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Nuevo orden de seguridad y tensiones políticas de fondo
El miércoles llegó temprano a la producción de Radio Brisas: “14:15 conferencia de prensa en el Complejo Judicial Juan Vucetich de Mar del Plata”. Luego del cambio del superintendente y de la llegada de funcionarios del Ministerio de Seguridad provincial, llegó la salida del jefe departamental, Cristian Fontana, reemplazado por el comisario mayor Valerio Gallo, proveniente de Pinamar, donde se desempeñó por más de 4 años.
Las autoridades ministeriales explican que la llegada de Gallo a la ciudad servirá por su experiencia en el manejo de los recursos y en la especialización investigativa en delitos sobre automotores, el mercado ilegal que genera y asaltos violentos.
La salida de Fontana finalmente llegó. No fue espasmódica ni rápida; fue cuando el ministerio entendió que tenía que dejar su lugar, sin demasiada exposición, con varias acciones que intentan poner de pie a la fuerza en una ciudad que había perdido la confianza en su brazo armado.
En los últimos 15 días llegaron más móviles y más hombres. Se sumaron las camionetas que compró el municipio con fondos provinciales, se llevaron adelante varios allanamientos con éxito positivo y se saturaron las zonas más calientes de la ciudad de Mar del Plata con operativos de control repentinos, para evitar los puntos fijos que se ven a 10 cuadras a la redonda.
También se vio reflejado un trabajo arduo desde el Ministerio Público Fiscal, con un perfil activo de muchos de los fiscales que mostraron con celeridad los resultados de las instrucciones en diferentes causas, muchas de ellas resonantes, que azotaron a la ciudad en el último mes.
Dos nuevos detenidos por la entradera del barrio San Carlos, la entrega del imputado por el asesinato del remisero Rodríguez, varios pedidos de prisión preventiva, el avance de la causa del expolicía Paz y mucho diálogo con los medios. “La gente tiene que saber lo que hacemos”, se dice en cercanía de la oficina de la loma de Stella Maris.
Por otro lado, es muy interesante tratar de comprender la movida que lleva adelante el Ministerio de Seguridad provincial, que desembarcó hace un poco menos de un mes en la ciudad y donde no parece haber ningún tipo de capitalización política de las acciones y los cambios.
Si dejamos a un costado la intervención poco feliz de Eduardo Aparicio, a tan solo 3 días del fatídico 1 de agosto, las autoridades provinciales no solo no buscan confrontar con el intendente Agustín Neme, sino que tampoco provocan la foto triunfante de políticos de su espacio, que podrían sacarle buen rédito en una futura contienda electoral.
Vamos a la relación con Neme: está bien que contamos que no confrontan, pero tampoco lo participan. El municipio se entera de los cambios cuando ya están hechos. Estamos en condiciones de decir que no es el primer alcalde que pasa por esta situación, y es posible que le estén cobrando en cómodas cuotas la exposición pública de que la seguridad es responsabilidad primera de la provincia.
En el ejecutivo municipal y en las oficinas del Emturyc están muy entusiasmados en contar que la inversión que se hizo para que las ventanas de las eliminatorias mundialistas de básquetbol FIBA vuelvan a Mar del Plata fue de apenas el 10% de lo que había pedido la organización del Enduro de Invierno para la edición 2026. Sin dudas, la cancha llena, la relación del marplatense con ese deporte y la presencia en los canales deportivos continentales dejaron un balance positivo contra una acción enorme, muy costosa y de intangible trascendencia.
La agenda de la ciudad no deja la seguridad como tema primordial, pero se van colando otras preocupaciones como las productivas, las comerciales y las políticas.
Varios sectores vinculados a la construcción están trabajando en la presentación de una nota que va a pintar un panorama estremecedor. Por ahora no sabemos más que eso, pero no solo va a poner el foco en los desarrolladores y las constructoras. El problema es mercantil, gremial e impositivo.
Desde la gastronomía buscan celebrar lo positivo, por más pequeño que sea, pero es muy puntual como para “derramar” en una ciudad sobreofertada, que necesita de cada puesto de trabajo como agua el sediento.
En lo político, algunos actores piden mayor protagonismo de los que están o de los que se fueron. El problema fue que, cuando vieron la publicación de una nota en un diario, algunos descubrieron su nombre en el momento en el que la estaban leyendo y no tuvieron la valentía suficiente de pedirle que los saquen de la firma al pie.
Resta todavía saber cuándo se larga la carrera para la elección del año próximo, pero todo hace indicar que los que se muestran hoy no dependen de ellos solos, sino de llegar con la mayor exposición posible cuando se ordene el escenario nacional.
Por Adrián Barbarulo
Imagen generada con IA