Auto Estilo Brisas

Un chino híbrido diferente en su interior y motorización

Leapmotor llegó a la Argentina, de la mano de Stellantis. C10 es un ultra-híbrido, que siempre tracciona por la energía de su batería. Un diseño de SUV grande y convencional, con un habitáculo disruptivo, despojado de teclas y botones, buen equipamiento tecnológico, que llama la atención por su toque minimalista en paneles y tapizados. Una marca joven y desconocida, que suma dos propuestas a un mercado lleno de ofertas orientales. 

Los que nacieron en este milenio, pero no forman parte de la llamada Generación X, por lo tanto tampoco podrían auto-percibirse como Centennials. Son los que vieron la luz con posterioridad a 2012, y forman parte de una clase a la que comenzaron a llamarla Alfa. Son en gran parte la prolongación de sus predecesores, porque son nativos digitales, que llegaron al mundo con una pantalla entre sus manos. 

A esa Generación Alfa pertenece la empresa automotriz que hoy mostramos, y que tuvo su avanzada en la pasada temporada de verano en la Costa Atlántica Bonaerense, en el Summer Car Show sobre la Autovía de la Ruta Provincial 11. Justo 11, como los años que la compañía asiática tiene de vida. Fundada por un Ingeniero chino, su nombre alude al origen, a empezar de cero, a la dinámica y obviamente a la movilidad, para que no queden dudas. Leapmotor está concebida como una firma que desarrolla vehículos electrificados, y desde hace apenas dos años, la corporación Stellantis decidió invertir en la marca. De ese modo, quedó sellada una unidad de negocios para gran parte del planeta, entre los que está incluida esta región. 

Este año han desembarcado los dos primeros modelos, que son híbridos enchufables y SUVs de diferentes dimensiones. Se llaman B10 y C10, con esas nomenclaturas que impone la industria oriental, para hacer una ensalada de letras y números, como si estuviéramos jugando al scrabble. Además, aunque suene increíble, ya tenemos en nuestro mercado algunas figuritas repetidas. Hay una letra y un número que identifican a dos autos de distintas marcas, que son competencia. En medio de una diversidad de modelos que representan todavía una parte chica, un tercio de lo que existe en China, es lo que llegó a la Argentina. Un tercio, apenas o ya, depende cómo se lo mire. Como uno de los antecedentes con los que la generación de los Milennials ha crecido, es el line-up de la francesa Citroën, que ha combinado nomenclaturas fuertes que hicieron historia, con el C3, C4 y C5. Casualmente, el doble chevrón es también marca de Stellantis. Luego, con números solamente, también impusieron lo suyo los restantes franceses, con los productos de Peugeot con significancia en cada uno de ellos. Y claro de Renault, especialmente hacia fines del siglo pasado, con el 4, 6, 9, 11, 18, 19 y 21.

Hasta acá, el número 10 estaba vacante. Tan disponible como lo está la camiseta que colgó Messi al retirarse de la Selección Nacional. Y la 10 se la calzó Leapmotor, que en el modelo que mostramos en esta columna tiene una novedosa y eficiente motorización ultra-híbrida, además de una arquitectura rupturista en su diseño robusto en lo exterior, aunque despojado y minimalista en su interior. 

De frente, el C10 luce como los electrificados, destacando la iluminación y con parrilla disimulada. Una línea led conecta las ópticas principales, alargados hacia los laterales y con la forma más parecida al ojo humano. El paragolpes del color de la carrocería está bien sobresalido, otorgándole mayor robustez. Debajo lo corona una falda, con rejilla de ventilación que lleva forma de mancuerna y dos tomas de aire laterales para los ejes delanteros, que incluyen los faros antinieblas. El capot es bien alto, con algunas nervaduras y apertura neumática. En ese cofre se guarda uno de los mayores potenciales de este C10, no por su potencia sino por la tecnología de ahorro. El motor de 1.5 litros atmosférico va combinado con una batería de 28 kW/h y ofrece un rango extendido de autonomía que puede superar los mil kilómetros. La operación ultra-híbrida permite que el empuje sea siempre eléctrico, pero sin depender de la recarga por la vía enchufable. Tiene regeneración por combustión térmica, a pesar de que la movilidad de las ruedas solamente sale de la batería, aún en ruta. Este SUV de tracción trasera desarrolla 215 caballos de potencia y alcanza su torque máximo a 320 NM. Sus cambios son al volante con una caja típica de electrificados, de una sola marcha, que la vuelve algo exigida y perezosa cuando desarrolla alta velocidad. Tiene cuatro modos de manejo que permiten, según el caso, un ahorro de energía. 

