miércoles 04 de noviembre de 2026
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Entre la fibra óptica y el FBI: el recuerdo de un ingeniero en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata

Hace exactamente 21 años, Sergio D’Ippolito trabajó en un área clave relacionada con las telecomunicaciones. En diálogo con Infobrisas.com, repasó el trasfondo técnico de aquel evento de 2005, además de una anécdota que demuestra el poderío tecnológico de Estados Unidos.

En noviembre de 2005, mientras el centro de Mar del Plata veía drásticamente modificada su fisonomía y presidentes de todo el continente se reunían en los hoteles cercanos a la costa, un grupo de especialistas trabajaba para garantizar la calidad de las telecomunicaciones durante los días 4 y 5. En esas fechas se desarrolló la IV Cumbre de las Américas, y su organización tuvo un trasfondo tecnológico que demandó meses de preparación.

Sergio D’Ippolito, un ingeniero electrónico que en ese entonces tenía 27 años, formaba parte del plantel que la compañía Telefónica convocó para garantizar el funcionamiento de los equipos. Exactamente 21 años después, el protagonista compartió ante Infobrisas.com su experiencia, que incluyó anécdotas con el FBI, imprevistos y la sensación de conocer una postal única de la ciudad.

"Yo trabajaba para Telefónica Argentina y en esa época las telecomunicaciones en el país estaban lideradas por Telefónica y Telecom. Desde la avenida Córdoba de Buenos Aires para el sur era todo Telefónica; y de la avenida Córdoba para el norte, todo Telecom", explicó.

Por ende, según su relato, "Mar del Plata caía en la zona de Telefónica y se nos había encomendado a un grupo especializado hacer todo el tendido de fibra óptica entre los hoteles: el Hotel Provincial, el Costa Galana, el Hermitage y el Sheraton, que era principalmente donde iban a estar los presidentes, además del centro de convenciones y el de periodistas. Eso estaba instalado justo al lado del Hotel Provincial y el Casino Central".

El protagonista precisó que ese era "un punto neurálgico donde todos los periodistas de Latinoamérica y otras partes del mundo se acercaban a escribir y a enviar sus notas. No pasaba como es hoy, que con un celular uno transmite y comunica".

"Las personas iban ahí y todo ese sistema de comunicaciones estaba montado por Telefónica. En el grupo en el que yo estaba teníamos que asegurarnos de que, durante el periodo que durara la convención, todo eso funcionara. Básicamente, ese era nuestro trabajo", añadió.

Asimismo, D’Ippolito explicó que la planificación se llevó adelante "desde unos meses antes. Un equipo iba y hacía la instalación de la fibra óptica, y con mi grupo íbamos atrás a instalar el equipamiento que soportaba las telecomunicaciones y después a gestionar esos equipos".

Más allá de lo estrictamente laboral, valoró la oportunidad de ver a muchos de los presidentes en persona: "Me acuerdo de que en esa época estaban Néstor Kirchner, Hugo Chávez y creo que también Lula da Silva y Vicente Fox, de México. Ellos nos pasaban caminando por adelante y nosotros permanecíamos como a un costado, porque estábamos habilitados a estar por ahí", narró.

"Se confundía quién era periodista, quién era del Estado, quién estaba en el evento, y también estábamos nosotros, que proveíamos el servicio y estábamos ahí. Tuvimos la oportunidad de estar cerca de toda esa gente", ponderó.

Trabajar a metros del FBI

El especialista reparó en que "fue una planificación de meses. Incluso recuerdo que a mí me tocó entrar en contacto con gente de la embajada de Estados Unidos, porque en ese entonces era (George) Bush el presidente, e iba con una comitiva estadounidense enorme. Por eso, había que hacer un montón de trabajos previos con la explicación de quiénes éramos nosotros, los datos que manejamos y otras cuestiones".

