Parto respetado: una mirada profunda sobre los desafíos de un derecho fundamental
A 20 años de la sanción y promulgación en el país de la Ley N° 25.929, conocida como “Ley de Parto Respetado”, se celebra una nueva Semana Mundial del Parto Respetado del 13 al 19 de mayo, bajo el lema “el parto es respetado cuando vos podés elegir”.
En este marco, Carolina Necco, Licenciada en Terapia Ocupacional y Doula, en diálogo con InfoBrisas brindó su mirada respecto de los avances, logros y deudas que hay en función del parto respetado.
En este sentido, Necco expresó: "La sanción de la ley ha sido muy importante, es un marco legal a la lucha de muchos años de activismo, a reclamos y manifestaciones de la multiplicidad de violencias que veníamos sufriendo las mujeres gestantes. Permite empezar a problematizar y a visibilizar otras formas de violencias sobre los cuerpos de las mujeres", aseguró la especialista.
"Un parto respetado repercute en el bienestar de la persona que está pariendo, en la familia y también en toda la sociedad. Dicen que para cambiar el mundo hay que cambiar la manera de nacer, en la medida que desde el inicio hay una llegada al mundo más amorosa y cuidada, repercute en el desarrollo de la sociedad", afirmó Necco.
En este sentido, agregó: "El parto respetado es un derecho, no solo es la voluntad, deseo o perspectiva del personal de salud. Hay marcos normativos y jurídicos, eso se tiene que empezar a respetar. La violencia es altísima y de estos 20 años hay más deudas que ganancias", manifestó.
¿Qué es un parto respetado?
El concepto de parto respetado significa que "la toma de decisiones tiene que estar a cargo de la persona gestante. Históricamente y hasta la actualidad la toma de decisiones en el parto la tienen los profesionales de salud, negando la posibilidad al cuerpo que está pariendo de tener autonomía, de elegir en libertad cuáles son las prácticas, intervenciones y modos que desea para sí y para su bebé", detalló la doula.
En palabras de Necco, un parto respetado supone muchas cosas: “En principio, garantiza el cumplimiento de los derechos de la persona gestante y del bebé que está naciendo. Se trabaja con un modelo de decisiones consensuadas, donde se toman mutuamente entre la persona gestante y que también implican un proceso de búsqueda propia”.
Además, un parto respetado es aquel en el que “se respetan los derechos de las mujeres a elegir cómo, donde y con quién quieren parir. Supone una atención amorosa, cuidadosa, integral, donde se cuida la dignidad y la integridad de la gestante como el bebé. Es un parto donde se respetan los tiempos de la biología y fisiología como los tiempos psicológicos singulares", subrayó la terapeuta.
Es necesario tener en cuenta, según la especialista, que el nacimiento implica un acontecimiento significativo para todo ser humano. En ese contexto, “ciertas condiciones ambientales se deben considerar, como por ejemplo las condiciones de luz o la posibilidad de permitir movimiento libre para que el bebé pueda nacer mejor y encontrar mejores espacios en el canal vaginal”.
Importancia de la semana del Parto Respetado
Para Necco, la semana del Parto Respetado es un momento donde se alcanza visibilización mundial e internacional acerca de los múltiples modos de violencia gineco obstétrica y neonatal. "Es un modo de desnaturalizar las violencias del personal de salud sobre los cuerpos de las mujeres disidencias, porque hay toda una historia de medicalización del parto que hizo como naturales prácticas violentas y abusivas sobre los cuerpos de las mujeres y/o disidencias", reflexionó.
"Hoy, pese a que tenemos una ley desde hace 20 años, en la mayoría de las instituciones no se respeta, se priorizan los protocolos institucionales, que muchas veces tensan significativamente con el deseo, las elecciones y el derecho a decidir", subrayó.
