viernes 01 de mayo de 2026
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La importancia de una buena alimentación, clave del bienestar físico y emocional

En Argentina, la inseguridad alimentaria afecta a millones de personas. La buena alimentación es un derecho humano que debe garantizarse con políticas públicas y compromiso social.
jueves 16 de octubre de 2025

Cada 16 de octubre, el mundo celebra el Día Mundial de la Alimentación, fecha que invita a reflexionar sobre cómo producimos, distribuimos y consumimos los alimentos. No se trata solo de una efeméride más, sino de una oportunidad para reafirmar un derecho humano esencial: el acceso a una alimentación adecuada. La seguridad alimentaria requiere organización, cooperación y políticas públicas que prioricen la vida y el bienestar de las personas por encima de cualquier interés económico.

El panorama es contradictorio: nunca se produjo tanta comida y, sin embargo, el hambre crece. En Argentina, la inseguridad alimentaria golpea con especial dureza a niñas, niños y adolescentes. Detrás de las cifras frías hay historias reales, derechos vulnerados y mesas vacías. El problema no es la falta de alimentos, sino las condiciones que impiden acceder a ellos: la pobreza, la desigualdad, los precios y las cadenas de distribución que excluyen.

A esto se suma otro fenómeno: la malnutrición, que convive con la pobreza. Los productos ultraprocesados, más baratos y de fácil acceso, desplazan a los alimentos frescos y saludables, cada vez más costosos. La solución no pasa solo por producir más, sino por garantizar alimentos de calidad, accesibles y soberanos. Comer bien no debe ser un privilegio; es un derecho.

Por eso, preocupan las medidas que debilitan los controles, los programas sociales o el etiquetado frontal. Cuando se priorizan los intereses empresariales por sobre la salud pública, se vulnera el derecho a elegir con información. En este contexto, la desinformación también es una forma de inseguridad alimentaria.