sábado 29 de agosto de 2026
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Por el Dr. Jorge Taborda

Cigarrillo electrónico (e-Cig): Vapear no es un juego

El uso de cigarrillos electrónicos se expande entre los jóvenes y genera preocupación por sus efectos sobre la salud, el riesgo de adicción a la nicotina y las consecuencias respiratorias. Una mirada sobre el crecimiento del vapeo y los riesgos que se advierten.
sábado 29 de agosto de 2026

HISTORIA

1968: Herbert A. Gilbert patentó un cigarrillo sin tabaco y sin humo. Sustituía el tabaco en combustión con aire aromatizado caliente y húmedo, pero no involucraba nicotina.

En 2003, Hon Lik patentó el primer cigarrillo electrónico basado en nicotina.

Con el paso de los años, estos vapers recargables permitían a los usuarios personalizar la cantidad de nicotina y sabores utilizando líquidos recargables.

El aparato contiene un cartucho o atomizador recambiable lleno de líquido. Las sustancias que contiene el líquido son propilenglicol, glicerina vegetal, nicotina en diferentes dosis y aromas opcionales.

Cuando el usuario inhala, el cigarrillo electrónico calienta el líquido y así genera el vapor. Tiene una batería recargable como fuente de energía.

El e-cig provoca deterioro pulmonar. Incrementa el estrés oxidativo, la inflamación y afecta el desarrollo pulmonar.

La edad de inicio del cigarrillo electrónico (e-cig) se da entre los jóvenes de 14 a 18 años (54%).

La introducción al mercado comenzó a principios de este siglo, pero se popularizó en la década de 2010 como una alternativa para dejar el cigarrillo tradicional. Pero también se comenzó a usar con fines recreativos en no fumadores y, principalmente, entre los jóvenes.

Si bien se cree que el principal objetivo es que sea una alternativa para dejar de fumar, se puede afirmar, según estudios recientes, que el e-cig puede ser igual o peor de dañino que los cigarrillos comunes, dado que puede ser cancerígeno, su uso genera adicción y puede llevar a daños irreversibles en el pulmón.

Los riesgos para la salud y las advertencias de organismos especializados

Es posible que existan otros efectos sobre la salud de los que aún no tenemos conocimiento.

La OMS considera que el cigarrillo electrónico NO ES un tratamiento legítimo para dejar de fumar.

La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos) advierte la presencia de agentes cancerígenos y otras sustancias tóxicas en el e-cig.

En Argentina estuvo prohibida su comercialización por la ANMAT desde 2011.

No obstante, recientemente, mediante una resolución oficial del Ministerio de Salud (Resolución 549/2026), se dejó sin efecto esta norma de la ANMAT, para dar paso a la legalización y regulación de la venta a mayores de edad, aplicando registros obligatorios, límites de nicotina y restricciones a ciertos sabores.

Las sociedades científicas, como la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), advierten que el vapeo no es inocuo, que contiene sustancias adictivas y tóxicas y registra un alto índice de consumo entre los adolescentes.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) expresó su profundo rechazo y advertencia ante la Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud. Sostuvo que habilitar la venta y comercialización de cigarrillos electrónicos y vapeadores es un grave retroceso para la salud pública, ya que promueve la adicción a la nicotina en niños. Además, advirtió que los cigarrillos electrónicos no son inofensivos, sino que son dispositivos adictivos y tóxicos que dañan la salud física y mental de niños, niñas y adolescentes.

Mientras que la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) expresó su profunda preocupación y rechazo absoluto a la Resolución N° 549/2026 del Ministerio de Salud y la Disposición ANMAT N° 2543/2026, y sostuvo que habilitar la comercialización de cigarrillos electrónicos representa un grave retroceso para la salud pública y debilita la prevención entre los jóvenes.

En definitiva: ¿qué es lo mejor, fumar o vapear?

Ninguno es mejor; lo más saludable para el cuerpo es no consumir ninguno. Fumar tabaco tradicional implica una combustión que libera miles de sustancias tóxicas y alquitrán, mientras que vapear calienta un líquido químico que también daña los pulmones y causa fuerte adicción a la nicotina.

Dr. Jorge Taborda
MP 91696
Ex Jefe del Servicio de Neumologia Hospital Materno Infantil don Victorio Tetamantti