2023-04-18

Ruta 80: un paraíso entre las sierras a tres horas de Mar del Plata

Viajando desde Mar del Plata por la Ruta 226 hay que dejar atrás Tandil y en el kilómetro 211 tomar un camino consolidado a la izquierda para recorrer 16 kilómetros y llegar al paraje Pablo Acosta. Desde allí comienza el tramo asfaltado de la Ruta 80 que serpenteando entre las sierras desemboca nuevamente en la 226 a la altura del km. 242. Ese es el escenario del corredor turístico de las sierras de Azul.

Viviana Coluccio es Técnica Universitaria en Turismo Cultural y junto a su esposo Fabián Vendemila son los dueños del Viejo Almacén de Pablo Acosta, uno de los lugares más famosos de la zona.

En diálogo con Beto Mena en “Desparramando Cultura”, Viviana habló del encanto de esta región: “Lo que tienen nuestras sierras, a diferencia de las de Tandil, es que las nuestras son vírgenes, no están intervenidas por la mano del hombre. Comenzando de norte a sur encontramos la Fábrica de Explosivos de Fabricaciones Militares (que se reabrió), el Arsenal Naval Azopardo, y luego comienza todo el paisaje ondulado. Tenemos el Refugio Boca de las Sierras, que es el acceso a la Reserva Provincial donde se puede hacer tracking, donde hay un corral de piedras que es un punto arqueológico; si seguís encontrás el abra Boca de las Sierras, que es un paso entre dos cerros. Allí hay un parador con un restaurante y dos senderos para ascender a varios puntos panorámicos.  Siguiendo te encontrás con el Parque Eólico Los Teros que son 3600 hectáreas con 36 molinos (uno de los más importantes de la provincia), el Monasterio de los Monjes Trapenses, con una arquitectura medieval única en el país y finalmente llegas al Viejo Almacén, donde estamos nosotros.”

 

“Las sierras de aquí, por ser las más antiguas del mundo, son bajas, no superan los 500 metros, por lo que el nivel de exigencia es cero. Podes recorrer los distintos lugares dentro de la Reserva con circuitos que no superan las tres horas. Lo pueden hacer desde los chicos hasta las personas mayores.”

El reconocido artista plástico Carlos Regazzoni dejó su sello al pie de uno de esos cerros, con un grupo escultórico llamado “El Malón” hecho con rezagos de hierro y chapa, que refleja las luchas entre los aborígenes y el ejército que se desarrollaron en la zona.

Pablo Acosta comenzó como una estación ferroviaria inaugurada en 1929, que estuvo funcionando durante 31 años en un ramal que unía Azul con Bahía Blanca. A principios de 1960 deja de funcionar y a mediados de ese año fue demolida. Quedó entonces el asentamiento a su alrededor de lo que iba a ser el pueblo, que llegó a tener unos 500 habitantes que concurrían al lugar desde los distintos puestos de la estancia, que tenía unas 33.000 hectáreas. La escuela llegó a tener 60 alumnos y además del almacén había un matadero, una carnicería, una herrería y algunas casas.

Viviana y Fabián son los encargados de mantener viva la magia de este edificio construido en el año 1900. "Adentro todo está como en sus inicios, tenés fotos de época, herramientas de campo, la idea es reflejar como era antes la vida en la zona rural”. Cada fin de semana es el punto de reunión de visitantes que llegan en autos, motos o bicicletas en busca de los sabores y aromas de los platos que solo se pueden encontrar en lugares como este.

“Estamos radicados en Pablo Acosta hace 12 años, aunque el emprendimiento turístico comenzó hace 18. Cuando decidimos venir a este lugar donde no había nada y arrancar con el proyecto gastronómico, todos nos decían que estábamos locos por querer poner un restaurante en el medio del campo.”

Acá hacemos empanadas de vizcacha, de mulita, escabeches, carnes al asador, chacinados con bajo contenido en sal, picadas y ahora que empieza el frío también te vas a encontrar con guisos carreros, pastas caseras, polenta con estofado, lentejas y todo lo que la gente de campo ha comido desde siempre.” Por si faltara algo, el agua del lugar es de máxima pureza. “Tenemos un río subterráneo de agua mineral, con alto contenido en potasio y bajo contenido en sodio, así que esa es la que sale de las canillas.” En el mismo paraje hay una planta embotelladora que está preparada para comenzar a funcionar, lo que traerá más movimiento al lugar.

Para conocer más sobre el lugar se puede visitar su Instagram: @almacenacosta o en Facebook: El Viejo Almacén de Pablo Acosta

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