2024-07-08

Caída del consumo interno y la producción de carne vacuna

La Bolsa de Comercio de Rosario ha publicado un informe detallado sobre la producción de carne bovina en Argentina. En este trabajo se destaca una caída en la producción y el consumo interno durante los primeros cinco meses de 2024, en contraste con el récord de producción alcanzado en 2023 impulsado por la sequía.

En 2023, la producción de carne bovina en Argentina aumentó significativamente, alcanzando 3,3 millones de toneladas, un incremento del 4% respecto al año anterior. Este aumento fue impulsado por una faena récord de 14,5 millones de cabezas, que marcó un incremento del 7% en comparación con 2022. Sin embargo, este aumento en la producción tuvo un costo: la desinversión en los stocks de ganado, que se redujeron a 52,8 millones de cabezas, la cifra más baja en una década.

Impacto de la sequía y tendencias de consumo

La sequía que afectó al país jugó un papel determinante en este fenómeno, ya que la menor oferta forrajera llevó a que los animales fueran enviados a faena con un peso promedio menor. Este incremento en la producción no solo abasteció al mercado interno, con un consumo aparente de 2,44 millones de toneladas (un 4% más que en 2022), sino que también impulsó las exportaciones. Las exportaciones crecieron un 6% en volumen, alcanzando su segundo mejor registro anual desde 1990. No obstante, el valor de estas exportaciones cayó un 20%, totalizando US$ 2.656 millones debido a una disminución del 25% en los precios promedio de exportación.

Primeros meses de 2024: Caída en producción y consumo interno

El escenario ha cambiado en 2024. Según el informe, el total de animales faenados en los primeros cinco meses del año fue de 5.513.000 cabezas, y la producción de carne bovina se ubicó en 1,26 millones de toneladas, ambas cifras registrando una caída del 8% respecto al mismo período del año anterior. Esta disminución se atribuye a un menor nivel de existencias y al impacto del destete.

El consumo interno de carne bovina también ha caído significativamente. Entre enero y mayo de 2024, el consumo aparente fue de 870.000 toneladas, marcando una caída del 14% en comparación con el mismo período del año pasado y posicionándose dentro de los valores más bajos de la serie histórica. Solo el 69% de la producción de carne bovina se destinó al mercado interno en este período, frente al 75% del año pasado y lejos del promedio del 85% desde 1990.

En contraste con la caída del consumo interno, las exportaciones han mostrado un aumento en volumen. Entre enero y mayo de 2024, se exportaron 385.000 toneladas de carne bovina, un 10% más que en 2023 y el volumen más alto registrado desde 1990. Sin embargo, en términos de valor, el crecimiento fue solo del 1%, ya que los precios de exportación cayeron un 8% respecto al mismo período del año pasado.

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