Alfajores artesanales: el desafío de sostener una marca premium en un mercado cambiante
Desde Mar del Plata, Alfajores Camboya construyó su identidad lejos de las fórmulas masivas y apostando a la calidad premium, la creatividad y la lectura fina del mercado.
Camboya nació en 2012 de la mano de Carlos Clasadonte y Javier Sacco, con una idea clara: cubrir un vacío en el mercado local. “Noté que no había un alfajor marplatense en los kioscos y empezamos con esa idea principal”, recuerda su fundador. En aquel entonces, la apuesta era llevar un producto identitario de la ciudad a los puntos de venta tradicionales, aunque con el tiempo ese enfoque fue mutando.
Con el paso de los años —y especialmente a partir de la pandemia—, la marca dio un giro profundo en su modelo de negocio. Hoy Camboya ya no vende en kioscos y concentra su estrategia en la tienda propia, el canal online y la venta minorista directa. “El mercado fue cambiando y nosotros tuvimos que estar muy atentos a esos cambios”, explica Carlos, en contacto con Infobrisas.com.
Ese proceso no estuvo exento de dificultades. Entre junio y octubre atravesaron cinco meses complejos, con un parate que se sintió fuerte en las ventas. “Fue un período raro, el mercado estaba extraño. Igual, desde 2012 pasamos un montón de crisis, chicas, medianas y grandes”, resume con realismo. En contextos económicos ajustados, reconoce, lo primero que se recorta es “el gustito”.
Reinventarse o quedar afuera
Lejos de paralizarse, la respuesta fue adaptarse e innovar. Camboya reforzó su presencia en el mercado online, potenció promociones, descuentos y comunicación paga, y apostó a nuevos productos para seguir siendo competitivos en un escenario cada vez más saturado.
“Hay mucha competencia por todos lados, cambia todo muy rápido”, señala. En ese marco surgieron lanzamientos como el alfajor de pistacho con Nutella, una edición limitada que buscó diferenciarse de las propuestas masivas. “Si salís a competir con pistacho puro, las primeras marcas te tapan. Entonces decidimos hacer algo distinto”, cuenta. El resultado superó expectativas y, aunque estaba pensado como temporal, seguirá al menos hasta abril.
Calidad premium como bandera
Uno de los pilares que nunca se negoció es la calidad de la materia prima. “Nunca bajamos la calidad de nada. Trabajamos con materia prima de primera línea y eso no va a cambiar”, afirma Carlos. Camboya se define como una marca chica pero premium, cuidando tanto el producto como la presentación.
Esa apuesta rindió frutos: en 2024, el alfajor negro fue elegido Mejor Alfajor Argentino, y el de merengue italiano obtuvo tres medallas en el Mundial del Alfajor. Los premios dispararon consultas por franquicias, un camino que la marca evalúa con cautela y proyección a 2026.
Nuevos hábitos, nuevos polos comerciales
Carlos también pone el foco en los cambios urbanos y comerciales de Mar del Plata. “Se abrieron muchos polos muy rápido: Güemes, Constitución, barrios cerrados, nuevos locales gastronómicos. La gente va y viene todo el tiempo”, analiza.
Frente a alquileres elevados y estructuras fijas costosas, Camboya decidió no expandirse indiscriminadamente y concentrarse en fortalecer su punto actual.
Estrategia, marketing y experiencia de compra
Para el fundador, diseñador gráfico y especialista en marketing, hoy no alcanza con “abrir la persiana”. Promociones bancarias, todos los medios de pago y publicidad activa son claves para atraer clientes. “Esperar que alguien entre por la vidriera es muy difícil”, sostiene.
En esa línea, la marca sumó productos complementarios como almendras con chocolate, pensadas para aumentar el ticket en el momento de pago, y habilitó la combinación de alfajores y bocaditos en cajas, una opción muy valorada tanto por turistas como por marplatenses.
Tras un aniversario fuerte en noviembre y un diciembre que arrancó mejor de lo esperado, Camboya mira el verano con optimismo. “Tenemos la expectativa de superar el año pasado. Notamos más incentivo al consumo”, concluye Carlos.