viernes 10 de abril de 2026
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Entrevista

Violencia en las escuelas, una problemática en aumento que expone una realidad alarmante

En una entrevista con Radio Brisas, el investigador del CONICET Nicolás Patierno advirtió que la violencia en las escuelas no es un fenómeno nuevo, sino una problemática sostenida en el tiempo que hoy se visibiliza con mayor crudeza y preocupación social.
viernes 10 de abril de 2026

La violencia en el ámbito escolar volvió al centro del debate público tras una serie de episodios recientes que generaron preocupación en la comunidad educativa. En este contexto, Nicolás Patierno, doctor en Ciencias de la Educación, analizó la situación en una entrevista con Radio Brisas y advirtió que se trata de una problemática estructural que lleva años y que hoy muestra signos de mayor gravedad.

Es una problemática que se viene registrando desde hace varios años. En los últimos tiempos, la gravedad de algunos casos reinstaló la cobertura mediática, pero forma parte de la cotidianidad de las escuelas”, explicó el especialista, al tiempo que llamó a no reducir el fenómeno a hechos aislados.

Un problema social que atraviesa la escuela

Para Patierno, la violencia escolar no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un fenómeno más amplio. “Pareciera que estamos en un momento crítico, pero en realidad es un problema que se viene reiterando desde hace tiempo. Hay que invertir esfuerzos y recursos en buscar alternativas y salidas”, sostuvo.

En esa línea, remarcó que la violencia en las escuelas refleja tensiones presentes en la sociedad. La necesidad de marcos normativos como la Ley Lucio evidencia, según indicó, la gravedad de situaciones que vulneran derechos que antes se consideraban básicos e intocables.

“Si hubo que sancionar una ley así es porque hay un problema gravísimo. Estamos hablando de niveles de violencia que afectan a las infancias y adolescencias”, agregó.

El caso que conmocionó a Mar del Plata

En el plano local, la problemática tuvo un fuerte impacto tras un episodio ocurrido en la Escuela Secundaria N° 38 de Mar del Plata, donde un adolescente fue brutalmente agredido por un compañero.

Según relataron estudiantes, el conflicto se habría originado por una discusión menor por un asiento, aunque arrastraba tensiones previas. El agresor habría propinado golpes y patadas en la cabeza, en un contexto en el que no había docentes presentes en el aula. Si bien una autoridad intervino para frenar la situación, familiares cuestionaron la falta de medidas posteriores.

Para Patierno, este tipo de episodios trasciende por su crudeza, pero no es un hecho aislado, sino parte de una problemática más extendida.

Consecuencias invisibles y respuestas en construcción

El especialista advirtió que la violencia escolar tiene efectos profundos y muchas veces invisibles. “Además del bajo rendimiento académico y los problemas de salud mental, una de las consecuencias más graves es la deserción escolar”, señaló, en contraposición con los objetivos de la política educativa nacional.

Frente a este escenario, en el partido de General Pueyrredon se puso en marcha la Mesa de Trabajo Intersectorial “Escuelas Libres de Violencias”, en el marco de la Ordenanza n.º 21.017/25. El espacio busca prevenir, abordar y dar seguimiento a conflictos escolares mediante la articulación entre el Estado, instituciones educativas y organizaciones sociales.

La iniciativa reúne a múltiples actores, desde áreas municipales hasta el sistema educativo, el ámbito judicial, fuerzas de seguridad, sindicatos y la Universidad Nacional de Mar del Plata, con el objetivo de construir respuestas coordinadas y sostenidas en el tiempo.

En paralelo, la concejal de Acción Marplatense, María Eva Ayala, presentó un proyecto para crear un Programa Municipal Integral de Prevención y Abordaje de las Violencias en el ámbito escolar, con eje en la mediación, la formación docente y la construcción de acuerdos de convivencia.

Un desafío que exige respuestas integrales

Lejos de soluciones rápidas, el análisis de los especialistas apunta a la necesidad de abordajes integrales, sostenidos y con múltiples actores involucrados. La violencia en las escuelas, coinciden, no es solo un problema educativo, sino un reflejo de tensiones sociales más amplias.

En ese sentido, Patierno concluyó que el principal desafío es definir por dónde empezar y construir estrategias que permitan intervenir antes de que los conflictos escalen. Mientras tanto, cada nuevo caso vuelve a poner en evidencia la urgencia de respuestas concretas para garantizar entornos escolares seguros.