"Incluso ya nos habían anticipado que el FBI, que lo acompañaba al presidente y a toda la comitiva de Estados Unidos, llevaba su propia red móvil. O sea, una red portátil de celulares".

Según detalló ante este medio, "ellos (los agentes estadounidenses) iban arriba de una camioneta con unas antenas que nosotros, que estábamos en el mundo de la tecnología, nunca habíamos visto. Evidentemente, siempre están un paso adelante, por lo menos en eso, y tenían una red de telefonía móvil que seguía a la comitiva".

"Me acuerdo en particular de los autos. Hay uno al que llaman "la Bestia" (The Beast), que es uno de los que transportan el presidente de Estados Unidos. Son dos autos iguales, gemelos, blindados, todos polarizados, como si fueran unas limusinas raras, y que se los ve como unas bestias, tal como es su nombre", agregó.

En ese contexto, D’Ippolito contó que "las camionetas del FBI los seguían a todos lados con estas antenas móviles que les proveían su propia red de celular. Así vimos un montón de cosas que para nosotros eran muy interesantes".

"Recuerdo que la ciudad se cerró. Se cercó el centro e incluso había manifestaciones de algunas agrupaciones que no querían que se llevara adelante el evento. Nosotros, al estar habilitados con credenciales, podíamos acceder. Íbamos con la camioneta de Telefónica recorriendo los puntos sin problemas", aclaró.

Un susto en medio de la jornada laboral

Consultado por Infobrisas.com sobre la existencia de posibles desperfectos o contratiempos durante su estadía en Mar del Plata, el entrevistado recordó que "una noche se cortó la energía y 'pestañó' el hotel donde nosotros estábamos. Salimos disparados para saber qué estaba pasando y habíamos tenido una afectación en las comunicaciones que no duró nada".

"Con los sistemas de UPS (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) y toda la redundancia de comunicaciones que había, no llegó a afectar las comunicaciones en sí. Pero me acuerdo de eso, porque justo estábamos reunidos en el hotel planificando y tuvimos que salir corriendo cada uno al punto que tenía asignado", expresó.

"Me acuerdo de que me habían asignado, junto a algunos compañeros, el Costa Galana. Tuvimos que tomar la unidad, la camioneta, e ir corriendo para allá, aunque terminó saliendo todo bien".

Cómo sería un operativo de ciberseguridad en 2026

D’Ippolito fue consultado también sobre el avance de las tecnologías y acerca de cómo se imaginaría un operativo como el de 2005, pero siendo llevado adelante en 2026. Con 21 años de diferencia, se supone, habría diferencias significativas.

No obstante, consideró que "en términos del medio físico de las telecomunicaciones, aunque sorprenda, no cambiaría, porque seguiría siendo fibra óptica. Lo que cambia es la tecnología que está en los extremos de la fibra óptica". 

"Estamos hablando de que en aquel entonces era un equipamiento de marca Newbridge, que ya no existe más, y que creo que tenía accesos de un megabit por segundo o 155 megabits por segundo, que era un montón para esa época", añadió.

El especialista consideró que "hoy por hoy estaríamos hablando de una tecnología XGS-PON o algo parecido que va en los extremos, con interfaz. Es una terminología muy técnica, pero sería una velocidad 100 o 1000 veces mayor que la de aquel entonces".

"Hoy, con la inteligencia artificial (IA) y los ataques de ciberseguridad, el tema está muy sensible, porque está a la vista lo que está pasando con agentes como Claude o Copilot. Todas estas tecnologías de inteligencia artificial permiten no solo ser más eficientes en el día a día de nuestro trabajo, sino también realizar ataques direccionados de seguridad que en aquel momento no existían", añadió.

"Los mecanismos hoy deberían estar a la altura de la posibilidad de los ataques. O sea, como se dice en ciberseguridad, el vector de ataque hoy por hoy es mucho más amplio y con implicaciones mucho más graves, y además a una velocidad que antes hubiera sido impensada".

