2024-05-16

Tecnologías de vanguardia en la adquisición de imágenes de satélite

Cada año, el uso de imágenes de satélite aumenta en todo el mundo. En esto influyen varios factores, como un coste más reducido, un mayor conocimiento de esta tecnología por parte del público general o las mejoras en la adquisición de dichas imágenes. Poniendo el foco en este último punto, los rápidos avances tecnológicos, desde satélites modernos y sofisticados hasta el desarrollo de mejores sensores y técnicas de procesamiento de datos, son los que están redefiniendo cómo se captan e interpretan las imágenes, ofreciendo una visión sin precedentes de nuestro planeta. Veamos algunas de las tecnologías y soluciones más vanguardistas del sector.

Imágenes de satélite de alta resolución

Una de las características clave de las imágenes de satélite está en su resolución, que se mide en m/px. Cuanto más pequeña sea la unidad de medida en la resolución de una imagen, más definición tendrá y, por tanto, podremos apreciar objetos más pequeños. Puesto que rara vez es posible encontrar estas imágenes sin pagar, los usuarios que están empezando o aquellos que quieren experimentar suelen inclinarse a buscar imágenes satelitales gratis con menor resolución.

Sin embargo, para aquellos que necesitan datos de calidad con un gran nivel de detalle, usar imágenes con una resolución de 1 m/px o menos (a partir de 0,3 m/px se considera muy alta resolución) puede marcar la diferencia en aplicaciones tan diversas como la seguridad de una nación, la monitorización y vigilancia del medioambiente o la planificación urbana. También son muy apreciadas en el análisis e investigación científicos. La captura de estas imágenes es posible gracias a los nuevos sistemas ópticos avanzados que incorporan los satélites de algunos de los grandes agentes del sector.

Imágenes SAR (radar de apertura sintética)

Uno de los mayores problemas de las imágenes de satélite ópticas (las más comunes) es que dependen de la luz del día y de la ausencia de nubes; si se da el caso contrario, dichas imágenes no servirán para nada. De ahí que la tecnología de radar de apertura sintética suponga un salto evolutivo, proporcionando datos fiables en casi todas las condiciones meteorológicas.

Los satélites que disponen de esta tecnología están altamente valorados por los usuarios debido a su incalculable valor a la hora de monitorizar y controlar los cambios en la superficie terrestre, como la deforestación de los bosques o el deshielo y movimiento de los glaciares, así como en la gestión de diversas catástrofes, que van desde daños causados por terremotos a inundaciones.

Imágenes hiperespectrales

Los sensores hiperespectrales suponen una evolución respecto a otros sensores estándar, gracias a su capacidad para recoger información en un amplio espectro de longitudes de onda, mucho más allá de las longitudes RGB visibles. Gracias a estas imágenes, existen potentes soluciones para identificar materiales específicos y detectar composiciones químicas, lo que las hace muy apreciadas en industrias como la minera o la petrolera, así como en investigaciones de ciencias medioambientales.

Nanosatélites y cubesats

Uno de los problemas más habituales del sector durante muchos años fue el enorme coste de poner un satélite en órbita. Afortunadamente, la tecnología ha ido evolucionando hasta el punto de poder crear versiones miniaturizadas mucho más asequibles y fáciles de poner en órbita, lo que también repercute en el precio de las imágenes.

Los cubesats y los nanosatélites tienen otro punto positivo: su facilidad para funcionar en constelaciones, consiguiendo una cobertura mundial y una mejor tasa de revisita. Asimismo, el mantenimiento y reemplazo de estos pequeños satélites es más sencillo que en sus homólogos de mayor tamaño.

Inteligencia artificial y tratamiento de datos avanzado

Obtener imágenes de satélite sin la capacidad de obtener la valiosa información que contienen no sirve de mucho. El tratamiento de datos ha ido mejorando con el paso de los años y, ahora, se le suma la aparición de tecnología de vanguardia, como la inteligencia artificial o los algoritmos de aprendizaje automático. Estas tecnologías se usan para analizar e interpretar grandes cantidades de datos satelitales o automatizar tareas de detección de objetos y reconocimiento de patrones, tareas que realizadas de forma manual llevarían una gran cantidad de tiempo y donde ciertos aspectos se pasarían por alto.

Procesamiento a bordo y computación en el borde

A día de hoy, los satélites captan imágenes por medio de sus sensores y envían los datos a la Tierra gracias a las estaciones terrestres repartidas por el globo, sin realizar ningún tipo de análisis. Para hacer frente al reto del creciente volumen de datos que se deben enviar y las dificultades para encontrar una estación, ya que hay vastas extensiones sin una disponible, una tendencia que va al alza es la de equipar a los nuevos satélites con instrumentos de procesamiento.

Esta tecnología permite analizar y comprimir los datos en el propio satélite antes de su transmisión, reduciendo los requisitos de ancho de banda y facilitando una entrega más rápida de información útil y lista para su uso. Para ello, la denominada computación en el borde (Edge Computing) está llamada a agilizar aún más el procesamiento de datos, mejorando la eficiencia.

La adquisición de imágenes de satélite está sufriendo una transformación gracias a las nuevas tecnologías de vanguardia. Desde sistemas ópticos de alta resolución a imágenes hiperespectrales, pasando por la tecnología SAR, cada vez seremos capaces de percibir más matices y detalles de nuestro planeta.

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