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Moreno se prepara para celebrar la Fiesta del Guiso Carrero

Una tradición criolla que reúne gastronomía, cultura y comunidad

La localidad bonaerense de Moreno impulsa desde hace una década una propuesta gastronómica que busca fortalecer la identidad del distrito a través de uno de los platos más representativos de la cocina campera: el guiso carrero. La iniciativa, encabezada por el chef Leo Gutiérrez, nació con una preparación para apenas cuatro personas y creció hasta convertirse en un acontecimiento capaz de elaborar cuatro mil r porciones en un disco gigante de tres metros de diámetro.

La celebración combina cocina popular, espectáculos artísticos, actividades vinculadas con la naturaleza y propuestas educativas, en una jornada pensada para disfrutar en familia y recuperar las tradiciones que forman parte de la historia argentina.

Moreno es la localidad cabecera del partido homónimo y cuenta con alrededor de 171.850 habitantes y está situada a 36 kilómetros al oeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Entre sus atractivos se destacan distintos sitios de interés cultural e histórico.Existen cinco museos, entre ellos el Museo y Archivo Histórico Amancio Alcorta, el Museo Municipal Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur y el Museo Florencio Molina Campos, dedicado al famoso dibujantes del costumbrismo criollo. Otros de los puntos destacado son las ruinas de un antiguo molino harinero de 1859 considerado monumento histórico y el Dique Roggero, una presa sobre la cuenca del río Reconquista que dio orígen al lago San Francisco, un espejo de agua de 450 hectáreas. 

Leo Gutiérrez, chef de 52 años y miembro de una familia radicada en Moreno desde hace aproximadamente 120 años, es el principal impulsor de esta iniciativa del guiso carrero. Según explicó, su objetivo fue crear una propuesta que le diera a la ciudad una identidad gastronómica propia y reforzara el sentido de pertenencia de sus habitantes.

El proyecto comenzó hace diez años con una preparación de apenas cuatro porciones. Aquella experiencia inicial, registrada en fotografías que posteriormente formaron parte de una exposición en un museo, parecía una idea difícil de concretar a gran escala. Sin embargo, con el paso del tiempo, el emprendimiento fue creciendo hasta transformarse en una producción multitudinaria.

La preparación se realiza en un disco de tres metros de diámetro y requiere una importante organización, tanto por la cantidad de ingredientes como por el trabajo de los cocineros que participan. El proceso involucra a más de cien cocineros y la utilización de unos 70 kilos de carne, cortada en pequeños cubos para facilitar la cocción y el servicio. El resultado se sirve en bandejas individuales de aproximadamente 250 gramos, con cuchara, de manera que el público pueda comer cómodamente incluso mientras recorre el predio. La magnitud del evento también se refleja en la cantidad de asistentes. En una edición anterior, realizada en una plaza que reúne a unas 35.000 personas, la convocatoria fue muy importante. 

La elaboración del guiso carrero parte de una investigación realizada entre los vecinos de Moreno. El equipo de Gutiérrez trabajó junto con una escuela de gastronomía para identificar las recetas más habituales en los hogares y encontrar una preparación que pudiera reproducirse en grandes cantidades sin perder su esencia casera.

Entre los ingredientes mencionados se encuentran:carne vacuna cortada en pequeños trozos, cebolla, morrón, puerro, apio, zanahoria, calabaza y papa. También se suman choclo y arroz,  y condimentos como orégano, ají molido, pimentón dulce o ahumado y una pequeña cantidad de comino.

Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es la interpretación histórica que Gutiérrez hace del plato. Según explica, el nombre guiso carrero remite a las antiguas carretas que recorrían el territorio argentino transportando personas y mercancías. En esos viajes, que podían prolongarse durante semanas, los viajeros debían resolver su alimentación con los productos que llevaban consigo o conseguían en el camino.

Al llegar la noche, los viajeros formaban un círculo, encendían el fuego y colocaban una olla en el centro para cocinar lo que tenían disponible. Los inmigrantes procedentes de países como Italia, España y Francia, entre otros, aportaban ingredientes y costumbres de sus lugares de origen. La combinación de esos productos habría contribuido a generar preparaciones diversas, adaptadas a las posibilidades de cada viaje.

La Fiesta del Guiso Carrero no está pensada exclusivamente como un encuentro gastronómico. Sus organizadores buscan convertirla en una jornada de participación comunitaria, con actividades culturales, recreativas y ambientales que comienzan este domingo a partir del mediodía, con un escenario en el que se presentaran escuelas de danzas y artistas musicales. También se invitaba a los asistentes a acercarse con sus equipos de mate para compartir la jornada.

La propuesta contempla, además, la posibilidad de recorrer espacios naturales y conocer la biodiversidad de la zona. Entre los atractivos mencionados figuran una reserva ecológica, con senderos para caminar y observar la flora y la fauna, y un sector con instalaciones recreativas, pileta y cabañas que pueden alquilarse para pasar la noche.

Otro de los ejes destacados por Gutiérrez es la relación entre la gastronomía y el trabajo de quienes producen los alimentos. A partir de esa idea, la organización impulsa actividades educativas relacionadas con la producción de alimentos y las huertas. Entre las iniciativas se encuentran cursos y talleres de huerta, entrega gratuita de semillas a los vecinos, charlas sobre producción orgánica y promoción de prácticas que reduzcan el uso de pesticidas y difusión de alternativas para cultivar verduras y hierbas aromáticas en espacios domésticos.

La Fiesta del Guiso de Moreno funciona como punto de encuentro entre la memoria rural, la historia de las carretas, las influencias de la inmigración y las costumbres familiares que todavía perduran en la cocina argentina. En definitiva, detrás de un disco de tres metros y miles de porciones hay una idea que va mucho más allá de la gastronomía: recuperar una tradición popular y convertirla en un símbolo de identidad para toda una ciudad.

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