Vista de perfil, su carrocería es alargada de 4 metros con 70, con una distancia entre ejes de 2,80. Es básicamente monocromática, excepto en los marcos de las ventanillas y las barras laterales del techo. Sus llantas de aleación tienen 18 rayos y 20 pulgadas, que también le otorgan prestancia y solidez. Cuando nos colocamos detrás, se destacan otra vez las luces full led, que cruzan todo el portón eléctrico del baúl, con capacidad de 435 litros, sin rueda de auxilio que es reemplazado por un kit de reparación. Debajo del alerón, está oculta la escobilla para limpiar la luneta oblicua, que prolonga la leve caída de su techo, a partir del pilar “B”. 

Uno de los aspectos más llamativos del C10 está en el habitáculo, porque luce con un panel de color beige, iluminación ambiental, tablero instrumental digital de 10 pulgadas y una pantalla central multimedia de casi 16, que concentra la mayor parte de las funciones, como suele ocurrir en los electrificados chinos. La tecnología se experimenta desde el primer instante, ya que la apertura y cierre del rodado se produce con una tarjeta magnética, que se apoya en el espejo retrovisor del conductor. Y luego, debe colocarse sobre la consola central con puente chino, para que pueda activarse. La marcha nunca se apaga cuando el vehículo está ocupado y abierto. Los materiales son de muy buena calidad, con una carencia casi absoluta de teclas físicas, excepto para la cortina del doble techo solar y panorámico de más de 2 metros de extensión. Las cinco plazas son de cuero ecológico también de color beige. Hay regulación eléctrica, ventilación y calefacción para las butacas delanteras, además de memoria de posición para el asiento del conductor. 

El Leapmotor C10 se destaca también por su nivel de equipamiento para la seguridad activa y pasiva. Viene con 7 airbags; frenos ABS; asistentes de mantenimiento de carril y arranque en pendiente; control de velocidad crucero adaptativo; sensores de ángulo ciego y monitoreo de la presión de los neumáticos. Pero son múltiples sus alertas: tránsito cruzado trasero con frenado autónomo; colisión frontal; fatiga y distracción del conductor y la detección de manos fuera del volante, que dicho sea de paso, puede calefaccionarse, tiene buen grip y algunos comandos multifunción. Gran parte de las Asistencias a la Conducción se operan a partir de lo que detectan las cámaras en 360 grados, con la función de auto invisible. 

C10 en la Argentina es un producto de Stellantis, que se comercializa por ahora a través de una red muy acotada de concesionarios. El valor es de casi 36 mil dólares y por este año no está alcanzado por los beneficios del cupo de importación. La garantía es de 6 años o 150 mil kilómetros, que se extiende dos años más y hasta 160 mil de recorrido para la batería. 

Marcas nuevas que llegaron con la Generación Alfa, para la que las pantallas son una convivencia cotidiana. Una evolución digital, que viene a competir con muchas propuestas del mismo origen, similar mecánica, prestaciones parecidas. Y hasta diría, todo es casi igual hasta cuando vemos las siluetas de los coches. Para mucha gente, todos son muy iguales y muchos son desconocidos. Es lógico, porque todos son chinos, y eso los hace fácilmente reconocibles.

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg

IG: AutoEstiloBrisas

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