viernes 04 de septiembre de 2026
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Auto Estilo Brisas

Detrás de la pantalla, hay un auto

Las opciones chinas, y en este caso totalmente eléctricas, mejoran la oferta en un mercado automotriz que sigue a la baja en las ventas. Otra marca, Arcfox, aporta lo suyo con T1, a mitad de camino entre hatchback y crossover, que ofrece buenas prestaciones urbanas, trae abundante tecnología, está construido con materiales de gran calidad y muestra como estrella a la pantalla. Una convivencia que puede resultar difícil, ya que casi todas las funciones son táctiles.
viernes 04 de septiembre de 2026

Todos sabemos que vivimos una constante experiencia inmersiva con las pantallas. Y lo sabemos porque, en estos momentos, mientras vos lees este artículo, estás frente a una de ellas. Tenemos la certeza porque solamente es necesario mirarnos a nosotros mismos y a nuestro alrededor. Pero, por si quedara alguna duda, podemos ir a una pantalla y preguntar en un buscador sobre datos y estadísticas del tiempo de uso de esta tecnología, y de paso, algunas recomendaciones médicas para racionalizarlo debido a sus variados efectos adversos.

A comienzos de este milenio, la industria automotriz aplicó las herramientas tecnológicas como una solución más integral, que concentraba funciones. Previo a ello, a fines del siglo pasado, ya salían modelos de gama media y alta con las conocidas computadoras de abordo, que básicamente eran displays con información, ubicados en el cuadro del tablero de instrumentos. De allí a acá, en solamente 30 años, el salto es abismal. Ese tablero ya es, en la mayoría de los casos, completamente digital. Y aquello que comenzó por la radio, un reproductor de CD y un navegador integrado, todo en una pantalla, pasó a incluir la climatización, el sistema multimedia inalámbrico y ahora, todo lo que puedas imaginarte.

En Auto Estilo Brisas entramos en una saga de prueba de varios vehículos de origen chino, para completar lo que ya habíamos mostrado en los últimos 12 meses, como la Ford Territory – inclusive híbrida -, BAIC BJ 30, CheryTiggo 4 y hace muy poco tiempo analizamos BYD Yuan Pro. En breve, contaremos sobre otros vehículos competitivos en precio, y en algunos casos, con un equipamiento superlativo.

Hoy nos subimos a una marca que aún no es conocida entre las de origen chino en nuestro país. Llega de la mano del Grupo Belcastro como importador, y está concebida como la división de lujo y de nuevas energías del conglomerado BAIC. Su nombre es Arcfox, que podría traducirse al español como “Zorro del Ártico” y es una firma joven, que no tiene aún ni siquiera una década. Aquí comercializa 4 productos que abarcan categorías como minivan, SUV y sedán. Y también el T1 al que hemos conducido, pero en esta oportunidad, sin llevarlo más allá de la zona urbana del Área Metropolitana de Buenos Aires, debido a su autonomía de 300 kilómetros y la carencia de puntos de recarga en nuestras rutas. Al tratarse como toda la gama de 100% eléctricos, no nos ha permitido llevarlo a nuestro lugar de residencia en Tandil, como hacemos con casi todo el resto. T1 es un hatchback grande o un crossover chico del segmento “B”. Tiene ese look aventurero y un diseño de los estereotipos de los eléctricos, con el frente limpio, sin parrilla y con tomas de aire inferior y laterales embutidas, integradas al paragolpes del color de la carrocería. El conjunto lumínico es full led de muy buen alcance, con una barra de marcha diurna que une los faros de gran tamaño que se prolongan hacia los costados. Debajo del capot está muy visible la motorización, que no suele suceder con todos los eléctricos. En este caso es con batería de iones de litio de 42 kilowatios, con calefacción y refrigeración propias, para protegerlo y asegurar su rendimiento en condiciones climáticas que no siempre son óptimas. Desarrolla apenas 95 caballos de potencia y un torque de 176 NM, que se luce especialmente en la salida en baja, muy rápida y picante. Del mismo modo, cuando se levanta el pie del pedal, el proceso de desaceleramiento es notable y rápido. Su marcha es suave, silenciosa y con buena suspensión.

