2026-09-02

Los riesgos del sedentarismo: los argentinos pasan alrededor de 9 horas al día sentados

La falta de movimiento puede generar consecuencias negativas para la salud y aumentar la importancia de mantener una vida activa.

El sedentarismo se convirtió en uno de los principales desafíos para la salud en las sociedades modernas. Las largas jornadas frente a una computadora, el uso constante de dispositivos electrónicos y la reducción de la actividad física cotidiana hacen que cada vez más personas pasen buena parte del día sentadas o con bajos niveles de movimiento.

En Argentina, se estima que las personas permanecen alrededor de nueve horas al día sentadas, una cantidad de tiempo que puede tener consecuencias negativas sobre la salud cuando se sostiene de manera habitual.

La falta de movimiento está asociada con un mayor riesgo de desarrollar diferentes problemas de salud y también puede afectar el bienestar general. Por eso, incorporar actividad física de manera regular resulta una herramienta fundamental para mantener el organismo activo y prevenir complicaciones vinculadas a un estilo de vida sedentario.

Los beneficios de realizar actividad física alcanzan de manera transversal a toda la sociedad, sin distinción de género ni edad. Mantenerse activo contribuye al cuidado de la salud física y también puede favorecer el bienestar emocional y la calidad de vida.

No necesariamente se necesita realizar ejercicios de alta intensidad para comenzar a combatir el sedentarismo. Caminar, andar en bicicleta, subir escaleras, realizar actividades recreativas o incorporar pausas activas durante la jornada laboral son algunas alternativas que permiten reducir el tiempo que una persona permanece inmóvil.

Además, sostener una rutina de ejercicio puede ayudar a mejorar la movilidad, fortalecer los músculos y contribuir al funcionamiento saludable del organismo.

Uno de los principales objetivos es evitar que las horas de inactividad se acumulen durante el día. Levantarse periódicamente, caminar algunos minutos y reducir el tiempo continuo frente a las pantallas son pequeños cambios que pueden incorporarse a la rutina.

La actividad física no debe entenderse únicamente como una práctica deportiva, sino como parte de un estilo de vida activo. En este sentido, cada movimiento cuenta y puede contribuir a reducir los efectos asociados al sedentarismo.

En un contexto en el que las actividades laborales, educativas y de ocio están cada vez más vinculadas a permanecer sentado, promover el movimiento cotidiano se vuelve una estrategia clave para cuidar la salud y mejorar la calidad de vida de la población.

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