domingo 08 de noviembre de 2026
Publicidad

Veintisiete años de Cabezas: "el peor ataque a la libertad de expresión desde que volvió la democracia"

Veintisiete años de Cabezas: "el peor ataque a la libertad de expresión desde que volvió la democracia"
Veintisiete años de Cabezas: "el peor ataque a la libertad de expresión desde que volvió la democracia"

A veintisiete años del crimen que movilizó a toda la sociedad argentina en defensa de la democracia, el periodista Gabriel Viñals —uno de los dos periodistas marplatenses que cubrieron el Caso Cabezas— conversó en Radio Brisas con Gabriel Michi, autor de Cabezas: Un periodista. Un crimen. Un país.

El periodista, hoy especializado en Internacionales para C5N, categorizó el crimen de José Luis Cabezas como “el peor ataque a la libertad de expresión desde que volvió la democracia a la Argentina”. Cabezas le tomó en ese verano del 97’ una foto al hombre más buscado en medio de una playa pinamarense repleta de gente –como si hubiese hallado una aguja mafiosa dentro de un pajar– y eso le costó la vida.

Pero lo que más conmovió primero y movilizó después a la sociedad argentina fue la brutal forma en la que Cabezas fue asesinado por ejercer el periodismo. “Este crimen trajo y puso al desnudo cómo determinados accionares, más propios de la dictadura militar, intentaban volver y aparecer con sus fantasmas en el presente democrático. Y así lo hicieron”, sentenció Michi en su relato.

El estropeado cuerpo de Cabezas apareció en la cava de General Madariaga, en un auto que ardió durante toda la noche. “Las formas atroces, la zona liberada”, recordó Michi. Una patota de delincuentes y policías fue la encargada del crimen: a las trompadas, lo subieron al asiento del auto alquilado, le silenciaron los gritos a punta de pistola, lo esposaron y, cuando hubieron hecho un par de kilómetros, lo arrodillaron y le dispararon dos veces en la nuca.  

Pero enseguida apareció la respuesta de parte del periodismo y la sociedad. “El crimen generó la reacción que todos conocimos”. Es hasta obvio para Michi y no hacen falta demasiadaos adjetivos para traer a colación lo que fue aquella movilización, aquel “no se olviden de Cabezas” que hoy es parte imborrable del imaginario colectivo.

“El caso fue un antes y un después, la reacción fue tan fuerte que impidió que otros ocurrieran en la democracia argentina. Es algo que une a los periodistas”, afirmó Michi.

Por otra parte, Gabriel Michi resaltó que existe un costado amargo en el caso porque “fue una demostración de la falta de justicia en la Argentina”. El periodista ponderó “enorme presión pública” que logró “sentencias ejemplares en tiempos relativamente razonables”, y aún lamenta que Alfredo Yabrán no haya podido ser juzgado como autor intelectual, pues se dio a la fuga y luego se quitó la vida.

A veintisiete años, Michi señala una denuncia todavía existente alrededor del caso, y es que “por un fallo vergonzoso del Tribunal de Casación de la Provincia de Buenos Aires se les redujo la condena (a los autores materiales) y los asesinos comenzaron a salir en libertad, habiendo cumplido una mínima parte”, dijo.