viernes 20 de marzo de 2026
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Alertan que metales en cañerías pueden afectar la calidad del agua potable

El trabajo analizó cómo el agua que permanece estancada en tuberías metálicas puede sufrir una degradación en su calidad debido al desarrollo de biofilms.
martes 20 de mayo de 2025

Un reciente estudio internacional encendió una señal de alarma sobre un riesgo poco visible pero potencialmente peligroso: la presencia de metales en cañerías de agua potable puede favorecer la proliferación de bacterias resistentes a los antibióticos.

Publicado en la revista Nature y llevado adelante por investigadores de Mongolia, Túnez, Portugal y España, el trabajo analizó cómo el agua que permanece estancada en tuberías metálicas puede sufrir una degradación en su calidad debido al desarrollo de biofilms, comunidades de microorganismos que se adhieren a las superficies internas de las cañerías.

Según explicaron los científicos, estos biofilms no sólo resisten la limpieza y desinfección convencional, sino que también albergan bacterias potencialmente patógenas como Salmonella entérica y Pseudomonas aeruginosa, capaces de causar gastroenteritis e infecciones respiratorias. Además, se identificaron genes que otorgan resistencia a antibióticos, lo que agrava aún más el problema.

Los investigadores observaron que la presencia de hierro y aluminio en pequeñas cantidades fue clave en la formación y resistencia de estos biofilms.

El agua estancada en contacto con estos metales generó mayor turbidez –un indicador de contaminación microbiana– y favoreció la producción de sustancias que actúan como “pegamento” entre bacterias, volviendo las comunidades microbianas más difíciles de eliminar.

El aluminio, incluso en concentraciones reducidas, demostró ser aún más efectivo que el hierro en la promoción del crecimiento bacteriano. Y la combinación de ambos metales resultó ser el escenario más crítico.

Un llamado a la acción

La investigación, difundida por la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, destaca que la atención sobre la calidad del agua potable suele enfocarse en grandes cuerpos de agua o contaminantes químicos, dejando en segundo plano el estudio de riesgos microbiológicos en los sistemas de distribución.

Frente a este panorama, los expertos proponen reforzar los sistemas de monitoreo, especialmente en los tramos cercanos al consumo humano, y revisar los estándares de calidad para contemplar los efectos de metales en bajas concentraciones.

También recomiendan reducir el uso de componentes metálicos en la infraestructura de agua potable o, en caso de no poder reemplazarlos, disminuir el tiempo de retención del agua para limitar la formación de biofilms.

Junto con las vacunas, el acceso al agua potable segura ha sido uno de los mayores avances en salud pública. Por eso, advierten los investigadores, es fundamental prestar atención a estos riesgos invisibles para evitar que un recurso vital se transforme en una vía silenciosa de enfermedades.

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