2026-03-05

POSTALES DE PROVINCIA

La nave del Flaco Spinetta despegó en Chivilcoy

La genial obra de arte tecnológico que recuerda al gran músico argentino

Muchos artistas populares tienen monumentos que los recuerdan. Pappo, Sergio Denis, Piazzolla, Gardel, entre tantos otros. Pero sin dudas, el homenaje más original a un músico nacional y el legado de su obra es el que se encuentra en la ciudad de Chivilcoy, en el norte de la provincia de Buenos aires, a unos 160 kilómetros de la Capital. 

Se trata de ni más ni menos que un reloj, como un homenaje a Luis Alberto Spinetta,  un artefacto que simula una nave espacial, que mide unos cuatro metros de alto por unos tres y medio de ancho. Está colgada a unos cuatro metros en una de las paredes de la plaza temática que homenajea al músico y  tiene una particularidad: a cada hora en punto gira una cuerda, se abre la escotilla principal de la nave y se lo ve al autor de “Muchacha ojos de papel” moviendo una mano y una pierna y girando alrededor de él un aro con las tapas de sus discos.

En ese instante empieza a escucharse una de sus quinientas canciones durante dos minutos. El tema musical sigue sonando hasta terminar mientras la escotilla se cierra y esto ocurre a cada hora en punto, de modo que se convierte en una especie de reloj cucú, homenajeando a Luis Alberto las veinticuatro horas del día. 

Este nuevo atractivo de la ciudad surge de la imaginación de un vecino soñador, Diego Manusovich, amante de la tecnología y el arte, y un emprendedor sin límites. 

“A los once años hice mi primer curso para aprender electrónica en las Escuelas IADE, armaba linternas, armaba pequeños transmisores de FM. Y cuando fui más grande,  me recibí de Técnico Electrónico en la escuela secundaria, aunque después estudié ciencias de la educación en la UBA. Actualmente tengo una productora de proyectos de responsabilidad social empresaria, de proyectos educativos, que se llama Foro Veintiuno desde hace treinta y un años, así que no me dediqué a la tecnología.” 

Pero desde hace unos diez años me animé a retomar este hobby de armar para mí pequeños artefactos para mi casa, desde un velador de Harry Potter para mi hija para que pueda cargar el celular y además tiene a Harry volando en una escoba, o en mi mesa de luz  un artefacto en homenaje a El Zorro, donde apretás un botón y circulan como en un carrousel diapositivas en blanco y negro de la serie de Disney con su música.”  

Un grupo de amigos lo incentivó para que compartiera sus creaciones con el resto de la comunidad. “El año pasado participé de la noche de los museos convocado por la municipalidad mostrando mis cosas y bueno, se juntó mucha gente y eso me dio ánimo para decir si algo de lo que hago tiene sentido para los demás, a la gente le gusta, se sorprende o se emociona por qué no animarme por primera vez hacer un objeto grande, gigante, y así fue como nació el primer gran objeto también por supuesto atrás de una devoción artística por Luis Alberto Spinetta.” 

La idea se puso a rodar el 3 de octubre del año pasado cuando Diego convoca a Guillermo Solimo que es un experto tecnológico, programador y experto en impresión 3D, le manda el primer mensaje contandole sobre la idea de hacer su primera escultura en la plazoleta Spinetta y así comenzó a nacer el proyecto. A ellos se sumó Agustín Valenciano, que se convirtió en el jefe artístico de la nave. “La estructura tiene mucho trabajo de metal, de madera, de animatrónica, mucha tecnología, mucha computación porque tiene que manejar muchas variables vinculadas a la hora oficial, a los movimientos, a la imagen y a la música.” 

Finalmente, el 23 de enero de este año, después de tres meses y medio de trabajo,  la noche del cumpleaños del Flaco y Día del Músico en la Argentina, la nave comenzó a funcionar en la plazoleta ubicada en Avenida Ceballos y San Lorenzo. 

Para Diego, lo más importante es que la nave no esté dentro de un museo y lo puedan ver unos pocos, sino que  se pueda lucir en un espacio público gratuito las veinticuatro horas del día. La municipalidad montó un pequeño anfiteatro de bancos frente a la escultura y allí se sientan chicos, jóvenes y viejos a esperar diez minutos antes de cada hora oficial para poder ver la figura de Spinetta y escuchar uno de sus temas. Hay más de quinientas canciones cargadas de toda la discografía del genial músico, desde el primer disco de Almendra hasta los discos póstumos, pasando por los discos en vivo, todas sus formaciones, el recital de Vélez y las bandas eternas, hasta su LP en inglés . 

Además de las 24 canciones por día, entre horas la gente camina por la plaza y puede escuchar ruidos en la nave, como de máquina de vapor o como que alguien golpea metales o corta algo. “Quisimos jugar con estos ruidos como que el Flaco está re acondicionando su nave espacial y a veces también sale su propia voz, hay treinta breves fragmentos de la voz de Spinetta en reportajes o al comienzo de los shows , así que pueden sorprenderse con sus palabras en cualquier momento.” 

Ningún detalle quedó librado al azar. La máquina a las 22 horas entra en modo nocturno hasta las diez de la mañana del día siguiente y todos los volúmenes bajan al cincuenta por ciento de modo que quien quiere ir a las cuatro de la mañana a ver qué tema aparece, puede escucharlo pero debajo de la nave y a un nivel bajo consensuado con los vecinos. La idea es que un proyecto comunitario pueda respetar principalmente eso, que todos estén contentos y que estén incluidos, sin alterar ni molestar con el sueño a nadie. 

El wifi que necesitan para poder tener la hora exacta y poner algunos otros datos se los presta un vecino. "La máquina tiene una cámara con la cual nosotros vemos que los movimientos se ejecuten correctamente dentro de la nave y también podemos ver hacia afuera, vemos a la gente fotografiando o filmando. También tenemos sensores de temperatura y humedad del lugar y todo eso nos la da la conexión inalámbrica de internet, así que los vecinos nos apoyan también con esta posibilidad de conexión.” 

El proyecto que soñó Manusovich reunió a unos treinta colaboradores que hicieron su aporte para poder concretar esta maravilla. ”La nave tiene una estética industrial que se llama steam punk victoriana, trabajamos con un equipo de artistas muy importantes hasta un experto mexicano que se llama Alan Castellano que nos asesoró sobre cómo darle una impronta de luces y sombras especiales a la nave. Recibimos muchas donaciones desde las pinturas  artísticas de una fábrica muy importante en Argentina, otro vecino nos donó los hierros estructurales, otro nos donó la ropa de la figura de Luis Alberto,  la cara la hizo Marcelito Mosquera, que es una artista de la ciudad, emulando a Luis Alberto de los ochenta.” 

Desde que se conoció esta novedad, todo el mundo en Chivilcoy pasa en algún momento por la plazoleta para ver que pasa, y ya son muchos los que llegan desde otros lugares a compartir esta experiencia. “Es muy lindo que conmueva y que resuene en un espacio público, está generando como algo de contracultural, algo atípico y casi distópico en los síntomas. Hay muchos chiquitos desde dos, tres o cuatro años que le dicen a los papás: vamos a ver al señor que está dentro de la nave. Y los sorprende esa cortina que se abre y un hombre que se mueve cuando para ellos todo lo que se mueve está dentro de una pantallita.”  

También nos conmueve el hecho de que desde su emplazamiento la nave está intacta. Es un artefacto que puede profanarse, tiene parlantes a la vista, tiene pintura a la vista, cables, un reloj digital que está a una banqueta de distancia y sin embargo está como lo pusimos el 23 de enero. Eso también nos dice algo acerca de lo que nos pasa  cuando tenemos un objeto que nos gusta, que se aparece como generoso a la mirada de todos y que nos da como un pequeño orgullo colectivo”. 

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