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Laprida: turismo basado en la arquitectura, la historia y el medio ambiente

La ciudad que rescata la obra de Francisco Salamone

Laprida es una ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires ubicada en el centro sur, a unos 170 kilómetros al oeste de Tandil, que cuenta con aproximadamente 12.000 habitantes. Se caracteriza por su tranquilidad, su patrimonio histórico, sus espacios verdes y una comunidad que ha desarrollado una importante tradición de cuidado ambiental. Para llegar desde Mar del Plata, se debe tomar la Ruta Nacional 226 hacia Tandil, continuar por la Ruta Provincial 74 en dirección a Benito Juárez y luego empalmar con la Ruta Provincial 86 hasta Laprida.Su propuesta turística combina arquitectura monumental, historia, naturaleza y actividades recreativas, convirtiéndola en una alternativa interesante para conocer el interior bonaerense.

Uno de los principales atractivos de Laprida es la obra del arquitecto e ingeniero Francisco Salamone, quien dejó ocho obras patrimoniales en la ciudad. Entre ellas se destacan el Palacio Municipal, la plaza principal y el monumental portal del cementerio. Este último alcanza aproximadamente 33 metros de altura y presenta un Cristo de estilo cubista, obra atribuida en la entrevista al escultor Santiago Chierico. Su tamaño y diseño lo convierten en uno de los símbolos más reconocibles de la localidad.

Estas construcciones forman parte del importante programa de obras públicas desarrollado en la provincia durante la gobernación de Manuel Fresco, entre 1936 y 1940. Salamone transformó la apariencia de numerosos pueblos mediante edificios públicos y espacios urbanos de diseños modernos y monumentales.

La plaza también guarda detalles singulares. Su fuente, de más de 16 metros de altura, tiene una estructura que, vista desde arriba, forma una brújula. Sus elementos decorativos representan referencias a los puntos cardinales y los vientos. Durante años, algunos de estos detalles pasaron inadvertidos y pudieron interpretarse mejor gracias a fotografías aéreas tomadas con drones.

Laprida cuenta con un Centro de Interpretación dedicado a estudiar y difundir la obra de Salamone. Desde allí se organizan visitas guiadas y se brinda información para recorrer tanto la ciudad como otras localidades bonaerenses que conservan construcciones del arquitecto. El proyecto tomó impulso a partir de las iniciativas de difusión patrimonial surgidas alrededor de 2009 y del trabajo de investigación realizado sobre planos, archivos y documentos históricos.

Natalia Saizar es la coordinadora de actividades turísticas del municipio y conoce como nadie la obra del arquitecto. Una de las historias más llamativas es la recuperación de un escritorio diseñado por Salamone para la Intendencia de Laprida. El mueble permaneció aproximadamente 35 años en un subsuelo del Teatro Auditorium de Mar del Plata. Tras una investigación que permitió identificarlo, se realizaron gestiones para devolverlo a su ciudad de origen.

Actualmente, el escritorio forma parte de una exposición patrimonial. También se encuentra un globo terráqueo diseñado para el Concejo Deliberante. Estos objetos demuestran que Salamone no se limitaba a proyectar edificios: también diseñaba mobiliario, luminarias y otros elementos del equipamiento urbano.

Otro rasgo distintivo de Laprida es su política ambiental, que lleva aproximadamente 38 años de desarrollo. La ciudad impulsó la separación de residuos y la creación de una planta de tratamiento en el año 1991 convirtiéndose en un hito de la política ambiental de Sudamérica. Según Natalia, alrededor del 80 % de los vecinos participa en la clasificación de la basura.

Uno de los mayores logros fue la recuperación de un sector próximo a la Laguna El Paraíso, donde antiguamente funcionaba un basural a cielo abierto. El cierre del predio y la recuperación del terreno permitieron desarrollar un espacio destinado al deporte, el turismo y la recreación.

 Este complejo está ubicado  a unos tres kilómetros del centro urbano, y sus instalaciones incluyen cancha de golf y circuito de automovilismo, campo ecuestre destinado a actividades de doma, dos piletas recreativas al aire libre, sectores de camping y espacios para motorhomes, tráileres y casillas. El lugar se completa con fogones , un anfiteatro para espectáculos y actividades culturales y el Museo del Agua, con propuestas de visitas guiadas.

Las piletas se abastecen con agua de pozo, no directamente de la laguna. El sistema incorpora una cascada que contribuye a oxigenar el agua y mantenerla transparente. Durante el verano, el lugar se convierte en uno de los mayores atractivos para las familias y se estima que el complejo puede recibir entre 5.000 y 6.000 personas durante un fin de semana, casi la mitad de la población estable.

Laprida ofrece así una propuesta turística que reúne historia, arquitectura, naturaleza y vida comunitaria, ideal para quienes desean descubrir lugares singulares del interior de la provincia de Buenos Aires.

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