2024-07-05

Comedor "Manos Unidas": Cocinando con el corazón en Parque Palermo

En el corazón del barrio de Parque Palermo se encuentra "Manos Unidas", el comedor que sostiene Daiana hace cinco años en el sudoeste de Mar del Plata. Aunque el barrio abarca unas 18 cuadras, también llegan vecinos de barrios cercanos como Las Heras. Su quinto hijo, Zacarías, nacido hace un mes, se alimenta mientras Agustina y Antonela cocinan guiso de fideos para 30 familias que vienen a buscar su ración.

Daiana se agarra el pecho mientras observa la olla gigante de guiso y mira por la ventana, "estoy preocupada porque no sé si va a alcanzar". 

Para ella, el comedor surgió como un incentivo al ver que amigas y conocidas con hijos necesitaban ayuda y no tenían acceso a un comedor cercano. Su motivación se remonta a su infancia: "Cuando era chica, mis siete hermanos y yo pasamos una etapa de hambre terrible durante los gobiernos de Menem y Duhalde. No quiero que eso vuelva a suceder. Lo que más me mueve son los niños. Ellos son los que más sufren en estas situaciones y son mi principal preocupación. Quiero asegurarme de que ellos tengan comida", expresa

 

Cuando estaba embarazada, ella no podía cocinar, pero "venían las chicas a preparar la comida. Como tuve cesárea me costó la recuperación, pero siempre estuvieron las chicas que me ayudaron a continuar con el comedor", recuerda mientras acuesta a Zacarías en su cochecito. 

El frío golpea la ventana y el viento sacude la cortina de plástico verde junto a la puerta de entrada. "Manos Unidas" funciona los martes y jueves en la casa de Daiana. Mientras las chicas cocinan, sus hijos se preparan para ir al colegio. Un rayo de sol se cuela por la ventana, intentando calentar la vivienda. 

El comedor se sustenta principalmente con donaciones. Recientemente, recibieron pescado, pan lactal y kiwi del Banco de Alimentos, lo que sirve para complementar el guiso de fideos que entregan en esta oportunidad. Los productos que reciben varían, a veces son yogures, tapas de empanada, galletitas. 

"Se ha vuelto mucho más complejo. Hoy en día, cocinar es difícil sin un ingreso estable para sostenerlo, y muchas familias grandes de 6 o 7 personas dependen de nuestra ayuda", comenta Daiana.

Sin embargo, la situación es difícil. "No nos alcanza para dar a todos", explica. "Antes quedaba algo de mercadería, como fideos o salsa de tomate, pero ahora no queda nada". La ayuda del gobierno nacional y provincial es esporádica, y Daiana a menudo debe comprar garrafas de gas de su propio bolsillo. 

En este sentido, admite: "Más familias se acercan a pedir a diario, pero como no nos mandan mercadería de Nación, no podemos abrir una lista de espera. De Provincia llega cada 45 días algo de mercadería, pero no alcanza. Faltan productos frescos como verduras, pollo y carne".

Con cinco hijos a su cargo, incluyendo al recién nacido, Daiana lucha por mantener el comedor a flote con un gasto mensual de base de 92 mil pesos en alimentos. Han organizado rifas y vendido productos caseros para recaudar fondos, pero necesitan un padrinazgo para aliviar esta carga financiera.

"Organizamos rifas y vendimos pan y rosquitas para recaudar fondos, pero necesitamos un padrino que nos ayude a cubrir parte de estos costos. También necesitamos levadura para hacer masa y rosquitas, y esos gastos salen de nuestro bolsillo, lo cual es insostenible", lamenta.

El deseo de Daiana es que "nadie pase hambre. La situación empeora cada día con los aumentos de precios, pero seguiremos ayudando mientras podamos. Hay abuelos mayores que vienen, personas que nunca necesitaron antes, pero que ahora no tienen otra opción. Me golpean las manos diciendo que nunca pensaron tener que hacer esto, pero yo saco de lo mío y les doy porque no quiero que pasen hambre". 

Cuando los vecinos comienzan a llegar, Agustina y Antonela se mueven rápidamente de un lado a otro. Una lleva envases, la otra llena unas bolsas con pescado y otras con kiwi, mientras Daiana sirve cucharones repletos de guiso sin descanso. La dinámica es frenética y no hay pausas. Se escucha la respiración agitada de las chicas del comedor, entre los agradecimientos y comentarios como "ahí llega María", y "todavía no vino Gabriela".

Los minutos pasan y la olla se va vaciando. Daiana muestra preocupación porque el guiso no alcanzó para todos los vecinos que vinieron en busca de comida. Falta una semana para cocinar nuevamente el almuerzo y, como siempre, no sabe con qué ingredientes contará ni si podrá alimentar a las 30 familias que dependen de su generosidad.

El comedor "Manos Unidas" abre sus puertas los martes para la merienda y los jueves para el almuerzo.
 
Para colaborar o brindar apoyo, pueden contactar al 2235 86-0978 o visitarlas en Ciudad de San Cayetano 3538, Barrio Parque Palermo. También aceptan donaciones a través del alias ALEMAN.EPICO.PLANTA a nombre de Daiana Fernández.
 
Actualmente, están buscando un padrinazgo que pueda ayudar a cubrir parte de los gastos mensuales del banco de alimentos.

 

Fotos: Florencia Ferioli

Te puede interesar