2025-03-24

POSTALES DE PROVINCIA

Roque Perez: la capital provincial de los almacenes de campo

El partido ubicado en el centro de la provincia tiene la mayor cantidad de almacenes de ramos generales abiertos del país

Hubo un tiempo en que el campo daba trabajo a miles de personas y la geografía bonaerense estaba dominada por estancias y chacras donde vivían y desarrollaban su vida social familias enteras. Para abastecer las necesidades básicas de tanta población fueron surgiendo a la vera de los caminos o las vías del ferrocarril, los almacenes de ramos generales

Antecesores directos de los supermercados de ciudad, allí la gente de campo encontraba casi todo lo que necesitaba, desde comestibles hasta ropa de trabajo. A su vez, esos lugares se fueron convirtiendo en punto de encuentro para la charla, el trago compartido o algún juego de naipes, para tomarse un descanso de las arduas tareas rurales. 

Lamentablemente, decisiones políticas, crisis económicas y el avance de la tecnología fueron cambiando la forma de vida y muchos emigraron a las ciudades en busca de un mejor porvenir. Así, muchos de esos “boliches” se fueron convirtiendo en taperas y de ellos solo quedan recuerdos. 

Sin embargo, hay una zona en la provincia de Buenos Aires que logró ir contra la corriente y hoy por hoy es el partido con más almacenes rurales en funcionamiento: Roque Perez. Hoy reconvertidos en una atracción gracias al desarrollo del turismo rural, sus nombres son referencia obligada para aquellos que gustan de llegar a esos lugares donde el tiempo parece haberse detenido y los sabores de la cocina criolla se conservan como hace décadas. 

“La Unión”, “Don Lalo”, “La Estafeta”,”El Bar de Lasca”, “El Gramiyal”, “La Paz Chica” o “La Esperanza” son alguno de los más conocidos. Tomando la Ruta 205 desde la ciudad cabecera hacia Saladillo, a poco de andar se encuentra un camino a la derecha y allí comienza un corredor gastronómico que durante todos los fines de semana del año recibe la visita de lugareños y turistas. A unos 1500 metros se encuentra uno de los almacenes más emblemáticos: “La Paz Ramos Generales”.Su inconfundible fachada de color amarillo invita a conocerlo.  

La historia comienza atrás detrás del edificio del almacén, donde hay una pulpería de adobe que aún está en pie. Es del año 1832 y se habilitó en la Gobernación de Rosas. En el almacén está la habilitación de puño y letra de Juan Manuel de Rosas donde se la habilita para que sea explotada como pulpería “siempre y cuando no la maneje ningún salvaje unitario”.Funcionó hasta el año 1859 donde se funda este almacén de ramos generales donde se vendía absolutamente de todo, desde armas, comestibles, funcionaba como farmacia y hasta se acopiaba cereal.  

Julián Gómez es sobrino de una mujer que fue el símbolo del lugar durante años. “Mi tía, a quien todos conocían como la Chola, junto a mi papá fueron los dos que llevaron adelante del almacén hasta hace cinco años atrás que falleció, a los noventa y cuatro años. Lamentablemente por problemas en la estructura del techo, tuvimos que cerrar unos años y ahora retomamos. Yo soy la tercera generación al frente del almacén y seguimos con el legado que ella nos dejó junto a mi papá.”  

“Yo digo siempre que entrar a estos lugares es como retroceder en el tiempo, imaginarse cómo eran nuestros antepasados, cómo vivían, dónde compraban. Vos entras al almacén y ya te encontrás con un mostrador de madera, con todos los estantes altos llenos de mercadería, después está el escritorio que es de madera muy fuerte, amurado al piso hay una antigua caja fuerte, una prensa, después hay un reloj de la época en que se hizo el almacén. Hay algunos carteles de chapa de publicidades y también un fonógrafo que está funcionando. Aquí en un momento funcionó la Estafeta Postal y hemos encontrado cartas del mil ochocientos y largo que quedaron ahí vaya a saber uno por qué.” 

 

Los almacenes de campo lamentablemente ya no se pueden explotar como tales porque no ha quedado gente en el campo, entonces se fueron inclinando a lo que es el turismo y abren los fines de semana, sus dueños tienen otros trabajos y estos lugares se han transformado en emprendimientos familiares que difunden sus actividades a través de las redes sociales, los clientes reservan con anticipación y así se organizan distintas actividades.  

“Nosotros quisimos revivir lo que toda la vida en este almacén se hizo, que era la picadita con el vermut. Eso lo ofrecemos el domingo a partir de las diez de la mañana hasta las dos de la tarde y a la tardecita a partir de las siete hasta las nueve de la noche. La gente viene y se sienta afuera y se relaja y la verdad que se van muy contentos de conocer algo que era una tradición en otra época.” 

Siguiendo el mismo camino, unos kilómetros más adelante se llega al Paraje La Paz Chica, donde funciona otro almacén que lleva el nombre del lugar y a su lado el único cine rural de la provincia, el Cine Club Colón. A pocos metros de allí, otro lugar lleno de historia resiste al paso del tiempo. 

Rubén Ruzzi junto a su familia es el responsable del viejo almacén San Francisco. “Esto es algo muy lindo y muy valioso porque se mantiene viva la historia de nuestros antepasados, de nuestros abuelos, nuestros padres, y a la vez genera trabajo, genera turismo. En la Paz Chica hay un club muy lindo, muy visitado también y la gente llega para conocer lo que ha sido la provincia de Buenos Aires en otros tiempos.” En un terreno ubicado al lado del boliche solían instalarse los circos. “Estaba mi abuelo, yo tengo 59 años, no lo alcancé a ver, pero iban circos, se instalaban ahí, capaz que se quedaban dos meses, mi papá siempre me contaba que en esa época había muchísima gente en el campo, en las chacras, entonces se llenaban.” 

Cuenta la historia que los creadores del circo criollo, los hermanos Podestá, estuvieron varias veces por allí representando la historia de Juan Moreira. Los veteranos del lugar contaban que los actores que representaban a los soldados que perseguían al gaucho legendario entraban a caballo a la carpa, y en más de una función hubo que parar a algunos paisanos que querían saltar a la pista para defenderlo. ”Mi papá siempre me contaba que el artista que hacía el papel de Chirino, aquel que mató a Moreira cuando terminó la función se tuvo que esconder porque lo estaban esperando para pelear. En épocas donde no existía la televisión y no todo el mundo tenía radio, la gente creía que lo que estaba viendo en el circo pasaba de verdad.” 

El almacén era Ramos Generales, había de todo que uno se pueda imaginar en esa época, hasta un surtidor de nafta. El “Sanfra”, como lo llaman los lugareños está ubicado en una esquina y supo tener uno de aquellos surtidores, que se cargaban con una manija, tenían un botellón de vidrio en la parte superior y el combustible bajaba por gravedad al tanque del auto. El abuelo de Rubén también hacía acopio de aves, que luego se llevaban a Roque Perez y se mandaban por tren a Buenos Aires, y también se compraban cueros de liebres y nutrias, entre otras cosas.   

El lugar está lleno de recuerdos, de lugares que ya no están. “Había una peluquería pegada al almacén, en La Paz Chica había tres almacenes, dos carnicerías, dos peluquerías. Yo era muy chico y me acuerdo que los sábados y domingo en el San Francisco había dos canchas de bochas y la gente se empezaba a juntar para poder tener un turno, y se jugaba por la comida, por la cena, mi viejo hacía lechón, cordero, el que perdía, pagaba la comida y llegaban las dos de la mañana y estaban jugando a las bochas. Era una diversión sana, una diversión campera, que luego lamentablemente se fue perdiendo, porque se fue perdiendo el tema de las chacras” .

El almacén San Francisco, a diferencia de otros, tiene paredes ciento por ciento de adobe y techo de chapa a dos aguas. El abuelo de Rubén lo inauguró en 1933. Se mantiene más o menos con la estructura original.” Con mi hermano somos los dueños actuales y siempre tratamos que cualquier evento que se haga en el lugar respete lo que está desde siempre. La estantería, el mostrador, hay una cajonera enorme,lo que era la parte de la ferretería. Eso está todo intacto como el día que se cerró definitivamente en el 2003. Estuvo del año 33 al 2003 abierto  los trescientos sesenta y cinco días del año.” 

Hoy funciona con un museo y los fines de semana también se hacen comidas. “Queremos que eso no se toque, que esté intacto. Lo cuidamos, tiene mucho valor histórico para nosotros, pero mucho valor, están las botellas de aceite, las latas de galletitas que se vendían sueltas, botellas de vidrio de vino de veinte litros, hay una balanza totalmente de mármol y bronce, las bochas de madera. Está todo intacto, tratamos de mantenerlo siempre de forma original, obviamente que es algo viejito, pero tratamos de mantenerlo bien y lo más limpio posible, ahora justamente a partir de Abril le vamos a dar una buena blanqueada adentro y afuera le vamos a lavar un poco la cara.

 

Todos los años, en enero, Roque Perez organiza “La noche de los Almacenes”, y cada uno de estos lugares vuelve a convocar a cientos de parroquianos como en aquellos años de esplendor y por un día el vermut, la picada, los espectáculos folklóricos y la alegría se hacen dueños del campo.  

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