión de crédito. La cantidad de usuarios y los montos disminuyeron en los primeros cuatro niveles de riesgo, pero esa reducción fue acompañada por un incremento de la categoría irrecuperable.

El poder adquisitivo aparece como un factor central

El aumento del endeudamiento familiar se produce en paralelo a una pérdida del poder adquisitivo.

Según el informe de CEPA, desde la asunción de Javier Milei el salario real registrado cayó 8,7%. Cuando la evolución se calcula utilizando la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, la pérdida alcanzaría el 18,7%.

En este contexto, el endeudamiento puede funcionar como una herramienta para compensar la insuficiencia de ingresos: las familias recurren al crédito para sostener consumos y gastos que ya no pueden afrontar únicamente con sus salarios.

Por eso, el informe cuestiona la interpretación del sobreendeudamiento exclusivamente como consecuencia de decisiones individuales de consumo y lo vincula con una problemática estructural de ingresos y capacidad de pago.

Los jóvenes son los más expuestos a la morosidad

La edad también constituye una variable relevante. Los menores de 34 años representan el 38,7% de los deudores irregulares del país, es decir, casi cuatro de cada diez personas en mora.

Además, el 72,6% de estos jóvenes mantiene deudas con billeteras virtuales, lo que evidencia una mayor exposición a este tipo de financiamiento.

La morosidad disminuye a medida que aumenta la edad, aunque con diferencias según el canal utilizado. En los bancos, la irregularidad cae por debajo del promedio general a partir de los 40 años, mientras que en las billeteras virtuales recién lo hace a partir de los 50.

Los datos muestran así una mayor vulnerabilidad financiera de los sectores jóvenes, particularmente vinculada con el acceso a mecanismos digitales de crédito.

¿En qué provincias es más alta la morosidad?

La distribución territorial presenta diferencias importantes.

La tasa de mora consolidada de bancos y billeteras virtuales registra sus niveles más elevados en distintas provincias del norte de Cuyo, el sur del NOA y la Patagonia.

La Rioja encabeza el ranking con 23,1%, seguida por Catamarca y Santa Cruz, ambas con 20,6%. Luego aparecen San Luis, con 20,5%, y San Juan, con 20%.

En el extremo opuesto se encuentran La Pampa, con 8,7%, la Ciudad de Buenos Aires, con 10%, Entre Ríos, con 12,6%, Santa Fe, con 12,7%, y Córdoba, con 12,9%.

La deuda morosa promedio por jurisdicción asciende a $2.490.084, aunque existen diferencias importantes entre provincias. Tierra del Fuego registra el promedio más elevado, con $4.788.580, seguida por Santa Cruz, con $4.257.842. CABA aparece en tercer lugar, con $4.071.448, pese a presentar una de las tasas de mora más bajas del país.

Luego se ubican Neuquén, con $3.667.299, y Chubut, con $3.551.620.

Esto demuestra que una menor tasa de morosidad no necesariamente implica un menor nivel de deuda por persona: ambos indicadores permiten observar dimensiones diferentes del problema.

Qué entidades presentan mayores niveles de mora

El deterioro tampoco es uniforme entre las entidades financieras.

En el sistema bancario, 14 entidades superan el promedio de morosidad. Los niveles más elevados aparecen en entidades orientadas al financiamiento del consumo, como Carrefour Banco, con 49,9%, y Sáenz, con 48%.

También presentan elevados niveles de irregularidad algunas entidades digitales, entre ellas Columbia, con 24,1%; Brubank, con 23%; y Ualá Bank, con 22,5%.

Entre los bancos comerciales y públicos analizados, Galicia registra 17,7%, Santander 17% y Banco Provincia 16%.

En el otro extremo se encuentran Banco Nación, con 8%; Nuevo Banco de Santa Fe, con 7,8%; y Banco Ciudad, con 6,6%.

El escenario es particularmente complejo en determinadas empresas del ecosistema digital. Según el informe, 15 de las 20 principales billeteras virtuales superan la tasa promedio de mora.

Los mayores niveles corresponden a Mins, con 91%; Waynicoin, con 75,6%; Bazar Avenida, con 71,2%; Credil, con 65,8%; y Finanpro, con 64,8%.

También se observan porcentajes elevados en plataformas vinculadas con el financiamiento de compras en cadenas de electrodomésticos: Frávega registra 57,5%, Electrónica Megatone 56,3% y Naldo Lombardi 30%.

Entre los grandes actores del ecosistema digital, los indicadores son más moderados: Naranja X presenta una mora de 24,5% y Mercado Pago de 17,8%, según los datos relevados por CEPA.

El dato central que surge del informe es que analizar solamente la mora bancaria puede ofrecer una fotografía incompleta del endeudamiento de los hogares.

La incorporación de las billeteras virtuales muestra una realidad más amplia: la deuda puede cambiar de canal sin desaparecer.

Cuando una persona pierde acceso a un préstamo bancario, puede recurrir a una aplicación, una tarjeta, una empresa de crédito al consumo o incluso a un prestamista informal. Si los nuevos compromisos tienen costos financieros más elevados, la capacidad de pago puede deteriorarse todavía más.

Por eso, la evolución de la morosidad de las familias constituye un indicador relevante no sólo para evaluar el sistema financiero, sino también para observar la situación económica de los hogares, el poder adquisitivo y la capacidad de sostener el consumo.

El desafío, en definitiva, no pasa únicamente por determinar cuánto deben las familias argentinas, sino por comprender qué ingresos tienen para afrontar esas obligaciones, a qué costo se financian y qué alternativas encuentran cuando dejan de poder pagar.