Para D’Ippolito, esos mecanismos de ciberseguridad que habría que tener en cuenta "ahora serían mucho más complejos. No sé qué manejará hoy el FBI al respecto, pero debemos pensar que hace 20 años contaban con una red de telefonía móvil portátil en sus camionetas".

Anécdotas que trascienden lo profesional

En otro pasaje, el protagonista relató un suceso que permite comprobar el poderío tecnológico que siempre ostentó el Gobierno de Estados Unidos y las empresas de ese país. Gracias a un gesto simple, el equipo de Telefónica pudo comprobarlo en primera persona.

D’Ippolito consideró que el hecho en cuestión terminó siendo "muy gracioso, porque estábamos parados en el lugar, ya con nuestro trabajo controlado y, viendo los movimientos, notamos que estábamos a unos quince o 20 metros de una de estas camionetas del FBI con sus antenas".

También precisó que el vehículo "tenía todos los vidrios polarizados, pero se veían adentro dos agentes del FBI con sus camperas, gente muy fornida, mirando hacia un costado, aunque no hacia nuestro costado".

"Se me ocurre decirle a mi compañero: 'Esta gente nos estará escuchando, ¿tendrá micrófonos?' O sea, tiré una de James Bond, pero mi compañero me decía que no creía", relató.

El especialista comenzó, de forma casi bromista, "a decir en un tono muy bajo: 'Hello, hello, how are you?' Les empecé a hablar en inglés y diciéndole: 'Están ahí, me escuchan, háganme una señal, miren que tengo todo el día y no me voy a cansar'. Era para divertirme con mi compañero".

"Hasta que en un punto, el que estaba al lado del conductor gira la cabeza, me mira, guiña el ojo y vuelve a girar la cabeza para el otro lado. Nos quedamos helados porque realmente estaban escuchando absolutamente todo y estábamos a quince metros en la calle, rodeados de gente y con los dos autos de La Bestia ahí estacionados", compartió.

Para D’Ippolito, "algo que empezó siendo un chiste terminó mostrándonos un poco la capacidad y la tecnología que esta gente tenía. Y cosas que uno pensaba como algo de ciencia ficción o de una película estaban sucediendo en la realidad. Eso no me lo olvido más, porque me quedó grabado".

Una experiencia singular, con una postal marplatense aún más singular

Por fuera de la rigurosidad laboral y contextual relatada por el protagonista, el movimiento dentro de la zona vallada, e incluso al salir del microcentro, para su equipo de trabajo se resolvía con relativa normalidad. Sin embargo, la Cumbre de las Américas estaba en pleno desarrollo, y eso nunca dejaba de estar presente.

"Cuando salíamos del perímetro, porque creo que una o dos veces tuvimos que salir, no me acuerdo por qué motivo, había que presentar a las autoridades la credencial. Podíamos salir y entrar sin ningún problema. La verdad es que, en términos de logística, se nos hizo todo muy cómodo", valoró D’Ippolito.

Según contó sobre el final, junto a sus compañeros se alojaron "en un hotel por el centro, cerca del Hotel Provincial. Estábamos muchos de los equipos de Telefónica ahí, o sea que nos cruzábamos en el desayuno, el almuerzo y en la cena, porque estábamos todo el tiempo ahí".

Por último, reflexionó: "La verdad es que, al estar con la ciudad cercada, era un placer circular por Mar de Plata, porque Mar de Plata es hermosa".

"Había estado de día, de noche, en invierno y en verano con gente, pero esa fue la única vez que pude verificar que sin gente también es otro tipo de paisaje". finalizó.

Más de dos décadas más tarde, Sergio D’Ippolito continúa trabajando en ciberseguridad y actualmente cumple funciones como gerente de Transformación para Unilever Planta Pilar. Se desempeñó en Telefónica hasta 2007.

 

Foto de portada: cortesía Sergio D’Ippolito