viernes 20 de marzo de 2026
Publicidad

El Banco de Alimentos y su trabajo para evitar el desperdicio de toneladas de comida

lunes 29 de julio de 2024

El limón que llega desde Tucumán al plato de doña Rosa recorre un largo camino de más de 1,600 km hasta Mar del Plata, pasando por varias etapas de producción. Tras la cosecha, se transporta en camiones y se somete a un riguroso proceso de selección, almacenamiento y producción.

Gracias a la iniciativa "Marea Amarilla", se han recuperado más de 580.000 kilos de limones entre 2019 y 2023, que de otro modo se habrían convertido en basura. Estos limones se distribuyen a 20 Bancos de Alimentos en todo el país, beneficiando a un millón de personas en situación de vulnerabilidad social. Este año, se han recuperado 300 toneladas de limones, de las cuales Mar del Plata recibirá 5 gracias a la gestión del Banco de Alimentos.

El mejor limón del mundo recorrerá una cadena de producción solidaria, llegando a más de 100 barrios vulnerables de la ciudad. A través de comedores asociados al Banco de Alimentos, las familias podrán disfrutar de limones de la más alta calidad en sus mesas.

En Argentina se pierden y desperdician más de 16 millones de toneladas de alimentos al año. Sin embargo, el Banco de Alimentos de Mar del Plata en 2023 logró recuperar 770 toneladas de comida.

"Todo eso se habría convertido en basura. No solo lo transformamos en un plato de comida, sino que evitamos el desperdicio", afirmó Fabián Muñoz, director del Banco de Alimentos de Mar del Plata, en diálogo con Radio Brisas.

"El Banco de Alimentos toma los excedentes de la industria, recupera fruta y verdura, los cataloga, los fracciona y lo que esté en condiciones de consumo lo entrega a los comedores de Mar del Plata", expresó Muñoz. 

En este sentido, subrayó: "No brindamos el total de los alimentos necesarios, es solo una base alimentaria. Entregamos lo que recibimos. Y lo que no recibimos no lo entregamos. Los productos que podemos comprar, como harina y leche, se destinan a situaciones de emergencia". 

Según dio a conocer la red "Mar del Plata entre todos", en 2015 había en General Pueyrredon 103 villas o asentamientos, ubicados en 47 barrios, con aproximadamente 8.330 viviendas en extrema vulnerabilidad. Esta cifra representa el 2,7% de los hogares de la zona urbana de la ciudad.

El deseo de Fabián sigue siendo el mismo desde la creación del Banco: "Queremos erradicar el hambre y cerrar el banco cuando ya no sea necesario".

Fundado hace 22 años por seis contadores públicos, el banco comenzó recuperando frutas y verduras en un pequeño espacio en el mercado concentrado de la calle Chile, distribuyendo alimentos a comedores. Hoy en día, proporciona una base alimentaria a 130 comedores y merenderos, con la colaboración de 58 empresas que aportan mercadería.

El Banco de Alimentos ha colaborado con 658 instituciones desde su creación. Sin embargo, el número exacto de comedores que existen hoy en Mar del Plata no está claro, ya que nuevos comedores se crean "semana a semana según la necesidad", afirmó Muñoz.

"¿Cuántos comedores nacieron la semana pasada? ¿Cuántos están surgiendo ahora? En distintos rincones de Mar del Plata, mujeres están hablando ahora mismo con sus vecinas para abrir nuevos comedores o merenderos. Están diciendo cosas como: ‘Tengo espacio, me faltan ollas, ¿por qué no empezamos un comedor?’ o ‘¿Por qué no abrimos un merendero los fines de semana?’. Falta la comida, hay dolor de panza. Y lamentablemente, hay una criminalización de los comedores", sintetizó el director. 

En este sentido, agregó: "Siempre me sigue conmoviendo el laburo que hacen en los comedores. Detrás de cada uno hay un trabajo colosal. Los análisis y debates políticos no resuelven el hambre de un niño de diez años. Hay cuestiones que no pasan por ser de derecha o de izquierda, lo que se necesita es sentido común y humanidad. Los comedores nacen desde la humanidad. Luego, a veces buscan recursos y se apoyan en iglesias u organizaciones sociales", expresó Muñoz.

El Banco de Alimentos recibe mercadería que no tiene valor comercial, no porque esté en mal estado, sino por razones como descontinuación, estar fuera de la cadena de valor o errores en el empaque.

"Si la mercadería tiene una fecha de vencimiento próxima, podemos planificar su entrega, lo cual es muy valioso. Cada semana, los comedores de Mar del Plata reciben fideos de primer nivel y los productos próximos a vencer se incorporan en nuestro diagrama de entregas a corto y mediano plazo. Sin embargo, el espacio físico limitado nos impone desafíos logísticos y costos", explicó el director.

Actualmente, el galpón del Banco de Alimentos cuenta con 140 metros cuadrados. No obstante, para un almacenamiento adecuado de los alimentos, se necesitaría un espacio mínimo de 500 metros cuadrados.

El Banco entrega entre 33.000 y 37.000 kg mensuales, con picos de hasta 43.000 kg. Los comedores contribuyen con una cuota solidaria que varía entre 60 mil y 90 mil pesos, según su tamaño y necesidades.

Esta cuota cubre aproximadamente el 80% de los costos del banco, que no recibe subsidios estatales. "La cuota solidaria generalmente es cubierta por aportantes privados, padrinos, o bien por las propias referentes de los comedores", aclaró Muñoz. 

Además, se busca capacitar a los comedores con la ayuda de la Escuela Superior de Medicina y la Universidad Nacional de Mar del Plata para manejar productos como el pescado, que a menudo entregan entero, pero no siempre se sabe cómo utilizar. "Estamos en el corazón del puerto, pero no hay cultura del consumo de pescado. Muchas veces al entregar el pescado, que es de exportación de primera calidad, los comedores no saben qué hacer", afirmó.

En el mismo sentido, aseveró: "El único Banco de Alimentos en Mar del Plata es este. El estado debería considerar cómo involucrarse. No se necesita dinero, sino gestión y decisión política".

"Es crucial que el estado se acerque y apoye, ya que esto puede abrir canales provechosos a nivel local, provincial y nacional. Por primera vez hemos recibido un espacio, donado por la gestión provincial, pero solo podemos usarlo por un año y medio más, necesitamos un espacio definitivo para poder proyectar y trabajar adecuadamente", concluyó Muñoz.