En este sentido, la especialista también se refirió a una falta de actualización del personal de salud, "que sigue realizando prácticas desde perspectivas reduccionistas centradas en cuestiones biologicistas, que niegan o desconocen lecturas que son importantes desde otros campos. Por eso, parte de nuestra lucha impulsa capacitación obligatoria para el personal de salud que integra perspectiva de género y de derechos humanos”, indicó.
¿20 años de avances?
"En todos estos años se logró que haya instituciones que reciban sin tanta querella los planes de parto, que puedan empezar a ser audibles las voces de algunas mujeres. Lamentablemente, queda mucho en la voluntad médica o institucional y eso genera problemas", se lamentó Necco.
En este sentido, explicó que "se logró que puedan empezar a ejercerse acciones basadas en la evidencia como la importancia del parto vaginal, que muchas instituciones otorguen la placenta a las personas que parieron porque también es su derecho, que muchas respeten los tiempos y la fisiología del parto que no son los de los profesionales de salud".
"Algunos cambios se lograron, pero son mínimos y aleatorios. Muchas veces quedan a la buena voluntad de las profesionales de salud. Es más lo que falta que lo que se logró", concluyó la terapeuta.
Denuncias y relevamiento de Violencia Obstétrica
La violencia obstétrica es una modalidad de violencia contra las mujeres y sus hijos/as que se expresa en el trato deshumanizado, el uso de intervenciones y medicalización de manera rutinaria, las conductas aleccionadoras y ante todo la falta de acceso a la información y vulneración de la autonomía de la mujer.
Los reclamos más comunes de violencia que fueron denunciados, tienen que ver, según Necco, con "violencia psicológica, maltrato verbal, modos insultantes a maneras muy agresivas de tratar, muchas veces culpabilizando a la mujer por cosas que pueden suceder si ella no se comporta bien".
El último informe sobre secuelas de la violencia obstétrica, realizado por el Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina, detalla cifras alarmantes. Acerca de la violencia recibida por las mujeres relevadas, existe un alto índice de maltrato verbal y/o físico, que afecta de manera negativa el bienestar de mujer gestante.
En este contexto, el 74,6% afirmó haber recibido violencia de diferente tipo. El 68,8% de las mujeres encuestadas aseguró haber sido llamada con sobrenombres o diminutivos (mamita, nena, gorda, etc.), el 41,2% haber recibido burlas, el 83,7% denuncia la desestimación de sus pedidos y el 10% haber sufrido discriminación.
Desde 1985 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que “el embarazo no es una enfermedad” y diseñó una serie de recomendaciones tendientes a favorecer una atención perinatal basada en la evidencia médica, científica y social. Sin embargo, la realidad en la escena de los nacimientos dista mucho de esas recomendaciones: el 60,7% de las mujeres encuestadas recibió intervenciones consideradas innecesarias.
En cuanto a la información adecuada, verdadera y oportuna sobre el proceso que estaban atravesando y las intervenciones realizadas, el 85,4% declaró no haber recibido dicha información.
Por otro lado, un 60,2% de encuestadas declaró que la violencia padecida impactó sobre su propio cuerpo, provocando sensación de estar fallada y no poder (90%), rechazo frente al propio cuerpo (55%) y sensación de vergüenza por las marcas y/o cicatrices (50,4%).
Además, el 76,1% manifestó haber quedado afectada emocional y psicológicamente, vivenciando imágenes repetitivas del evento obstétrico (66%), sensación de culpa por lo vivido (74%), teniendo pesadillas (21%), dificultad para dormir (27,1%), miedo frente al estado de salud (33,7%) o falta de deseo hacia la vida 22%, entre otras cosas.
En caso de sufrir violencia gineco obstétrica neonatal se puede denunciar de forma gratuita en la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (CONSAVIG). Además, también se puede hacer en Defensoría del Pueblo y en Observatorio de Violencia Obstétrica.
Por su parte, el Centro de Violencia Obstetricia, está llevando a cabo un nuevo relevamiento con un formulario online, del cual se puede participar de forma libre y gratuita.