La transmisión es de una sola marcha, sin cambios, como es característico en los eléctricos. Acá vamos al primero de los detalles que marcan la diferencia en este automóvil, ya que el selector – al estilo de algunos modelos de Mercedes-Benz – está en el brazo derecho, donde universalmente suele ubicarse el comando de los limpiarabrisas y eventualmente de luneta. Esas funciones, en este caso, se encuentran en el brazo izquierdo, donde algunas automotrices ubican el comando de las luces. Acá no, ya que conviven las luces de giro y el flash de las altas con las escobillas de cristales y sapito. Entonces, si uno piensa que la perilla de las luces está debajo en el panel, entre el volante y la puerta, no busquemos más. No hay más teclas. No hay más botones físicos, excepto uno: las balizas, que están ubicadas en el techo, sobre el espejo retrovisor interior y convive con el plafón de las luces de cortesía. Por eso, como decía en el título y el prólogo de la presente nota, la gran estrella es la pantalla táctil. Allí, en casi 16 pulgadas, se opera todo. Y cuando digo todo es todo. Desde las luces, activaciones de medidas de seguridad y calefacción de una zona y de asientos delanteros, hasta la apertura de la cortina de oscurecimiento del techo panorámico doble fijo, pasando por el sistema multimedia y por supuesto, la visualización de las cámaras en 360 grados con simulador. Entonces, si se necesita operar algo, generalmente no se puede realizar otra activación en simultáneo. La gran incógnita es qué pasaría si la pantalla comenzara a fallar. No hay respuesta, al menos por ahora. El tablero de instrumentos complementa la información típica del rodaje, en otra pantalla que no llega a las 9 pulgadas y que parece un celular apaisado, que va apoyado sobre el torpedo.

Con la apertura de las puertas, el coche ya está en marcha. No hay botón ni siquiera para el encendido o el apagado. El resto del interior está confeccionado con manufactura de muy buena calidad, entre materiales blandos y semirígidos. Las butacas delanteras llevan regulación eléctrica y logran una reclinación completa en posición horizontal de 180 grados, cuya opción obviamente, se selecciona desde la pantalla táctil. Todas las plazas son de cuero ecológico, al igual que el volante con un toque deportivo con comandos. Existe el tradicional puente chino en la doble consola central, aunque también despojado de funciones, y su equipo de audio, sin grandes pretensiones, cumple con los objetivos. En cuanto al equipamiento de seguridad, Arcfox T1 trae 6 airbags; frenos a disco en las cuatro ruedas con ABS, distribución y asistencia electrónica; sensores de proximidad como también controles de estabilidad, tracción y de ascenso y descenso en pendientes. Además, llega con ayudas que fortalecen la seguridad del conductor, al contar con alertas de cruces de peatones y colisión frontal; frenado autónomo de emergencia y control de velocidad crucero adaptativo.

Visto de perfil, T1 es aerodinámico, simple, con leve caída del techo, marcos negros y un porte de llantas bitono de 18 pulgadas. Y visto desde atrás, los faros llevan un diseño original de una “V” inclinada, un alerón y carece de una necesaria escobilla en la luneta. El baúl tiene apertura eléctrica, es muy amplio con 459 litros en dos niveles, ya que no cuenta con rueda de auxilio y lo reemplaza un kit de reparación para pinchaduras.

Este vehículo tiene grandes herramientas para competir, básicamente en los creyentes de la sustentabilidad y las energías alternativas. Ya hemos hablado en otros momentos, sobre las dificultades que deben resolverse en infraestructura para los puntos de carga eléctricos, especialmente en rutas y ciudades chicas e intermedias. La excepción es el corredor de la Costa Atlántica Bonaerense que cuenta con red. Por lo tanto, hoy sería una buena opción urbana, para esas rutas costeras o bien como segundo vehículo. Se importa con el beneficio de la exención del impuesto, por estar inscripto en el registro de los electrificados que valen menos de 16 mil dólares en puerto de origen. Aquí tiene un precio final de casi 30 mil dólares, con garantía de 5 años o 100 mil kilómetros, que se extiende a 8 años o 150 mil recorridos para las baterías.

Se encienden cada vez más autos eléctricos y cada vez más chinos. Sin embargo, es bastante menos que en otros países de la región, en un contexto donde los patentamientos no paran de caer. Según ACARA, en los concesionarios durante agosto hubo algo más de 44 mil. Equivale al 19% menos de operaciones en la comparación interanual, 1,5% contra julio y 13,3 abajo en el acumulado de 8 meses. En ese universo, hay una mejora de los eléctricos porque van de menor a mayor. Por ello, sería engañoso si miráramos únicamente esa estadística como referencia. Hay más opciones y más competencia, pero por ahora hay menos compradores. Está muy claro que el problema está en otro lado. Y enojarse con los chinos es como si pusiéramos una “pantalla”…  para ocultar la realidad.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas