Auto Estilo Brisas
Subirse al vehículo que no es el que parece
En el rubro automotriz, también podría aplicar como axioma, que los vehículos se autoperciben como un determinado modelo. Sería una verdad relativa, para derribar aquello de la importancia de ser y parecer. O una definición absoluta que marcaría que nada es lo que parece.
Lo que se asemeja a un Kicks es un Kait. Y lo que se define como Kicks, bien podría haberse llamado Kait, o de otra manera. ¿Qué fue lo que llevó a Nissan a aplicar esta política? Podría tratarse de una estrategia de marketing, para posicionar un nombre ya impuesto en el mercado, como en este caso es Kicks, por encima del resto del portfolio. Y hasta me animo a decir, con un precio final superlativamente alto, por encima de la media de sus competidores en el segmento. Entonces, llega Kait, un modelo nuevo, más accesible, pero construido sobre lo que era el Kicks, convirtiéndolo en su sucesor, como si hubiera pasado por una actualización estética.
Dicho esto, ambos comienzan con “K”, como en esas familias en las que deciden los nombres de los hijos con la misma letra inicial. Si no identificáramos a ambos coches con su nombre, la percepción en la calle sería que el Kait es el Kicks, y el Kicks nuevo… podría llamarse de otra manera.
Capítulo aparte para la letra “K”, que como decíamos cuando éramos chicos al deletrear, era “K” de kilo. Hoy es de Kangoo, Kwid, Kardian y Koleosen Renault; por parte de Kia es K3, K4 y K2500, y lo dicho con Kicks y Kait de Nissan.
Ya hemos probado en la primera parte de este año el nuevo Kicks, completamente renovado. Hoy nos vamos a dedicar en esta columna al Kait, un producto nuevo que termina de darle forma a una actualización estética y un poco más del anterior Kicks.
Esto que parece un lío, tal vez busca eso, confundir premeditadamente, para encarar algo nuevo sin terminar de despegarse de lo que fue. Producido en Brasil, este vehículo de tracción delantera viene en tres versiones y en este caso analizamos la tope de gama, bautizada como Exclusive. Las tres traen la misma motorización atmosférica, naftera 1.6 de 120 caballos de potencia y un torque bajo de 149 NM. Como está asociada a una caja CVT, de variación contínua que no pasa cambios, y eje de torsión en la suspensión traseraque neutraliza impurezas del suelo, brinda buen confort de marcha en ciudad. Cuando lo llevamos a la ruta, se vuelve forzado en las aceleraciones, con un motor que se esfuerza y estresa, por ejemplo, a la hora de efectuar un sobrepaso en situación de circulación de doble mano. A 120 kilómetros por hora, logra estabilizarse en 2500 Revoluciones por Minuto, aunque previamente se va por encima de las 4 mil. Tiene varios modos de manejo, que en el caso de Sport le agrega un toque más picante.
El principal rejuvenecimiento está en la máscara frontal del Kait, ya que los faros principales están en la parte superior y debajo las luces de marcha diurna en tres líneas, todas full-led, que las asemeja al nuevo Kicks. El porte del frente se destaca en un capot elevado con hombreras, y que desde los asientos delanteros, en la mirada horizontal, no pierde jamás la vista de la trompa, como si se tratara de una pick-up. Un listón negro brillante atraviesa el frente, de punta a punta de las luces, y al medio se destaca el emblema de la corporación nipona. Debajo del paragolpes del color de la carrocería, arranca una parrilla de grandes dimensiones, con brillos oscuros, forma trapezoidal y toma de aire con estilo rejilla de acondicionares Split que llegan hasta una pollera muy baja.
De perfil, están las reminiscencias más fuertes del modelo al que reemplazó, a pesar de que se llama distinto. Se ven las puntas de las luces delanteras, hay plásticos negros que abundan en buena parte de la carrocería y también se destacan en los marcos de las puertas y en los zócalos, que unen los ejes con llantas de aleación de 17 pulgadas de doble coloración y barras de techo decorativas. La cola está inspirada en el frente, para unir también con un listón negro los faros led y la insignia Nissan al centro. Tiene aleta de tiburón en el techo y luneta inclinada a 45 grados. El portón alberga un buen baúl de 432 litros y un auxilio temporal en el buche.
El interior del Kait es sobrio, con materiales austeros, mayormente rígidos y algo blandos, por ejemplo en los paneles de las puertas y la plancha del tablero, combinados con costuras de color para realzar y apliques negro piano en las toberas de la climatización de una zona con perillas. El tablero de instrumentos es de doble display digital de 7 pulgadas, está embutido y si bien trae la información necesaria, lleva un diseño muy conservador. Mientras que el sistema multimedia de acceso inalámbrico es Pioneer, con pantalla táctil de 9 pulgadas, aunque se complementa con teclas laterales para los accesos a las funciones.
Está considerado un SUV del segmento más chico, lo marca su diseño estilizado y conserva ese posicionamiento que tenía la generación anterior del Kicks. Esta segunda se lleva buena parte de las mejoras y relegó a la primera del Kait con un equipamiento más básico y limitado. Sus plazas están tapizadas con cuero ecológico, costuras bicolor; la regulación de los asientos delanteros es manual y el volante, de buena empuñadura, lleva comandos multifunción en negro brillante y un corte más deportivo. El arranque es por botón, tiene cargador inalámbrico de celular y un limitado equipo de audio con 4 parlantes.
Uno de los puntos más fuertes en la versión tope de gama, está en la tecnología puesta en favor de las ayudas a la conducción. Cuenta con asistencias de mantenimiento de carril y arranque en pendiente; sensores y cámaras traseras pero con visión en 360 grados; control de velocidad crucero adaptativo y monitoreo de presión de los neumáticos. Otro punto fuerte pasa por la seguridad que ofrece con sus 6 airbags; frenos con sistema ABS, distribución electrónica pero a disco en las ruedas delanteras; controles de tracción y estabilidad, además de alertas de ángulo ciego y tránsito cruzado.
El precio del Kait en la versión premium es de casi 47 millones de pesos, que se transforman en 5 millones menos para la intermedia y 10 millones más baja para la base, todos con 3 años de garantía o 100 mil kilómetros, que en ambos casos son un punto débil frente a la competencia. Se posiciona unos 13 millones más económico que el nuevo Kicks, que tiene la misma procedencia. Nissan tiene al Kait como la puerta de acceso a su portfolio, que se complementa en el otro extremo con Sentra y X-Trail, mientras liquidan las últimas Frontier cordobesas y esperan la llegada del nuevo Versa.
Todo transcurre en un mercado que, a las complicaciones de la recesión y los precios aún altos a pesar de la baja de algunos impuestos, suma las trabas para renovar el acuerdo con México, que lleva medio año interrumpido, y que tiene a Nissan como uno de los grandes fabricantes en tierra azteca. Los primeros siete meses del presente año dejan un sabor amargo en fabricación, ventas y patentamientos, con caídas muy fuertes del 18, 25 y 13% interanual, respectivamente. Con este panorama,la automotriz de origen japonés tampoco tiene productos entre los 10 más elegidos por los argentinos. Dejó de fabricar en nuestro país y está a la búsqueda de un grupo que asuma la importación.
Kait no tiene un significado en particular en la lengua de la cultura ancestral asiática, sino que más bien podríamos encontrar la explicación en el idioma inglés o en el origen griego, donde significa inocente y puro. Es que no parece inocente que el nuevo nombre identifique a un auto conocido antes con otro nombre, que se transporta a un coche absolutamente nuevo. Cuando lo ves, no es el que parece. O sí lo es, pero se llama distinto. Una estrategia que recurre a la dualidad o la doble personalidad. En este caso, lo importante de ser un Kait, es parecerse a un viejo Kicks.
Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas