2024-11-09

Se derrumbó una obra contra su casa y pide más controles: "Hay una liviandad en el tema"

El derrumbe en el hotel de Villa Gesell nos puso en alerta a todos. No hay forma de quedar indemne de una situación así, con temor y con muchas preguntas que nos dan vuelta por la cabeza. No podemos ir caminando por la calle con dudas acerca de la fiabilidad de las construcciones.

Quien se vio conmovido apenas ocurrió esta tragedia, con una sensación de déjà vu, fue Leonardo, dueño de una vivienda en Arenales entre Roca y Rodríguez Peña, quien hace cerca de dos años viene llevando a cabo una pelea casi quijotesca para alertar sobre la necesidad de establecer un esquema que dé aviso más pronto ante peligros de este tipo de desarrollos inmobiliarios.

La noche del jueves 24 de noviembre de 2022 quedó grabada a fuego para Leonardo y su familia. “Fue como los dibujitos. Se escuchó un ruido seco, se fueron abriendo las paredes y salimos a la calle. Una vez que estábamos afuera, se cayó todo. Si eso pasaba a la tarde, estaba allí mi hija con sus amigos”, recordó, en contacto con Infobrisas.com

El problema principal es que esto no surgió de manera inesperada. ¿Cómo había ocurrido esto? Semanas antes, había comenzado una obra en el terreno lindero. Cabe remarcar que se trata de una zona apetecible para la construcción, con la modalidad de tirar abajo una vivienda antigua y emplazar allí un edificio de cuatro o cinco pisos.

En el proceso mismo de demolición de la anterior vivienda comenzaron los inconvenientes. “Ya en ese momento hubo rajaduras de las paredes. Incluso en un momento se cae mampostería. A partir de allí, voy a la Municipalidad a quejarme, a la Secretaría de Obras Privadas. Ahí hablé con el personal, con inspectores. También hablé con los arquitectos responsables de la obra, con quienes trabajaban, y no hubo respuesta, hasta que ocurrió el derrumbe”, reseñó.

El post derrumbe

A partir de allí se inicia otra saga, que es la de lidiar con la propia casa semidestruida, y avanzar con los pasos legales que requiere un episodio de estas características. “Con una medida cautelar se paró la obra. Desde ese momento, se hicieron tres informes que dejaron constancia de la falta de control en el proceso de construcción. Si se hubiera controlado, esto no hubiera pasado”, lamentó. “La medianera estaba en el aire desde hacía siete días. Después del derrumbe, hicieron una columna de sostén dentro de mi casa, algo que tampoco se puede hacer”, agregó.

"En la obra en construcción lindera que se estaba ejecutando se había excavado un sector de terreno con el objeto de llegar al nivel de fundación de las bases correspondientes al edificio proyectado. La profundidad de la excavaciónes notoriamente mayor al nivel de los cimientos de los muros de la vivienda lindera por o que debía haberse realizado una submuración para mantener la estabilidad de la construcción existente. La no realización en forma correcta de esta submuración trajo como consecuencia el deslizamiento de suelos, hundimiento de pisos y derrumbes de construcciones que resultaba una consecuencia previsible y evitable".

Extracto de la causa judicial

En el apartado judicial, destacó la respuesta que tuvo por parte del fiscal Pablo Cistoldi y de su equipo de trabajo: “Me escucharon, tomaron nota, y al un lapso breve se llamó a indagatoria a quienes lideraban la obra, así como a tres inspectores municipales. La causa está caratulada de la misma manera que en Villa Gesell, es decir, Estrago doloso agravado”.

La peregrinación de Leonardo es larga y la cuenta con una mezcla de enojo y resignación. “Todo esto es tedioso y costoso. Hablé con personal de la comuna, con el Colegio de Arquitectos, con gente del Concejo Deliberante. En algunos casos, me hicieron preguntas como si yo fuera el culpable”, cuestionó.

Consultado sobre qué espera como resolución, explicó que “va más allá de lo económico. Es algo que me pudo cambiar la vida”. En esa línea, puntualizó que “durante varios meses estuvimos viviendo en el quincho de atrás, mientras arreglaban los daños. Levantaron el techo, la medianera, pero todo lo que es lo fino, me tuve que hacer cargo yo. Y todavía se siguen rajando los pisos. La estructura sigue trabajando”.

Situaciones que se repiten

“Esto que me pasó a mí es más común de lo que uno piensa”, enfatizó, ya que otras personas se acercaron para contarle que habían vivido la misma situación, incluso con la misma empresa a cargo de esa construcción.

El eje de lo que cuestiona Leonardo está en la dificultad que existe para el vecino lidiar con una situación de este tipo. “Esto no funciona como debería. Es difícil. Para iniciar acciones tenés que recurrir a abogados y pagar montos superiores a los 150 mil pesos solo para comenzar”, graficó, remarcando que la clave está en el control y en la posibilidad de que haya un accionar rápido si alguien avisa de irregularidades o falencias en una obra lindera. “Si no cambia, esto volverá a pasar. El vecino tiene que ser escuchado”.

Hay una liviandad en el tema. En lo que fue el caso del derrumbe del balcón en Punta Mogotes, que le costó la vida a una nena de tres años y a su mamá, todos fueron sobreseídos”, cuestionó, pidiendo que haya mayor capacitación y personal dispuesto en el área para controlar obras de este calibre.

Más allá de diferencias sustanciales con lo ocurrido en Villa Gesell, que se encuentra en etapa preliminar para saber cómo se dio la tragedia, es clave tomar cartas en el asunto y estar atentos para prevenir hechos indeseados.

La causa judicial

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