miércoles 29 de abril de 2026
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Auto Estilo Brisas

Salir de aventuras en un caballo que ruge

Bronco Sport tiene dos versiones y las probamos juntas en un comparativo. Esta división de Ford cumple seis décadas, aunque llegó a la Argentina hace muy pocos años. Desarrollada en México sobre la plataforma de Maverick, comparte con la pick-up su motor, el alto equipamiento en tecnología y seguridad y el desempeño off-road. Para algunos es el Jeep del Óvalo y sin embargo tiene su propia identidad.
viernes 24 de octubre de 2025

Hay modelos de vehículos que tienen una identidad tan fuerte y una personalidad tan arrolladora, que cuesta sostenerla bajo el paraguas de una marca. Y pareciera que si tienen caballos, se ponen todavía más rebeldes. Es como si el animal se desbocara en una jineteada y a la empresa, domarlo le resultara muy complicado. No es casualidad que nos cueste llamar a dos modelos como Mustang y Bronco Sport, previamente con la marca Ford. Porque a ambos se les soltó la rienda y tienen caballos, símbolo de la potencia y la fuerza.

Un licor de caña fino, surgido durante el siglo pasado, se llamaba Legui, en honor al jockey rioplatense Irineo Leguisamo. La publicidad quedó inmortalizada, porque se preguntaba la razón de los caballos que llevaba como estética en la etiqueta. Quizás también vale hacerse el mismo cuestionamiento con el “caballo salvaje” de Mustang y el “caballo rudo” de Bronco. En el V8 corre hacia adelante. El otro equino, en su logo reinventado, está hincado, retobado y tira patadas con sus miembros traseros al aire. Ambos están indomables.

Las permanentes historias bélicas que los estadounidenses vienen escribiendo, llevaron a Ford a tomar presencia en el segmento de los todoterreno. Para competirle de lleno a la leyenda viviente de Jeep, hace 60 años nació Bronco. Hoy es rival directo de Compass. En casos muy contados habíamos visto alguna unidad por nuestro país. Hasta que en plena pandemia, se decidió el comienzo de la importación - ya no tanto en cuentagotas - de un vehículo que comenzaría a decantar por sí mismo y por peso propio.

Producido en México, con beneficios arancelarios y los parámetros del exigente mercado norteamericano, Bronco Sport incorporó este año el restyling de su última generación. Hace algunas semanas, al momento de referirnos a la Ford Maverick, adelantábamos que muchas de sus mismas características se traspolarían por carácter transitivo a Bronco. Construidos sobre la misma plataforma, y hasta orientados en algún punto a las mismas necesidades off-road, es lógico que repliquen con sus proveedores la motorización, el equipamiento, la tecnología y la seguridad. Maverick Tremor es lo más similar a Bronco Sport Badlands, que están en el tope de gama del portafolios.

Tuvimos la oportunidad de probar a lo largo de varias semanas, las dos versiones de Ford Bronco Sport. Y pareciera que hay muchas más diferencias que los 7 millones de pesos que separan un precio del otro. En ambos casos la motorización es turbonaftera, pero 1.5 o 2 litros, aunque siempre con la caja automática de 8 marchas regulada con la rueda de posiciones en la consola central y tracción integral. Vamos a las diferencias, porque la versión Badlands tiene siete opciones de manejo y la Big Bend cinco modos, entre los que se contabilizan el deportivo, ecológico, todoterreno y resbaladizo. Las diferencias de potencia se reflejan en los caballos, a los que hicimos tanta referencia. Son 184 para el motor de litro y medio y 253 para el 2.0, con torques de 258 y 375 NM, respectivamente.

Si lo buscado es todoterreno, la opción es Badlands, con bloqueo diferencial al 50% de las cuatro ruedas a baja velocidad además de otro para el eje trasero. Sus neumáticos de 17 pulgadas ofrecen mayor despeje al suelo. El modelo más básico lleva 18 pulgadas, que las hace más confortables en ruta. La premium incorpora tapizados de cuero y regulación eléctrica para el conductor y su acompañante, alfombras anti-derrame, techo solar de apertura en dos posiciones, ganchos delanteros y trasero de remolque y el sistema de audio Bang & Olufsen con 8 parlantes y subwoofer.

Las ayudas y asistencias a la conducción son casi similares en ambas versiones en el equipamiento de seguridad, con la excepción de las cámaras en 360 grados y frenado autónomo de emergencia en reversa, que sólo existen en Badlands. No obstante, el cargador inalámbrico, los múltiples espacios portaobjetos, el tablero digital de 12 pulgadas y la pantalla táctil mayor a 13 están también en Big Bend, aunque ésta versión no cuente con navegador de serie ni algunos beneficios adicionales en la climatización zonal.

Ambos modelos tienen el mismo porte y adoptan personalidad picante. Sus portones traseros llevan doble apertura independiente de luneta y mesa desplegable y extraíble de baúl, pensada para la vida en la naturaleza. Ambas motorizaciones tienen sus rugidos que reemplazan a los relinchos de los caballos enojados, furiosos, con bronca. Y el nuevo diseño con sus faros redondos y un ceño marcado - que trae un deja vu genético propio del segmento - se activa en luces diurnas potentes, como si fueran ojos que se resaltan con maquillaje y brillo. Pero esos faroles tienen, en ambas versiones, la potencia full-led que facilita un campo visual por encima de la línea del capot, al que nunca dejamos de ver, al estilo del vehículo que nació con esa forma, para siempre. Son esas personalidades que no cambian en sus conductores y que buscan esas carrocerías prominentes, que no están hechas para imaginárselas, sino para verlas y disfrutarlas, todo el tiempo. Ya sea de frente, de perfil, por su silueta o por su cola. Por donde la mires, en un Bronco Sport, todo se destaca. Y enamora.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas